Quiero que los limones den la vuelta al mundo

Ella es la única mujer de una familia de cuatro hermanos e integra la cuarta generación de una empresa familiar donde las mujeres han sido fundamentales a la hora de marcar el rumbo de los negocios.

Luz Santos Bollea, CEO de Terri Citrus, mantiene ese compromiso a pie juntillas y por eso disfruta hoy de su posición en la empresa.

Fue su madre, Carmen Bollea, quien heredó hace casi 40 años, 97 hectáreas de campos de limón y que con un liderazgo emprendedor y dinámico, los convirtió en un sembrado de 1000 hectáreas. Luz es licenciada en administración de empresas y contadora pública, trabajó en un estudio contable de Tucumán y más tarde en Buenos Aires, como auditora para la empresa Deloitte. En 2015 vivió un tiempo en Estados Unidos donde profundizó sus estudios, y a su regreso comenzó a trabajar en una de las empresas del grupo económico que fundó su padre.

Tras un duro diagnóstico de  enfermedad de mi mamá, decidimos mudarnos a Buenos Aires  donde permanecimos un año -cuenta Luz a BOLEO. Fueron muchos días de internación en los que tuvimos muchas charlas en las que hablábamos de vida, eran largas conversaciones. En una de ellas, le pregunté que le quedaba por hacer a nivel profesional. Mi madre aquí en Tucumán era muy reconocida, porque fue la única mujer citricultora que logró multiplicar 10 veces sus hectáreas.

La respuesta de su madre fue contundente: “quiero que mis limones den la vuelta al mundo”. Y de algún modo, ese deseo marcó el destino, no sólo de la empresa, sino también el de Luz. “Ese día, en un contexto que parecía imposible por las circunstancias que estábamos viviendo, decidimos comenzar a exportar”.

¿Cómo fueron los primeros pasos de ese proceso?

Tomé un curso de comercio exterior intensivo y mis hermanos comenzaron a preparar los campos, reservamos un lugar en la feria FruitLogística de Berlín (es la feria de frutas y vegetales más importante del mundo y el espacio elegido por las principales empresas para buscar nuevas oportunidades de negocios), diseñamos nuestra marca “Carmencita” y a los pocos meses, y con mucho esfuerzo, los limones ya viajaban rumbo a Inglaterra y Holanda.

Tristemente mi mamá falleció a las dos semanas que exportamos los primeros contenedores, pero logró ver su sueño cumplido y sobre todo mis hermanos y yo heredamos un legado, su sueño que ahora es nuestro.

Seguramente, fue un hecho importante el poder participar en una feria como la de Berlín. ¿Cómo fue esa primera experiencia?

Cuando estábamos en medio de la preparación para exportar automáticamente se nos vino a la cabeza viajar a Berlín. Llamamos al Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán para reservar un puesto de trabajo y fuimos con uno de mis hermanos.

Pero no todo fue color de rosa, ya que ese primer día de feria había paro de aviones en Europa y la costumbre de la gente europea es viajar a la mañana para asistir a la feria todo el día y retornar a la noche a su país. Ese primer día no pasaba nadie. 

Veíamos a las otras empresas que exportan hace mucho ya con reuniones armadas con clientes, ¡pero por nuestro stand nada!

Así fue que con mi hermano tomamos los folletos, computadora, tarjeta y nos fuimos a buscar clientes, donde veíamos un limón, entrábamos y nos presentábamos. Las típicas preguntas eran sobre nuestra “experiencia” y nosotros no la teníamos, nos pedían fotos de las cajas … les mostramos las virtuales porque reales aún no teníamos nada”.

Pero de lo que sí podían hablar era de esa familia, de la empresa basada en valores y del sueño de la mamá que iban a cumplir. “Así fue en esos 20 minutos que podían durar las reuniones con cada empresa logramos conseguir varios clientes que nos financiaron toda la exportación con adelantos, sin haberles cosechado ni un limón, confiaron en nosotros”, recuerda Luz.

¿A cuántos países están exportando actualmente y cuáles son las perspectivas a futuro?

El primer año exportamos 25 contenedores a España, Holanda e Inglaterra hoy ya exportamos a más de 15 países: Ucrania, Kosovo, Italia, Rusia, Canadá, Usa, Bosnia, Polonia, Alemania, Grecia, Francia, Georgia, Hong Kong y muy pronto Brasil.

Este año, cómo grupo empresario tenemos pensado desarrollar la exportación de especias y granos sobre todo al MERCOSUR, países que algunos con el limón están aún sin protocolo, pero con un gran potencial.

Luz piensa que su historia puede inspirar a mujeres que a veces ven la exportación como algo muy difícil y le gustaría que sirva de ejemplo para aquellas que se proponen cosas y ponen toda su pasión para lograrlas.

La exportación ayudó mucho a la empresa a crecer, a internacionalizarse y aprender, día a día, sobre algo que hace 3 años era nuevo y hoy nos apasiona”, asegura la hija de Carmencita.

La exportación, en tu caso, parece estar también ligada íntimamente a un proceso muy emotivo, ¿a un legado de tu mamá?

Sí, definitivamente estaba ligada en un principio a lo emotivo, pero como siempre digo que nada es casualidad, hoy en día es mi pasión y por primera vez me siento feliz con lo que hago y amo ir a trabajar todos los días, comunicarme con personas de todo el mundo en otro idioma y por supuesto hacer que los Limones Carmencita sean una marca reconocida y den la vuelta al mundo. 

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