El cuerpo te trata como vos lo tratás

El cuerpo se manifiesta.

Cuando comemos mal se inflama, nos sentimos pesados e incómodos. Cuando comemos mal por mucho tiempo tenemos partes del cuerpo edematizadas.
Cuando llevamos un estilo de vida poco sano el cuerpo pasa factura al tiempo.

Muchas veces comemos mucho y mal.

Si comes de latas, ultraprocesados, si tomas alcohol en exceso, si fumas, si no dormís bien, si sos sedentario, si vivís bajo estrés el cuerpo habla tarde o temprano.

Presión alta, sobrepeso, obesidad, dolores articulares, molestias digestivas, colesterol, diabetes, cansancio, fatiga, dolor de pecho, ataques de ansiedad, pánicos son sólo algunas de las posibles consecuencias de una mala alimentación y de poco cuidado.

El cuerpo te trata como vos los tratas.

¿Como lo cuidás? Me refiero al estilo de vida que llevás. Hay cosas que podés mejorar y otras no tanto pero las que sí podes modificar y están a tu alcance, hacelo! Es tu responsabilidad.

Solemos con el tiempo someternos a tratamientos, medicación etc.
La medicina del futuro es la prevención. Evitá enfermarte.

¿La mayoría de las muertes se producen por enfermedades que se pueden prevenir, lo sabías?

Es ahora, día por día, cuando estás bien, cuando podés, cuando nada pasa. Es hoy.

Tomá conciencia y tratate bien.

Verónica Segreto
Coach en salud y bienestar

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Espíritu emprendedor, maternidad consciente y economía circular

Desde Bra Agency, Paula Mandraccio pone el foco en una nueva forma de generar negocios y en integrar su visión de género a campañas masivas.

 

“A los 23 tuve a mi primera hija, Josefina, que ahora tiene 16. Fue una explosión. Una explosión de amor. Pero una explosión al fin. Su llegada me polarizó. Estaba encantada y al mismo tiempo, necesitaba más. Pensaba: yo tengo que salir”.

Paula Mandracciopublicista y creadora de Bra Agency-, resume así su punto de partida, de inflexión, su chispazo.

Había estudiado comunicación acá y en Estados Unidos, y estaba buscando trabajo. “Siempre tuve una necesidad muy grande de expresarme. Sabía que mi camino estaba en las palabras. Aunque no tenía muy claro en qué rama”.

Pero mucho antes, en un momento de reflexión adolescente sobre la feminidad, había descubierto la edición argentina de la revista Elle y las columnas de su editora de aquel momento, Ana Torrejón, se habían vuelto una lectura de culto.

Una tarde me rateé del colegio, fui a la redacción, me abrió la puerta ella, me hizo entrar, me mostró el lugar y quedé enloquecida”, cuenta Boleo Magazine, en una charla en el espacio de coworking donde instaló su oficina.

Entonces, en medio de ese tsunami físico y emocional de la maternidad reciente, se le ocurrió escribirle, recordarle ese día y pedirle una ayuda para “no quedar confinada a ser mamá”.

Fue una buena acción: empezó a escribir notas free lance en Elle y otras revistas y al poco tiempo, tuvo un llamado revelador, de Jorge Guinzburg. “Me dijo que le gustaba cómo escribía y que podía contactarme con un amigo suyo publicista”. A las tres semanas, Paula ya estaba haciendo relevamientos para una campaña de consumo femenino.

Encontré en la publicidad algo muy interesante. Eso de salir a mirar la vida y tratar de interpretar lo que la gente necesita. Con todo ese entusiasmo, fui a la escuelita de creativos y después, armé mi primer modelo emprendedor, unos bandidos que salíamos a hacer coolhunting –una tarea que se basa en detectar y anticipar tendencias”.

Nació Albertina -su segunda hija, que ahora tiene 10 años y “estaba agotada. La realidad es que yo era muy chica y no sabía hacer negocios”. Entonces, surgió la posibilidad de integrarse a McCann, uno de los nombres fuertes en el rubro. En paralelo, siguió su trabajo de crecimiento personal.

Al tiempo, advirtió nuevamente que tenía que dar un volantazo. Se sentía oprimida, veía que no había muchas mujeres en puestos de decisión y que su zanahoria estaba en armar su propia agencia.

