Elecciones y estrés

Las elecciones están próximas y estamos inquietas, malhumoradas, nos molesta la calle, los mensajes políticos invasivos y lo que debería ser una fiesta se trasforma en una pesadilla.

 

Se acercan las elecciones, y la política está en todos lados.

Los debates, las propuestas, los candidatos, los partidos.

Hay sobrecarga continua y excesiva de noticias, y esto puede hacer que las elecciones presidenciales, sean una experiencia muy estresante para muchas personas.

La política entonces tiene su lugar en la casa, el negocio, en la peluquería, la sala de espera, la oficina, en el gimnasio, el club y la cola del banco o el supermercado. 

Y como si fuera poco también hay que lidiar con “la grieta”.

No hay dudas: elegir genera a los argentinos estrés, ansiedad, incertidumbre y miedos.

Entonces las elecciones, también llegan a los consultorios médicos y psicológicos.

Es que, en una elección entran en juego procesos físicos, cognitivos, emocionales y psíquicos.

Aparecen síntomas como contracturas, cefaleas, mareos, inestabilidad, insomnio, alergias, síntomas gástricos y de colon irritable, como así también patologías psicosomáticas y conductas compulsivas y adictivas como comer, fumar, beber…. las consultas por trastornos de ansiedad tienen su pico mayor, y esto se notó en la semana siguiente a las últimas PASO cuando aumentaron las consultas. Como el miedo se alimenta del pensamiento, se acuerdan de como quedaron pegados en tal o cual crisis y a partir de allí se desata toda una florida sintomatología.

Foto New York Times

Es lo que se llama Síndrome de Estrés Traumático Post Electoral.

Se trata de un trastorno de adaptación, o sea, el sufrimiento mental causado a partir de una elección. Y entre los síntomas principales está la irritabilidad, ira, aislamiento, depresión, amargura, falta de apetito o exceso, preocupaciones acerca del futuro propio y del país.

Ni hablar de las discusiones familiares y la famosa grieta, que entra en hogares, oficinas, de modo presencial y a través de las redes sociales. Y ese dolor que provoca la exclusión: cuando de lo que se trata es de “la familia” o de un “grupo de pertenencia”. Esto también es material que entra en la consulta “no quiero celebrar el día de la madre en casa, si se junta mi marido y mi cuñado es un desastre” “mi nuera está peleada con mi yerno, subió un post en Facebook y ella no se quedó callada”  

o “mi hijo está imposible, no entra en razón y se pelea con cualquiera” “no puedo creer quien le lavó la cabeza a mi suegro”

O situaciones como “no atiendo el teléfono de línea, si suena, porque es algún político en campaña”.

La incertidumbre es parte de la vida, pero no siempre lo tenemos presente ni lo sentimos. En momentos de elecciones la incertidumbre crece y se expresa de distintas maneras, una de ellas es con el qué puede pasar si el resultado de la votación no coincide con el propio deseo.

Tras la derrota del candidato preferido, algunas personas pueden sentirse invadidas por el desánimo, la falta de confianza en las instituciones electorales, rabia, apatía y pánico por lo que sigue y el futuro propio, de los suyos y del país.

Las noticias económicas, no saber qué dirección va a tomar el país ni tener una proyección clara de cuál será el futuro, son situaciones que causan estrés. Este clima de incertidumbre afecta el empleo y la vida familiar y el hogar, con gastos que ajustar y, el estar más irritable y menos tolerante. Cuando los desequilibrios emocionales son extremos y sostenidos, generan cambios a nivel orgánico e inmune que alteran por completo nuestra salud. En estos estados nuestro cuerpo producirá más cortisol y se volverá propenso a desarrollar ciertas enfermedades. Se trata de ni más ni menos de hacerse “mala sangre”, o sea poner de mala calidad nuestra sangre, que circula por nuestro organismo pasando por nuestras células, tejidos y órganos.

La verdad es que, gane quien gane, (tendremos preferencia, pero al fin y al cabo celebramos la democracia), nos perjudicamos si lo pasamos mal, nada nos suma estar estresados, y mucho menos tener una enfermedad. Vale la pena cuidarnos, y no pagar el costo más alto que sería poner en juego la salud. El dólar no va a cambiar si me estreso, tampoco van a bajar las tasas de interés. De modo que al problema en cuestión le sumaría el riesgo de la salud. Estar tranquilos y centrados suma, y me permite ser más creativa en las posibilidades del día a día.

¡Yo te deseo que en estas próximas elecciones votes sin estrés, “hacete buena sangre” y priorizá tu salud!

Dentro de las recomendaciones para estos días están:

  • Elegir a los periodistas y programas o medios, a través de los cuales nos enteramos las noticias: qué predomine la buena onda y los comentarios bienintencionados.
  • Caminar, correr, practicar yoga, strecching, hacer deportes y actividad física.
  • Leer, alguna lectura inspiradora. Disfrutar el verde y el aire libre.
  • Alimentarse sanamente.
  • Escribir un diario íntimo dónde volquemos sentimientos y emociones, un lugar donde pueda poner lo que siento.
  • Meditar y practicar Mindfulness.  

Lic. María Eugenia Sánchez Grillo
Lic. en Relaciones Públicas
Lic. en Psicología
www.mariaeugeniasanchezgrillo.com

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