Cuarentena por coronavirus: el “Yo Me Quedo en Casa” para solteras

Las estrategias y rutinas para que durante el aislamiento ganen el bienestar y la calma

El imaginario que ronda en estos días -tal vez alentado por algunas notas, posteos en las redes o mensajes en los grupos de Whatsapp- remite a una única situación de la mujer en cuarentena por el coronavirus: con los hijos chiquitos saltándole arriba de la cabeza, haciendo malabares entre sus tareas escolares a distancia y el home-office, con los adolescentes hipnotizados frente a una pantalla (pero, por fin, en jurisdicción familiar) o en una actividad compartida -marido incluido, porque se piensa mayoritariamente en una pareja heterosexual- armoniosa y placentera. 

Pero, claro está, este no es el único panorama. Se calcula que el 35 por ciento de hogares en la ciudad de Buenos Aires son unipersonales y muchos de ellos están habitados por mujeres.

No estoy acostumbrada a estar en mi casa”, “Ni un domingo me banco guardada”, “Necesito armarme una rutina, si no voy a estar 20 horas por día trabajando”, “Empezaré algún curso online”, “En mi heladera suele haber solo un tomate, jamás hago una compra para varios días”, “Programemos videollamadas, ¿hasta cuántos nos podemos unir?”, “El gimnasio es mi cable a tierra…”, son algunas de las frases escuchadas y compartidas en estos primeros días de un 24 por 7 en las mismas e idénticas paredes y, en muchísimos casos, en superficies justas para una sola persona. 

Ahora, con el tiempo como bien abundante -algo inédito para el mundo pre COVID-19, el de un cercano período pasado- el desafío es resignificar los días, horas, minutos y segundos. Sin distinción, aunque la mirada de esta nota esté puesta en las solteras, singles o auto- emparejadas, como a algunas les gusta denominarse. 

“No se sabe muy bien de dónde viene la palabra cuarentena. Se dice que tiene que ver con que Jesús oró 40 días en el desierto. Pero lo cierto es que es un concepto relacionado con lo espiritual y con el encuentro con uno mismo. Creo que podemos darle este sentido y que esta época nos ayude a entender qué es lo esencial y a situarnos en el aquí y ahora”, contextualiza la doctora y psicoterapeuta Gabriela Paz, especializada en medicina natural, aromaterapia y ayurveda.

Los estímulos externos -que para algunas pueden ser centrales- están en stand-by y eso es innegable. Entonces, hay que barajar de nuevo las rutinas y buscar un enfoque positivo.    

Aceptar los sentimientos

“Son momentos muy difíciles. Puede surgir angustia, enojo, incertidumbre, soledad y, sobre todo, mucho cansancio. No hay que contrariar eso. Es mejor aceptarlo, advertir qué nos pasa y con qué vamos a fluir”, anticipa la coach personal Silvina Cecchi, con certificación del Instituto Privado de Psicología Médica de la Universidad de Flores y miembro avanzado de la Asociación Latinoamericana de Ciencias del Comportamiento.

Programar cada día

El esquema de actividades extra laborales -con gimnasia, posgrados, talleres y cenas fijas por semana- y que evita el “de casa al trabajo y del trabajo a casa” está cancelado. Entonces, “en este nuevo marco, también es importante destinar cada día a una acción, una actividad, un pequeño propósito. La idea es hacer lo que no hacemos porque nunca tenemos tiempo. Ahora el tiempo está”, dice Paz. 

Las charlas o videollamadas -con un cafecito o una copa al lado-, un curso online, una lectura pendiente, un rato para una máscara de belleza o para arreglarnos las uñas cambiarán el foco de esa jornada. 

“Es dedicar el tiempo a una misma. Son los momentos que llamo Yo con yo, que sirven para nutrirnos y que muchas veces protestamos porque no los tenemos”, completa Cecchi.

Actuar como te querés sentir 

“Sacarse el pijama, salir de la cama o del sillón y empezar a actuar como te querés sentir. Ponerse algo cómodo, pero que, cuando te mires al espejo te sientas linda, es una buena opción”, recomienda Cecchi. 

Sentirte útil

Los ofrecimientos para hacer las compras a personas mayores o en riesgo son la iniciativa justa. También estar atentas –con un llamado, un mensajito, la gestión de un trámite online o un préstamo de dinero- a quienes están en una situación más delicada que la propia. Mirar en perspectiva siempre ayuda.  

Pedir lo que necesites

“Saber que tenés el derecho y el permiso absoluto de pedirle a tus personas más cercanas aquello que te haría bien. Porque una palabra de consuelo, una risa compartida, ahora en forma virtual, pueden ser un alivio. No es tiempo de jugar a ser Wonder Woman”, concluye Cecchi.

Por Luciana Fava

Créditos Foto: Freepik

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