Tenés Bruxismo? Conocé a tu mejor aliado

El Bruxismo es una afección es sumamente frecuente en personas que sufren de estrés y ansiedad; si no se trata a tiempo, puede destruir el esmalte y la dentina. Para quienes sufren de esta condición, la toxina botulínica será de gran ayuda

Durante la cuarentena, ha tomado protagonismo una patología muy frecuente que puede darse de forma temporal o permanente y su nombre estuvo latente en el común de la gente, pero, sobre todo, en los consultorios: se trata del Bruxismo o el famoso rechinar de los dientes. 

Créditos: Pexels

“Si por la mañana se siente un dolor en la mandíbula y en la zona del oído, incluso con cefaleas tensionales, es muy probable que se sufra una alteración que produce daño en la articulación temporomandibular, especialmente en el músculo masetero; esta patología suele manifestarse por el rechinar de dientes y su solución está en el tratamiento con bótox” cuenta la Doctora Adriana Chiavazza, especialista en Ortodoncia.

Siempre que el paciente esté bajo el control de médicos expertos y profesionales de la odontología, esta toxina botulínica eficaz y segura consigue relajar la musculatura de tal manera que desaparecerá el dolor y las molestias a las pocas semanas de su aplicación clínica.

“El estrés es un factor desencadenante: es una situación bastante común, sobre todo durante la pandemia; las personas que sufren de ansiedad y miedo o situaciones estresantes lo manifiestan a través del rechinar de los dientes cuando  duermen y aflora toda esa tensión que se ha guardado en el inconciente, apretando la mandíbula” detalla la especialista. 

Este rechinamiento involuntario puede provocar un dolor en los músculos del oído, cuello y mandíbula y no es extraño que ocasione cefalea tensional; además, ocasiona desgaste dentario y sangrado en las encías.

La toxina botulínica es la opción más conveniente para tratar la afección, en cualquiera de sus formas; a diferencia de la placa de relajación, produce un efecto permanente las 24 horas por 6 meses. Se emplea para relajar el músculo más potente que tenemos en la masticación, el “masetero”.

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Al relajarlo, la articulación temporomandibular queda libre de tensiones y, aunque la persona siga sufriendo ansiedad por las noches o continúe preocupada o temerosa por el día, con el bótox se consigue la relajación del músculo, sin esfuerzo alguno.

“La aplicación de la toxina botulínica es prácticamente asintomática, el tratamiento es casi indoloro; las inyecciones de bótox apenas duelen. Se realiza una exploración minuciosa de los músculos maseteros, analizando los puntos de máxima tensión en la zona facial; en buenas manos, es un fármaco eficaz y muy seguro. El resultado de la intervención se observa a los diez días o dos semanas una vez iniciado el tratamiento” aclara Chiavazza.

La articulación de la zona temporomandibular se encontrará mucho más relajada y el paciente notará que se levanta por las mañanas con una menor sobrecarga; “cuando comen, por ejemplo, carnes, pan tostado o zanahorias crudas ya no les duele o se les queda bloqueada la mandíbula”.

Con este tratamiento se obtiene un bienestar mandibular de entre seis y doce meses y cada tanto se deben ir implementando otras sesiones de botox.

Si no se llegase a lograr una mejoría clara de su dolencia, se le derivaría a la consulta de una cirujana maxilofacial para que valore la funcionalidad de la articulación temporomandibular.

Por otro lado, el bótox no genera efectos secundarios en el organismo: es una neurotoxina que tiene diversos cometidos médicos y estéticos desde hace mucho tiempo, como su uso en casos de parálisis muscular en bebés, lactantes y niños.

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