Todo lo que tenés que saber antes de ir a San Petersburgo, la perla del Báltico

El ruso es un pueblo único. Lo podés amar o no, pero nunca te va a resultar indiferente. Viajar a Rusia es una experiencia que ningún viajero debe desestimar. Si bien todos los viajes abren la cabeza, viajar a San Petersburgo te va a sumergir en el mundo de los zares, de la riqueza imperial, porque en San Petersburgo, todo pero todo es un palacio.

Fundada en 1703 por Pedro el Grande, San Petersburgo se encuentra tan cerca del Círculo Polar que en verano (entre mayo y junio) casi nunca oscurece, sus cielos ofrecen colores maravillosos que cuando mirás al horizonte a través del río Neva, tenés que pellizcarte porque no lo podés creer.

Desafiando el rigor de la naturaleza, el emperador concibió crear en tierra de pantanos, de una atmosfera bordada de niebla, el “Versailles” ruso. La edificación de la nueva capital exigió de una labor equiparable a la de las pirámides egipcias, una concentración de esfuerzos titánicos. Millares de vidas humanas fueron inmoladas para tapar ese pantano inmenso en el que el atrevido Pedro levantó la ciudad.

Todo en ella te lleva al pasado, a la Rusia de los zares y sin querer mientras caminas por sus calles te encontrás con personajes que emulan a los emperadores Pedro I y Catalina la Grande y te lo creés! porque toda la ciudad está llena de historia.

Sus iglesias, sus palacios, su amplia avenida principal, sus restaurantes y cafés son el mayor indicio de una ciudad que vive plenamente el minuto a minuto todos los días del año, aunque siempre tengas que llevar un paraguas en la cartera porque en algún momento del día la lluvia te puede sorprender.

Si hay algo que seguramente te va a impactar es su idioma en cirílico, porque es imposible reconocer una letra pero ya al segundo día estarás tan impactada de todo lo que la ciudad te ofrece que no te va a importar nada, sólo caminarla, recorrerla y fundirte en ese paisaje de ensueño.

Si hay algo que aconsejamos es no instalarse lejos del centro porque la ciudad de noche es un espectáculo en sí mismo.

Nuestro consejo: estar lo más cerca posible de la avenida Nevsky, que junto con el río Neva son las dos arterias más importantes en la ciudad.

Recorrer el río Neva

Hay muchas cosas que no se pueden no hacer en San Petersburgo, una de ellas es el recorrido en barco por el Neva. Dura aproximadamente una hora y recorre el río y sus numerosos canales con vistas de los más antiguos palacios de la ciudad. Hay muchas empresas y los precios pueden oscilar entre los 10 y 15 euros. La mejor hora para este paseo es el atardecer porque obtendrás las mejores vistas, ver caer el sol sobre el río será una imagen que nunca olvidarás.

Qué ver en Nevsky

La avenida Nevsky es la más importante de la ciudad y es el eje central desde donde se parte para ver casi todo. Tiene cuatro kilómetros y medio de largo y une el Almirantazgo con la Estación Central de trenes.

En su cambiante faz se reflejan todas las épocas de tres siglos de San Petersburgo, diversos estilos arquitectónicos y la constante circulación de vehículos y vistosas vidrieras.

Caminando por Nevsky podrás ver casi todo lo que ofrece la ciudad, la Iglesia de San Isaac, la catedral de la Virgen de Kazán, a unos metros la iglesia de San Salvador y la Sangre Derramada.

Frente a la imponente catedral de la Virgen de Kazán se encuentra el mítico Café Singer, donde también funciona la Casa del libro, construido para la empresa fabricante de máquinas de coser, es un edificio que jamás pasa inadvertido y en su café del primer piso podés tomar preciosas fotos de la vista de la catedral de Kazán.

Qué iglesias visitar

Todo depende del tiempo del que dispongas pero las iglesias no sólo en San Petersburgo sino en toda Rusia son monumentos artísticos invaluables.

Casi todas las podés visitar el mismo día que te dediques a recorrer la avenida Nevsky porque están todas muy cerca.

La catedral de la Virgen de Kazán: es de una simplicidad imponente. Es un museo por la calidad de sus obras. Allí se encuentra el ícono de la Virgen de Kazán, que es de las más veneradas entre los rusos ortodoxos. Las misas en las iglesias ortodoxas duran tres horas y son de pie, no hay sillas ni bancos donde sentarse y las mujeres deben cubrir su cabeza durante la ceremonia. La entrada es gratuita.

Catedral de la Virgen de Kazán

La iglesia de la Resurrección de Cristo o el Salvador sobre la sangre derramada: Es la más parecida al templo de San Basilio en Moscú. Esta iglesia se construyó en el mismo lugar en que fue asesinado el zar Alejandro II. Dentro de ella hay un lugar donde señala el lugar de la tragedia. Está íntegramente decorada con mosaicos y cerámicas. La entrada cuesta 350 rublos y puede comprarse en la taquilla o por Internet. El horario es de 10 a 18 aunque en verano se amplía hasta las 22.30. Los miércoles está cerrada.