La idea se convirtió en Bra Agency, el proyecto que lleva adelante desde 2014 y que le permitió implementar su propio enfoque o modelo de negocio, basado en una economía circular, un liderazgo con perspectiva de género y mucho énfasis en los procesos y lo personal.

Otra vez, la maternidad tuvo algo que ver. “Había nacido mi tercera hija, Margarita, me había mudado, estaba haciendo mi huerta. Me dije a mi misma: me mandaron a dormir, tengo todas las de perder, nadie espera nada de mí y, justamente por eso puedo generar cambios”.

Lo circular es algo más femenino. Tiene que ver con lo colaborativo. En Bra, compartimos utilidades y eso me permite tener los mejores talentos. Mi trabajo es alquimizar la energía de todos para poder concretar una idea. Soy una romántica empedernida y creo en la mística de los equipos”.

El mercado de la publicidad todavía se maneja con pautas de género muy estereotipadas, ¿cómo lo ves o tratás de modificar?

Salí a armar Bra con esa motivación y me di cuenta de que me debilitaba hablar desde ahí. Así fue como decidí guardar lo femenino para el proceso y el liderazgo. Soy colega de cualquiera, porque soy una profesional de la comunicación. Aprendí que no es necesario levantar una bandera para hacer los cambios. Por ejemplo, si para las compañías es difícil decir “les consumidores”, tengo que entenderlos y generar un punto de vista acorde al paradigma de esta época. Sin dejar de lado la perspectiva de género, porque así estoy formada y porque sé que es una oportunidad de negocio. Es indudable que las mujeres decidimos muchas compras.

Te hizo ruido el techo de cristal –los límites invisibles que impiden el ascenso de las mujeres en las corporaciones- y seguramente también viste la sobrecarga de muchas. ¿Hacen falta trabajos más flexibles?

La ley laboral está planteada por horas y eso está en contra de muchas situaciones propias de lo femenino. En ciertos trabajos o tipos de tareas, ¿si la mujer tiene un bebé chiquito que toma la teta, es necesario que vaya a la oficina rota, angustiada o sobrepasada?, ¿eso es un capricho, se juega el poder del jefe, su verticalidad?

Hay mucho debate feminista en Argentina, ¿vos cómo los ves?  

Creo que está todo muy mezclado, que falta una campaña global de valores, que incluya el significado de lo “femenino” o “ser mujer”. Para mí, ambos conceptos tienen que ver con dejarse entrar por la otredad, por estar más disponibles a la escucha, con la integración. Es un anteojo con el que ves la vida. Hay hombres que tienen este lado desarrollado. Los más jóvenes, especialmente.

¿La libertad económica es la base para el resto de las libertades?

Sin libertad económica no se puede hablar de feminismo. Si vos decís, “soy feminista”, le tenés que dar laburo a otra o hacer algo por tu compañera. Cuidarle al hijo, escucharla llorar, decirle: “vos podés”. Lo que sea. Estamos todas en la trinchera.

¿Ser mamá de mujeres te da más responsabilidad en llevar estos valores?

Mi mamá murió hace pocos años, literalmente, trabajando. Tenía un negocio de telas, no necesitaba ese ingreso y sí, tener su proyecto. Mi papá tiene 84 años y es la persona más moderna que conozco. Yo soy producto de ellos y mis hijas también. Ellas me dicen “no sabés lo difícil que es ser tu hija”. Y les contento: “lo sé, pero también sé que si no les muestro que con la maternidad no se termina todo, les estoy haciendo mucho daño. Porque van a tener algo que les queme adentro, como me pasa a mí, y van a querer vivirlo”.

Por Luciana Fava

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Las cinco tierras más bellas del mundo

BOLEO recorrió la región del Ligure, en Italia y te cuenta cómo es Cinque Terre, un parque nacional único como Italia misma.

 

Cada viaje es una experiencia única y muy pero muy personal. Hay tantos tipos de viajeros como de personas y casi todos coincidimos en que viajar es una experiencia altamente satisfactoria que reporta una gran sensación de felicidad, además proporciona conocimientos y es una gran fuente de bienestar emocional.

