La era de las pos dietas: cómo bajar de peso sin planes restrictivos

El desengaño de las fórmulas mágicas y las pautas definitivas y probadas para adelgazar saludablemente. 

 

De la luna, del astronauta, de la sopa de cebolla o quema- grasas, del metabolismo acelerado, détox, disociada, de South Beach, con porciones infra mínimas, promocionadas por mega estrellas o clínicas de lujo, con las calorías calculadas, que prometen bajar una determinada cantidad de kilos en un plazo estipulado (inmediato, por cierto), con seis u ocho comidas diarias y ¡tantas otras versiones!

Levante la mano quien no se entusiasmó con alguna dieta de moda y se desmotivó con idéntica intensidad. Quien no pudo sostener el programa propuesto (que no admite demasiadas variantes), no obtuvo los resultados esperados o una vez cumplido el tiempo predeterminado recuperó o superó los kilos perdidos. O quien después de saltar entre una seguidilla de promesas maravillosas (que no fueron así) no levantó su bandera blanca.

Con estos datos y registros, desde hace tiempo los médicos y nutricionistas pregonan el fin de los planes para bajar de peso y, como contrapartida, sugieren métodos a medida, posibles de poner en práctica y que apuntan a incorporar buenos hábitos.

Las dietas, como tales, empiezan y terminan. Por otra parte, cada vez que una persona con sobrepeso se somete a un régimen extremo se ponen en juego mecanismos biológicos que impactan a nivel cerebral, aumentando el hambre y el deseo de comer. Esto facilita el descontrol alimentario. La sola idea del “prohibido” convierte al “permitido” en desborde. Pero más importante aún es que estas respuestas neurohormonales se sostienen en el tiempo. Es decir, las sustancias que aumentan el hambre se mantienen hasta un año después de hacer la dieta”, explica la doctora Ana María Cappelletti, médica endocrinóloga especialista en obesidad, miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición y docente de la Universidad Favaloro.

Cambios, sí; magia, no

Por lo tanto, el camino para bajar esos kilos que incomodan frente al espejo, que son un riesgo latente para la salud o derivaron en enfermedades asociadas está en una mirada integral, con menos autoexigencia y metas alcanzables.

Cuestión personal. “Por más simple que suene, cada persona tiene necesidades diferentes. Entonces, seguir una receta que le funcionó a otro no dará buenos resultados. La recomendación es consultar a un profesional que idee un plan a medida”, sugieren las licenciadas en nutrición Julieta Caramuti y Natalia Vincent, creadoras de la cuenta de Instagram Nutralosophy.

Paso a paso.  La modificación en los hábitos, algo necesario para una pérdida de peso que pueda sostenerse en el tiempo, es un proceso que se apoya en un trabajo personal sobre creencias erróneas, costumbres arraigadas y un sistema de recompensas. En este tramo, reconocer los pequeños logros servirá como un potente estímulo”, sugiere Cappelletti.

Bajar un cambio. Podríamos decir que una de las funciones olvidadas de los alimentos es disminuir el estrés. Lo malo es que esto tiene un costo alto para nosotros: comeremos y nos sentiremos mejor, pero consumiremos comida y calorías en exceso. Además, existe evidencia de que la tensión constante y excesiva dispara la aparición de nuevas células grasas en el abdomen”, explica la médica especialista en nutrición Mónica Katz, en su libro “El método no dieta”, publicado por la editorial Aguilar.

Sumar movimiento. La disminución del gasto calórico asociado al síndrome de inactividad física es probablemente uno de los factores que más contribuyen a la epidemia mundial del sobrepeso y obesidad. En otras palabras, si no nos movemos la energía que obtenemos de la comida se deposita en el cuerpo en forma de grasa. ¡Y engordamos!”, aconseja Katz. El concepto para remarcar: encontrar una actividad que a cada uno le guste o sumar pasos a lo largo del día (las apps de los celulares pueden ser una guía útil).

Prohibido prohibir. El nuevo paradigma descarta la división entre alimentos prohibidos y permitidos. “Un plan de alimentación debe contemplar comer lo preferido en las porciones adecuadas”, indica Cappelletti. La regla para esos antojos: reducir las cantidades, saborearlos despacio y sin culpa.

Porciones justas. Las personas tendemos a comer todo lo que está servido. Entonces, ajustar nuestra ración a un plato de 25 centímetros y que la mitad sean verduras será una gran ayuda”, recomienda Cappelletti.

Plus 40. Es una verdad irrefutable, “con la edad, disminuye la capacidad muscular para oxidar nutrientes y gastar energía. Con lo cual, el ejercicio físico es primordial”, resume Cappelletti.

También “debemos adaptar nuestro cuerpo a los cambios naturales de esta etapa y reforzar algunos nutrientes. Las proteínas contribuirán a contrarrestar la pérdida de masa muscular, los antioxidantes harán más lento el envejecimiento de las células y el calcio protegerá los huesos”, detallan Caramuti y Vincent.

Sin hinchazón.  Otro de los síntomas comunes en las mujeres de mediana edad es la retención de líquidos. “Para ello, lo ideal es limitar el consumo de sal en las comidas. Si aún así la inflamación persiste, convendrá revisar las etiquetas de los productos envasados. La gran mayoría de los alimentos procesados, aún los dulces, contienen porcentajes importantes de sodio”, concluyen Caramuti y Vincent.

Luciana Fava

Foto Portada: freepik

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