Dar un giro laboral y largarse a una segunda profesión

Las experiencias de mujeres con carreras consolidadas que redireccionaron sus siguientes pasos.

 

Del mundo corporativo a la marca a imagen y semejanza; de profesiones con cierta chapa a una especialización que recién empieza a asomar y que la voz interna alienta con el “sí” más rotundo; de lo seguro y estándar a salirse del molde y los mandatos; de puestos con jerarquía a cubrir la más absoluta cantidad de funciones y tareas -¡pero sin reportar a nadie! 

Algo de esto se da en quienes en cierto momento de su recorrido laboral deciden apostar por algo distinto a lo elegido en primera instancia -y que, a pesar del camino y los logros, ya no brinda demasiadas satisfacciones o que en las idas y vueltas de la vida implica un formato difícil de sostener. 

 

Seguir la intuición

Florencia Ducos, dedicada desde hace 20 años en la capacitación de asesoras de imagen, sintió a los 18 que tenía que cumplir con el mandato del título profesional. Entonces, eligió la licenciatura en Relaciones Públicas y después, hizo un posgrado en marketing estratégico.

Al mismo tiempo, comenzó a trabajar en una escuela de modelos y  a perfeccionar como autodidacta sus conocimientos de maquillaje e imagen. 

“Cuando me recibí dejé muy a mi pesar a la escuela y me esmeré en conseguir empleos que tuvieran que ver con la belleza y la moda. Fui jefa de producto en una marca de cosméticos, trabajé en una agencia de comunicaciones, diseñé publicidades. Los puestos eran buenos, pero me generaban un vacío enorme y no llegaba a cumplir las exigencias”. 

Florencia Ducos

Un día dijo “basta”, renunció y, al poco tiempo, se radicó unos meses en Estados Unidos, acompañando a su marido. 

“Cuando volvimos, evalué retomar la vida corporate o largarme con el asesoramiento de imagen. Opté por la segunda opción porque me pareció que tenía el contexto para darle lugar a mi pasión. Sentí fuertemente: es el momento, es por acá, y, al mismo tiempo, tenía mucho miedo”.

A partir de esa inflexión, “empecé a dar clases de maquillaje e imagen personal para otra emprendedora, luego creé junto a una socia la primera carrera de imagen personal en Argentina y desde 2013, doy mi propia certificación en imagen y marketing personal y mentorías totalmente online“. 

Un punto de coincidencia: en sus grupos de alumnas siempre hay un cupo de abogadas, contadoras y este año, una ingeniera agrónoma. “Creo que hay mucho de cumplir con una cuestión familiar o están quienes eligen una carrera que más o menos les puede funcionar y en cierta etapa, buscan otro camino”. 

La recomendación de Florencia para la transición es “que no larguen todo de golpe, que sostengan el trabajo fijo mientras arman su nueva actividad. Por la tranquilidad económica y, además, cuánto menos tiempo tenés, más hacés. Tal vez puede ser una buena opción negociar algún tipo de flexibilidad”. 

 

Un mundo por explorar

Viviana Bustos

Para Viviana Bustos cosmiatra, esteticista, maquilladora y a cargo de una escuela de estas especialidades– su acné post adolescencia la llevó a descubrir un universo con mucho potencial y que, además, la fascinó. 

“Me recibí muy joven de fonoaudiología y trabajé durante doce años en instituciones públicas, privadas, en una escuela de educación especial y en mi consultorio. Al mismo tiempo, en la búsqueda de una solución para mi piel, decidí estudiar cosmetología”, repasa a Boleo Magazine

Ese fue su click: “eran los años 80, sentí que la fonoaudiología ya estaba muy desarrollada y que en cosmiatría y estética había mucho por hacer”. 

En esos tiempos, en el Hospital de Clínicas e Israelita dos dermatólogos referentes comenzaban a aplicar ese tipo de tratamientos para distintas afecciones y eso la impulsó a seguir capacitándose.

Empezó a realizar sesiones faciales y corporales personalizadas, algunas por derivación de médicos especialistas, y se integró al Hospital Israelita.

Con los años, formó un instituto de capacitación que entregó cerca de 44.000 diplomas, tiene convenios con otras entidades y que desde hace más de quince años coordina su hija, Mariela Giacobone Bustos. Además, junto a su hermana, Norma Bustos, doctora en química, desarrolló una línea de productos que se distribuye en todo el país.

Entre sus banderas están que “la estética y la belleza ayuda a mujeres y hombres a sentirse mejor. Uno puede cambiar de adentro hacia afuera o viceversa. Un ejemplo, mejorar el acné a un chico que empieza a tener problemas de timidez por esto, es cambiarle la vida”. 

Esta misma filosofía traslada a las patologías o terapias que tienen expresión en la piel. “Muchas veces algo cosmiátrico da alivio y hace que la persona no abandone lo médico. Ocuparse de uno es siempre una buena acción”.

Su balance es más que positivo. “Hay que animarse a cambiar y hacer lo que a uno le gusta. La vida es larga. A la escuela personas  que estudiaron otras carreras o que estaban dedicadas a la casa. Para mí, es un orgullo ser parte de su crecimiento y felicidad”. 

 

¡Chau a las mega corporaciones! 

De los 20 a los 30, Ana Monges trabajó en comunicación, marketing y publicidad de grandes compañías. Entre los cargos que ocupó, fue gerenta de publicidad en la empresa de los shoppings líderes

Ana Monges

Esa experiencia y su perfil -con un título de licenciada de comercialización, una maestría en comunicación y marketing y un posgrado en conducción de Pymes- le auguraban más tela para cortar en ese segmento.

Hasta que llegó su necesidad de recalcular: “a los 24 me enamoré de mi marido y de su pasión por la floricultura -él tiene una productora de plantas que fundó su bisabuelo. A los 30, tuve una crisis y sentí que tenía que cambiar. Me sentía encerrada y con la sensación de no poder disponer de mi tiempo y mi creatividad”.

Creó hace cinco años una cadena de tiendas de plantas y flores en macetas, Anette Flowers, con variedades que van desde orquídeas hasta cactus y suculentas. Y, en estos meses de pandemia y reconversión, más allá de impulsar la venta online, lanzó un ciclo de workshops online.  

“No pienso en plantas y flores. Si no, en transmitir vida y alegría. Hoy más que nunca la gente busca conectarse con sus espacios y con la naturaleza”.

Su consejo: “animarse a dar un salto, abrazar la experiencia previa, que sirve un montón, y buscar lo que a uno lo haga feliz. Yo estoy agradecida de haber tomado la decisión”. 

Luciana Fava

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