Según la Organización Mundial de Turismo, en 2018 hubo mil millones de viajeros en el mundo, es la cifra más alta en la historia de la humanidad. Para llegar a ese número se cuenta toda la gente que pasó al menos una noche a 100 km de su casa.

BOLEO recorrió Cinque Terre, en la Liguria italiana. Si todavía no recorriste Liguria, te acercamos tips para que cuando compres tu billete tengas toda la información necesaria para recorrer esta hermosa región de Italia.

Cinque Terre, un viaje de ida

Cinque Terre es un parque nacional de 20 km que ocupa una porción de costa formada por cinco pueblos en la provincia de La Spezia bañada por el mar de Liguria. Es patrimonio cultural de la UNESCO y es visitada todos los años por millones de viajeros de todo el mundo.

Los pueblos que lo conforman son Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterroso. Las cinco localidades son fascinantes ya que están situadas en acantilados sobre el mar y son muy coloridas, ya que la costa, la vegetación y lo pintoresco de sus construcciones ofrecen un espectáculo único.

Como los cinco pueblos que lo componen se encuentran en la provincia de La Spezia es aconsejable salir desde allí en barco hacia Puerto Venere (que no forma parte de las Cinque Terre) pero es un pueblo que no se puede dejar de visitar porque su belleza frente al Golfo de los Poetas es indescriptible.

La oferta hotelera es importante y podes hospedarte en cualquiera de los pueblitos o también en La Spezia, ya que ofrece no solo la hotelería sino también los paseos en barco que salen de su puerto. Si vas en verano, una buena opción es hospedarse en Monterroso, que tiene una muy linda playa.

Los pueblos se pueden recorrer en tren, barco o a pie. Hay un ticket de tren de 16 euros que te permite subir y bajar en cualquier destino del parque, pero depende de la época del año es probable que los senderos que van de un pueblo a otro no estén abiertos, debido a un desprendimiento que hubo en el 2011 que se llevó gran parte de las pasarelas.

Se pueden recorrer en un día pero tal vez no se aprecien lo suficiente, así que si tenés tres o cuatro días podes recorrer Cinque Terre en dos y después podes ir hasta Génova en un tren que sale 9 euros y tarda una hora aproximadamente y a la vuelta hacer un paso por Santa Margherita Ligure y Portofino, ambas “paesinos” son memorables. Toda la región se puede recorrer en tren.

Qué ver

En realidad más allá de los edificios históricos cada pueblo es una pintura en sí misma y los paisajes son indescriptibles. Cinque Terre es una experiencia desde el mismo momento en que pisas sus callecitas.

Cada una de estas pequeñas aldeas ofrecen una foto diferente, todas bellas. Las puestas de sol son maravillosas en todos, especialmente en Monterrosso, Corniglia y Vernazza.

Qué comer

La comida de la región es el pesto y la focaccia. En Manarola podes degustar distintos tipos de bruschettas y focaccias en el extremo más alto en un restaurant con una vista soñada “Nessum dorma”, si vas a comer o a tomar algo, sin duda ahí obtendrás tus mejores fotos.

Donde dormir

Existen muchísimas opciones para hospedarse, desde “affittacamere” hasta hoteles de todo tipo y presupuesto. Todos los pueblos están preparados para recibir al turismo. Si es verano, hay que tener en cuenta que las temperaturas son altas y el único pueblo con playa es Monterroso al mare, así que en verano la mejor opción puede ser allí. Vernazza o Manarola también son muy lindos como para pernoctar allí. Si vas fuera de temporada, lo más económico puede ser parar en La Spezia y movilizarte en tren entre un pueblo y otro.

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Elecciones y estrés

Las elecciones están próximas y estamos inquietas, malhumoradas, nos molesta la calle, los mensajes políticos invasivos y lo que debería ser una fiesta se trasforma en una pesadilla.

 

Se acercan las elecciones, y la política está en todos lados.

Los debates, las propuestas, los candidatos, los partidos.

Hay sobrecarga continua y excesiva de noticias, y esto puede hacer que las elecciones presidenciales, sean una experiencia muy estresante para muchas personas.

