Mamá cerca de los 40: alternativas que hacen posible el deseo

La opinión de los especialistas en reproducción asistida sobre esta realidad ya instalada y el abanico de opciones que ofrece la medicina.  

 

Parejas conformadas después de los treinta y pico, relaciones con pocas perspectivas a largo plazo, carreras que demandan más y más años de estudio, proyectos laborales que llenan de satisfacción, una estabilidad económica que se hace rogar o metas personales irrenunciables.

Combinadas, por si solas y con las variantes singulares de cada experiencia, estas son algunas de las cuestiones que llevan cada vez a más mujeres a definir el “sí” a la maternidad cuando las posibilidades de embarazo empiezan a declinar.

Sobre esto, el doctor Sergio Pasqualini, uno de los pioneros en Argentina en fertilización asistida y director de Halitus Instituto Médico, es muy claro: “la función ovárica está relacionada en forma directa con la edad. A los 25, una mujer sana tiene aproximadamente un 85% de probabilidades de embarazarse de manera natural. Esta cifra disminuye lentamente hasta los 30. A los 35 se acentúa la curva descendente y mucho más, después de los 40”.

Además, agrega el especialista, está comprobado que “la capacidad reproductiva cesa un tiempo antes de la menopausia”.

La medicina sigue estas ecuaciones y las técnicas de fertilización asistida buscan ubicarse a la altura de las circunstancias.

Los investigadores en reproducción humana comprendemos que somos herramientas para concretar un deseo personal muy profundo. El escenario general no es el mismo que en siglo XX. Las mujeres cumplen con obligaciones en los mismos ámbitos que los hombres y, a la vez, las relaciones personales adquirieron modos diversos. Esto produjo diferentes demandas”, resume el doctor Fernando Neuspiller, máster en reproducción humana y director médico del centro IVI Buenos Aires.

Siguiendo estas nuevas posibilidades, ¿el reloj biológico femenino es todavía una barrera? La doctora Bárbara Lotti, especialista en medicina reproductiva de IVI Buenos Aires, comparte su visión: “en nuestro centro realizamos tratamientos a mujeres menores de 50 años. Más allá de este límite, es importante tener presente que el embarazo después de los 40 siempre es de mayor riesgo”.

Las alternativas para elegir: dependerán de cada situación. Acá, las variantes.

Proyecto diferido

Cuando el deseo está y el “cuándo” y “cómo” no parecen tan claros, la recomendación de los médicos es optar por la vitrificación o congelamiento de óvulos.

Esta opción también se ajusta a casos de ciertas enfermedades –sobre todo oncológicas- y para aquellas mujeres que no tienen tan definido su proyecto de vida y quieren “dejar abierta esa puerta”.

Consiste en estimular los ovarios con hormonas para que se produzcan varios óvulos. Luego, se aspiran los folículos que contienen los óvulos y se congelan, explica Pasqualini.

Las probabilidades de conseguir un embarazo con estos gametos dependerán de la aplicación correcta de la técnica y de la calidad y calidad de los óvulos conservados, algo relacionado con la edad de la mujer. “Cuanto antes se realice la extraccción, mejor será. Por eso, lo ideal es que toda mujer esté informada y a los 30 años pueda considerarlo”, sugiere Pasqualini.

Un dato clave: “en las mujeres que preservaron alrededor de 24 óvulos antes de los 35 años la tasa de probabilidad de embarazo es del 94%; en aquellas que lo hicieron después de esa edad y obtuvieron una cantidad similar de ovocitos, el porcentaje llega al 50%”, diferencia Neuspiller.

Si el embarazo no llega

Por otro lado, a partir de los 35 años, después de seis meses de búsqueda de un embarazo en forma natural, la consulta con un especialista en reproducción asistida será fundamental. ¡El tiempo es oro en esta etapa!

Si se indica una técnica de baja complejidad -como la estimulación de la ovulación o la inseminación-  y aún no hay resultados, se pasará a un tratamiento de alta complejidad, una fecundación in vitro, enumera Lotti.

La técnica ICSI es la más sofisticada y con tasa de éxitos más alta. Se basa en la inyección de un espermatozoide dentro de cada óvulo por medio de un delgado capilar, detalla Pasqualini.

Otras células

Las alternativas no quedan ahí. “Cuando la reserva ovárica de la paciente se encuentra severamente comprometida -por la edad u otra situación puntual- los tratamientos de alta complejidad con donación de ovocitos ofrecen una excelente chance”, remarca Lotti. El motivo: la calidad de los óvulos aplicados.

Los resultados exitosos de la fertilización in vitro con óvulos propios es del 35% y con óvulos donados, del 55%”, diferencia Pasqualini.

La donación de semen, en cambio, es la modalidad para las mujeres que plantean la maternidad sin pareja o junto a otra mujer y para los casos de infertilidad masculina –abarcan un 30 por ciento de las consultas.

En otra panza

La subrogación de útero es otra opción. En este caso, una mujer lleva adelante un embarazo para otra persona o pareja. “Se indica para mujeres que no tienen posibilidad o presentan riesgo para la gestación u hombres”, enumera Pasqualini.

Si bien en Argentina no hay una ley reglamentaria, tampoco existe una prohibitiva. Por lo tanto, se realiza tomando los recaudos necesarios desde distintas disciplinas, para minimizar eventuales conflictos”, dice Pasqualini.

Además, existen numerosas sentencias favorables en cuanto a reconocer como padre y madre a quien o quienes tuvieron la voluntad de procrear.

La maternidad actual tiene particularidades propias de estos tiempos, y la ciencia aumenta las posibilidades de concretar este sueño.

Por Luciana Fava

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