Catedral de San Issac: Es la más suntuosa y grandiosa de las iglesias de la ciudad. Se puede subir hasta lo alto de la cúpula, desde donde se puede contemplar una espectacular vista de San Petersburgo. En verano abre hasta las 22:30 horas. Además, en la época de las noches blancas (desde el 1 de junio hasta el 20 de agosto), se puede subir de noche hasta lo alto de la cúpula (de 22:30 a 4:30).

Vista de Iglesia de San Isaac

Palacios

Si en Moscú el sitio más céntrico de la ciudad es la Plaza Roja, en San Petersburgo es la Plaza del Palacio. Vale la pena dar una vuelta por los alrededores para familiarizarse con el centro de la ciudad.

Hermitage: es uno de los museos más famosos del mundo y contiene una de las mayores pinacotecas y museo de antigüedades del mundo. Además, los interiores y salas de este museo son ciertamente preciosas.

Como el museo es gigante y te llevaría días recorrerlo entero, lo ideal es fijar prioridades de lo que te gustaría ver. El tiempo dentro del museo dependerá de lo que te guste el arte pero es una visita que lleva unas tres horas aproximadamente.

Si disponés de todo el día para realizar la visita te recomendamos realizarla el miércoles o el viernes puesto que estos días el museo tiene un horario más amplio (de 10:30 a 21:00 horas). El resto de días (martes, jueves, sábado y domingo) el horario es más reducido (de 10:30 a 18:00 horas). El museo cierra los lunes (y también el 1 de enero y el 9 de mayo). Es gratis el primer jueves de cada mes pero las colas pueden ser muy largas.

Imperdible: la sala de los impresionistas que está ubicada enfrente, dentro del Museo del Ejército.

Vista del Hermitage de noche

Peterhof: Se encuentra sobre el golfo de Finlandia y está formado por un conjunto de palacios y jardines que hasta la revolución en 1917 fue residencia de los zares. Tiene una extensión de 1.000 héctareas y cuenta con más de 100 fuentes.

Si no tienes intención de visitar el Palacio Grande (los jardines y fuentes son mucho más interesantes de visitar que el Palacio Grande), entonces el lunes es un buen día para visitar Peterhof puesto que al estar el palacio cerrado pero los jardines y la mayoría de edificaciones abiertas, los grupos turísticos suelen evitar estos días. Encontrarás menos aglomeraciones.

Las fuentes de los jardines empiezan a funcionar desde el lanzamiento oficial en mayo, hasta su clausura que tiene lugar a mediados de septiembre con el festival de las fuentes. Por ello, el verano es la mejor época para realizar la visita.

A las 11 de la mañana se abren las puertas del predio y se puede apreciar el espectáculo de las fuentes con un antiguo himno ruso. Si la suerte te acompaña y te toca un día de sol, verás inolvidables arco iris que se funden con las imponentes fuentes.

Puedes ir por tu cuenta y hacer horas de cola o contratar una guía que te lleve (queda lejos de la ciudad) en auto y evitas la molesta cola.

Puedes acceder también por barco.

El palacio, si bien es impactante, y digno de ver, no es menos interesante la “casita de Pedro” que linda sobre el Báltico, donde Pedro el Grande pasaba sus veranos, a metros también podrás visitar las instalaciones en los que los zares y los cortesanos disponían de los típicos baños y cocinas.

Palacio de Catalina: Otra visita obligada si viajas a San Petersburgo es este espectacular palacio que fue residencia de verano de los zares. Se encuentra en la ciudad de Pushkin, a unos 25 kilómetros al sureste de San Petersburgo, por eso te recomendamos ir en taxi o Uber, ya que el acceso es en metro y colectivos y se complica bastante, la llegada (hemos probado los dos). Las colas son larguísimas por lo que te sugerimos ir con una guía. Lo más impactante del palacio es el Salón Ambar, todo revestido en ámbar que es realmente formidable. Todos estos palacios fueron bombardeados durante la Segunda Guerra Mundial así que también podrás apreciar el fabuloso trabajo de restauración de estos palacios.

Palacio de Catalina

San Petersburgo es una ciudad que podés recorrer por tu cuenta y tal vez te pierdas de algunas cosas. Es una ciudad enorme que necesita mínimo cuatro noches. Como no es un lugar al que tal vez uno no vuelva, aunque la pena porque siempre hay algo nuevo por descubrir, te sugerimos que lo hagas con guías. Hay mucha información que de otra manera se pierde. Nosotros probamos todo. Sin guía, con guías a la gorra, por nuestra cuenta y te aseguramos que es muy importante ir con una guía profesional, si no, tirás la plata.

Las guías además suelen ir a buscarte en vehículos cómodos, limpios y seguros, y además te brindan toda la información necesaria. Es una inversión que dada la distancia y la calidad de la ciudad vale la pena.

Nos permitimos recomendarte dos servicios de guías rusas con los que tuvimos la mejor de las experiencias. Un servicio VIP que dirige Nadia Zayaeva (nzayaeva@gmail.com) y que es de una calidad excelente. Y otra guía excelente, Ekaterina Peña Sánchez acreditada en SPB, (caterina24@yandex.ru).

En la próxima te contamos otras experiencias para descubrir San Petersburgo, coming soon.

Créditos Fotos: Salvo Herrera

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