Emprender un negocio a los 50: “El valor de ser protagonistas”

Mujeres que decidieron concretar sus sueños, poner al día sus proyectos y darle el giro que buscaban a sus vidas.

 

Un emprendimiento a medida y con ritmo propio, que siga las pasiones que supieron ser un hobby, sea un puente para concretar proyectos relegados, pueda convertirse en un medio de vida o darle un giro a un trabajo que ya pedía un refresh. 

Estas son las variables que conjugaron con fórmulas únicas y personales, las mujeres que compartieron con Boleo Magazine su experiencia de armar y lanzar su propio negocio a los 50 años

“Ir de a poco” 

Varias vueltas de página llevaron a Patricia Castro a delinear su rumbo como diseñadora floral y armar su negocio.

Contadora pública y con muchos años de experiencia en la administración de varias compañías, un día decidió dejar su trabajo de oficina. 

“Estaba muy mal en ese lugar. Tenía a mi tercera hija muy chica y a los dos más grandes en edad de colegio. Mi marido me dijo: disfrutá y después ves qué querés hacer. Un tiempo después nos instalamos en Chile por una oferta de trabajo para él”.

Recién llegada a Santiago, empezó a hacer los cursos sobre arreglos florales que iba encontrando y fue dándose cuenta de a poco que eso era lo suyo. “Un año hubo una muestra de trabajos. La profesora me insistió para que me presentara y gané tres premios. Eso me entusiasmó un montón”.  

De vuelta en Buenos Aires -seis años después y con el cepo cambiario de 2012- pensó en abrir un local de flores y chocolate y terminó por descartar la idea. “Antes tenía que conocer el mercado porteño y por otro lado, mis hijos me convencieron que era mejor ofrecer mis productos online”. Al mismo tiempo, siguió buscando todas las capacitaciones que pudieran sumar a su expertise.

Hasta que, de a poco y “con algunos miedos” -admite sincera y muy cálida-, decidió largar su proyecto.  Ya con el orgullo de sus primeros ramos entregados, un trabajo personal en terapia y el apoyo de su familia, sus fantasmas fueron minimizándose.

En pocos años, armó un circuito de abonos fijos semanales para encargarse de los arreglos florales de oficinas y empresas y sumó interesados en ramos para novias, fechas especiales o para la decoración de eventos. Hasta que llegó la cuarentena y comenzaron a aumentar los pedidos de regalos para sorprender

Sus valores agregados: la presentación híper cuidada, los detalles y los insumos de primera calidad -hasta con algunos materiales que trae de viajes.

Sus tips

  • “Di mil vueltas antes de empezar. Me ayudó mucho hacer terapia, plantearme pasos cortos e ir sumando cada año un poco más”.
  • “Una de las claves para emprender es animarse y delegar lo que uno no sabe hacer”.
  •  “Me costó en un principio darme mi espacio. Pude decirle a mi familia: ‘es mi turno’, y tuve una respuesta muy positiva de ellos”.

De hobby a negocio

A Florencia Menéndez, la creadora de Cassis Patisserie, varios clicks la impulsaron a transformar hace dos años su pasión por la repostería en su emprendimiento soñado. 

Uno de esos disparadores fue el cumpleaños de 80 de su mamá. “Armé un té con familia y amigas. Después de probar lo que había preparado, mis primas me insistieron para que empezara a vender. Ese fue un gran empuje”. 

Por otro lado, su separación, poco tiempo antes, “fue un quiebre muy grande para mí y acrecentó mis ganas de tener algo propio. Ahí apareció una Flor que estaba debajo de la alfombra”, dice con una energía contagiosa.

Florencia es licenciada en psicopedagogía y trabajó un tiempo en consultorios para prepagas. “Formé mi familia y en una circunstancia en que no estaba muy contenta con mi trabajo, dejé la especialidad. Me dediqué a ser mamá por muchos años y en el medio trabajé en distintas cosas. Hasta que fui desligándome del trabajo fuera de su casa. Era el sostén familiar, el back, iba apuntalando a todos desde lo oculto”. 

Las tortas eran un hobby y, cada tanto y en sus ratos libres, amigos o conocidos le encargaban. Ya en rol de emprendedora, armó su Instagram y amplió su convocatoria. 

Su lema es “ayudar a disfrutar de esos momentos inolvidables” y para ello, su lista de opciones incluye macarrones, tortas de iniciales y números o la “flower cake” -un bizcochuelo con dulce de leche que es su identidad. 

Antes de la pandemia, su foco estaba en los eventos y reuniones, proveía a una heladería y había empezado a trabajar en conjunto con un servicio de catering de asados. “Ahora me llegan pedidos para agasajar a alguien querido o disfrutar en familia”.

Con este despegue de Cassis, la cocina de su casa quedó totalmente tomada y transformó el lavadero en su lugar anexo de producción. “Me compré un horno pastelero y lo instalé ahí. De a poco me voy equipando”. Además, sus amigas de fierro se convirtieron en colaboradoras “sin fines de lucro”, dice. 

Sus tips

  • “Emprender es ser protagonista”.
  • “Uno emprende sobre lo que le apasiona y eso es algo que se disfruta”. 
  • “Administrar los tiempos propios es muy bueno. Pero la contracara es la exigiencia”.
  • “Antes de decirme, me formé en coaching e hice un trabajo interior profundo. Me faltaba el impulso para salir a la cancha del trabajo”. 

Abrir el mapa

Los 50 llegaron para la operadora de viajes Andrea Marchesani con nuevas reglas en su rubro. “Sentí la necesidad imperiosa de hacer algo más porque las punto.com nos estaban devorando.  A esto se sumó una crisis personal por el traspaso de década y la búsqueda de un cambio”, cuenta a Boleo Magazine

Con mucha experiencia en el rubro -desde fines de los 90 trabaja en el área y fue responsable mayorista de destinos internacionales exóticos y más convencionales-,  “pensé en un diferencial”. 

El resultado de su búsqueda es el servicio de itinerarios de viajes con experiencias, Experiencias Travel, que sumó hace dos años como una unidad de negocios a la agencia donde trabaja desde hace trece. 

“Consiste en armar programas e incluir servicios de acuerdo al gusto de los compradores. Estos detalles pueden ser un curador a disposición, una clase de platos típicos, un trato preferencial en una tienda. Por ejemplo, para Israel, ofrecemos un mediodía destinado a ir de compras al mercado de especias y luego, los interesados cocinan y comen junto al chef”, explica.

“Tuve la suerte de viajar bastante y eso hizo que vaya atesorando experiencias que luego me dieron las herramientas necesarias para llevar adelante este proyecto”. 

Sus tips

– “Esta iniciativa me permitió subir mi propia vara y sumar adrenalina. También aggiornarme al mundo digital, porque soy de la generación del lápiz y el papel”.

– “Siento que estoy demostrándoles a mis hijos adolescentes que nunca hay que bajar los brazos y que hay que luchar por los sueños, más allá de los límites y los obstáculos”.

Tres experiencias de mujeres Boleo para leer, tomar como inspiración y contagiarse de su energía.

Por Luciana Fava

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