Al 70 por ciento de las argentinas le cuesta conseguir talle

El panorama de las marcas locales y la necesidad de una ley nacional e inclusiva.

 

Para una gran parte de las argentinas, salir a comprar ropa implica enfrentar un gran desafío: ¡conseguir talle!

Porque desde hace un tiempo el panorama de las marcas nacionales oscila entre un abanico de alternativas poco realistas (o acaso cuántas tienen una contextura híper pequeña y un número en la balanza que coincide con los cánones más exigentes), probar suerte entre, a lo sumo, un “small”, “médium” o “large”, o disimular la expresión de asombro cuando una vendedora, después de anunciar que la prenda elegida está disponible en un único tamaño (¿cómo si todos los seres humanos tuviéramos el mismo envase?), dirá que la tela se amolda o no tiene por qué no quedarnos bien.

Quienes suelen pasar por estas situaciones, con el tiempo, restringen a rajatabla su circuito a aquellas marcas donde ya saben que conseguirán ropa a su medida y ni se asoman por aquellas de talles más restrictivos o hasta llegan a evitar lo más posible la instancia de compra.

“Mirarnos al espejo y chequear que la ropa nos quede bien puede ser una situación atemorizante; y no encontrar opciones a nuestra medida, debido a un mal sistema de talles, genera una distorsión de la imagen corporal y por supuesto, modifica el ánimo”, explica la asesora de imagen Florencia Ducos.

“A mí también me pasa”

Las cifras son claras. Según los resultados de la encuesta anual de talles que realiza en el país la ONG AnyBody Argentina –una asociación internacional creada en 2003 por un grupo liderado por la psicoanalista Susie Orbach y que busca tomar conciencia sobre la importancia de romper con los estereotipos de belleza-, el 70 por ciento de las mujeres encuestadas tiene dificultades para encontrar ropa para su contextura corporal. Esto es especialmente más marcado cuando se trata de jeans y otros modelos de pantalones.

“Lo llamativo es que una gran parte de este segmento usa talles regulares y no, plus size o los mal llamados especiales. Es difícil encontrar las prendas que lleva la mayoría de nosotras”, explica Sharon Haywood, fundadora de la sede local de AnyBody. El relevamiento, que se hace desde hace siete años, indica que hay faltantes a partir del talle 44.

La experiencia de Karina, una contadora de 43 años y que usa talle entre 44 y 46 –opciones que están en un intermedio de la curva general- lo confirma: “Es raro que pase por una vidriera y entre por algo que me gusta. Voy a comprar donde sé que hay variedad. Me acostumbré. Por lo menos, es lo que a mí me pasa. Creo que hay un tema de costos y entonces, fabrican o importan menos alternativas”.  

Además, el 80 por ciento de las encuestadas expresó que habitualmente encuentra únicamente talle único y la mitad reconoció que “no conseguir ropa los lleva a cuestionar su cuerpo”, dice el comunicado de la organización.

La vestimenta es algo esencial de nuestra vida y no pura frivolidad. Qué nos ponemos arma nuestra imagen y cómo queremos que nos vean. Por lo tanto, “el problema no es solo el hecho de negar el acceso a la moda a muchas mujeres. Hay un sentimiento de frustración por no encajar en el modelo generalizado. Cuando el problema no está en uno, si no en el mercado”, explica Valeria Groisman, especialista en comunicación y coautora, junto a la doctora Mónica Katz, del libro “Más que un cuerpo, cómo descubrir tu verdadera belleza”, publicado por editorial Aguilar.   

Talles registrados

Para revertir el problema, la solución planteada desde hace años por distintas organizaciones es la implementación de un sistema único normalizado de identificación de talles de indumentaria, tal es el nombre técnico de la ley nacional de talles.

La propuesta tiene desde marzo de 2019 media sanción en el senado y espera la aprobación en diputados. Sus puntos principales: la incorporación de etiquetas ciertas, claras y detalladas y, además, un estudio antropométrico –es decir, de las medidas- de la población, para establecer esos talles.

“Hay leyes locales vigentes. Esto genera mucha confusión. Por eso, es importante que tengamos algo coherente y aplicable en todo el país. Es imposible que una marca que vende en más de una provincia cumpla con normas distintas. Además, estas reglas no corresponden a los cuerpos argentinos. Por eso, insistimos en el estudio antropométrico”, explica Haywood.

De parte de las marcas, también es necesario un cambio de paradigma, más acorde con la búsqueda de inclusión y que refleje los cuerpos reales. “Hay algunas firmas que tienen un concepto aspiracional y que quieren estar asociadas a ideales de belleza”, resume Yamila Pica, asesora de imagen y con un proyecto recién estrenado de una línea de ropa con talles que lleven menos sorpresas. El disparador para Pica fue la experiencia de su hermana, que es súper alta y desde chica, empezó a vestirse con lo que podía y no lo que quería. “En otros países esto no pasa. Pero no todo el mundo tiene la posibilidad de viajar”, concluye

Luciana Fava

Crédito Foto: Freepik

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One Comment

  1. Super interesante la nota. Me deja varias reflexiones y la ultra necesidad de que esto cambie. Yo tampoco encuentro lo que me gusta en mi talle. Muchas gracias!!!!

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