Bullying alimenticio: los términos virales durante la cuarentena: gordofobia y flacofobia

Cómo impactan y qué efecto causan en quienes sufren trastornos de la alimentación. La opinión del cuerpo ajeno.

El Coronavirus y el aislamiento no dejan atrás el bullying, todo lo contrario, las redes sociales están inundadas de memes haciendo alusión a cómo terminarás la cuarentena, si estarás más gordo por haber comido mucho durante el encierro o si “podrás salir” a la calle, en caso no lo estés.

El bullying alimenticio existe desde siempre. Hoy en día, los términos “gordofobia” y “flacofobia” vuelven a hacerse notar. 

A través de mi cuenta de Instagram @nutricion.ag, puedo visualizar la importancia de la prevención y detección precoz de alteraciones alimentarias. Es muy importante prestar atención lo que ocurre durante el aislamiento, y cómo afecta la discriminación y la opinión del otro en relación al cuerpo ajeno, mayormente en quienes sufren algún tipo de trastorno de la alimentación.

Todos, sin excepciones, estamos viviendo una situación que nunca antes vivimos. Quedarnos en una casa, aislados, donde el único contacto con los demás pasa a ser virtual, donde nos empezamos a encontrar con uno mismo. La mirada propia, que a veces puede ser demoledora, más la opinión del mundo externo, puede dañar a un enfermo que sufre TCA. Las redes sociales, si bien repudian hechos de discriminación, también los promueven y son la base central de las burlas.

“Gordofobia” es el rechazo consciente o inconsciente por los cuerpos más rellenitos, de mayor peso. Esta fobia la sufren mayormente las mujeres, víctimas de innumerables burlas. Y, de manera contraria, “flacofobia”. Si bien es un tanto menos común que la discriminación hacia los obesos, también existe y un caso polémico es el bullying que sufre la cantante Tini Stoessel por su delgada figura.

La discriminación que sufren los pacientes con trastornos alimenticios es de gran impacto para su salud. El trastorno va más allá de la comida y el cuerpo. La discriminación y la opinión ajena se vuelven un factor clave para que la persona enferma no vuelva a decaer. Claro está que el bullying alimenticio no ayuda en nada.

Es de vital importancia que los profesionales concienticen cada vez más sobre los riesgos de salud, y los peligros que puede haber. Argentina es hoy uno de los países con más desórdenes alimentarios del mundo, y las redes sociales son grandes disparadores. Y lamentablemente, la tendencia como país va en aumento. 

En América latina se estima que 6 de cada 10 adultos padecen obesidad. De acuerdo a la 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, publicada por el Ministerio de Salud y el INDEC más del 60% de la población sufre sobrepeso y obesidad. Los datos son realmente alarmantes.

Ser gordo es tabú, es una burla constante. No se toma real conciencia del impacto que puede tener para la persona que lo sufre.  Veo mucha desinformación con respecto a los alimentos. Muchísima demonización de alimentos donde todo enferma, todo genera enfermedades, todo engorda. Hay cuentas donde aseguran que ayunar es sano, que dejar de comer lo que nos gusta es lo mejor para evitar enfermedades – cuando el stress mental que genera hacer todo esto también enferma -, que realizar un plan de 21 días es la fórmula del éxito para tener un cuerpo marcado.

Aquellas personas que son vulnerables a desarrollar patologías alimentarias se ven atraídas por estas cuentas y el riesgo a que generen un desorden alimenticio es mayor. Necesitamos más profesionales que generen conciencia para prevenir trastornos alimentarios y mala información relacionada con la alimentación, porque si nos llevamos mal con la comida, empezamos a tener problemas de salud física y mental. 

Los trastornos de la conducta alimentaria son alteraciones y desórdenes mentales que afectan a la ingesta y al peso de la persona que los padece. Pero, más de estos síntomas, se esconden dificultades psicológicas graves y complejas que repercuten en el funcionamiento normal de la vida diaria de la persona enferma.

Los factores causantes de los trastornos de comportamiento alimentarios son una combinación de elementos psicológicos (influencias familiares y conflictos psíquicos) y sociales (influencias de sus pares y expectativas sociales). Afecta mayormente a mujeres, con una proporción de 9 mujeres por 1 hombre. No obstante, cada vez se observan más casos de hombres afectados con dichos trastornos.

Woman standing on a scale

En la lucha contra los trastornos de la conducta alimentaria hay que estar muy pendiente de las redes sociales. La relación entre trastornos de la conducta alimentaria y las redes sociales se ha vuelto indisoluble. Muchas personas buscan en redes sociales otras personas que sufran su trastorno alimenticio y la mala o desinformación también puede repercutir y empeorar un caso de enfermedad.

Lo recomendable es lograr un hábito de comida sana y evitar realizar dietas que pueden devenir en trastornos alimenticios, sin la necesidad de eliminar ningún alimento de nuestra vida.

Aprovechar el estar en casa para cocinar en forma saludable, siendo consciente de lo que se come, lograr armonía en las comidas, pero no privarse de todo, ni tener días a puros excesos. Si bien sabemos que en los momentos de crisis o angustia aparecen propuestas tentadoras, no hay que alarmarse.

Agustina Murcho es Lic. en Nutrición y especialista en trastornos alimenticios. M.N. 7888/ M.P. 3196

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