La política entonces tiene su lugar en la casa, el negocio, en la peluquería, la sala de espera, la oficina, en el gimnasio, el club y la cola del banco o el supermercado. 

Y como si fuera poco también hay que lidiar con “la grieta”.

No hay dudas: elegir genera a los argentinos estrés, ansiedad, incertidumbre y miedos.

Entonces las elecciones, también llegan a los consultorios médicos y psicológicos.

Es que, en una elección entran en juego procesos físicos, cognitivos, emocionales y psíquicos.

Aparecen síntomas como contracturas, cefaleas, mareos, inestabilidad, insomnio, alergias, síntomas gástricos y de colon irritable, como así también patologías psicosomáticas y conductas compulsivas y adictivas como comer, fumar, beber…. las consultas por trastornos de ansiedad tienen su pico mayor, y esto se notó en la semana siguiente a las últimas PASO cuando aumentaron las consultas. Como el miedo se alimenta del pensamiento, se acuerdan de como quedaron pegados en tal o cual crisis y a partir de allí se desata toda una florida sintomatología.

Foto New York Times

Es lo que se llama Síndrome de Estrés Traumático Post Electoral.

Se trata de un trastorno de adaptación, o sea, el sufrimiento mental causado a partir de una elección. Y entre los síntomas principales está la irritabilidad, ira, aislamiento, depresión, amargura, falta de apetito o exceso, preocupaciones acerca del futuro propio y del país.

Ni hablar de las discusiones familiares y la famosa grieta, que entra en hogares, oficinas, de modo presencial y a través de las redes sociales. Y ese dolor que provoca la exclusión: cuando de lo que se trata es de “la familia” o de un “grupo de pertenencia”. Esto también es material que entra en la consulta “no quiero celebrar el día de la madre en casa, si se junta mi marido y mi cuñado es un desastre” “mi nuera está peleada con mi yerno, subió un post en Facebook y ella no se quedó callada”  

o “mi hijo está imposible, no entra en razón y se pelea con cualquiera” “no puedo creer quien le lavó la cabeza a mi suegro”

O situaciones como “no atiendo el teléfono de línea, si suena, porque es algún político en campaña”.

La incertidumbre es parte de la vida, pero no siempre lo tenemos presente ni lo sentimos. En momentos de elecciones la incertidumbre crece y se expresa de distintas maneras, una de ellas es con el qué puede pasar si el resultado de la votación no coincide con el propio deseo.

Tras la derrota del candidato preferido, algunas personas pueden sentirse invadidas por el desánimo, la falta de confianza en las instituciones electorales, rabia, apatía y pánico por lo que sigue y el futuro propio, de los suyos y del país.

Las noticias económicas, no saber qué dirección va a tomar el país ni tener una proyección clara de cuál será el futuro, son situaciones que causan estrés. Este clima de incertidumbre afecta el empleo y la vida familiar y el hogar, con gastos que ajustar y, el estar más irritable y menos tolerante. Cuando los desequilibrios emocionales son extremos y sostenidos, generan cambios a nivel orgánico e inmune que alteran por completo nuestra salud. En estos estados nuestro cuerpo producirá más cortisol y se volverá propenso a desarrollar ciertas enfermedades. Se trata de ni más ni menos de hacerse “mala sangre”, o sea poner de mala calidad nuestra sangre, que circula por nuestro organismo pasando por nuestras células, tejidos y órganos.

La verdad es que, gane quien gane, (tendremos preferencia, pero al fin y al cabo celebramos la democracia), nos perjudicamos si lo pasamos mal, nada nos suma estar estresados, y mucho menos tener una enfermedad. Vale la pena cuidarnos, y no pagar el costo más alto que sería poner en juego la salud. El dólar no va a cambiar si me estreso, tampoco van a bajar las tasas de interés. De modo que al problema en cuestión le sumaría el riesgo de la salud. Estar tranquilos y centrados suma, y me permite ser más creativa en las posibilidades del día a día.

¡Yo te deseo que en estas próximas elecciones votes sin estrés, “hacete buena sangre” y priorizá tu salud!

Dentro de las recomendaciones para estos días están:

  • Elegir a los periodistas y programas o medios, a través de los cuales nos enteramos las noticias: qué predomine la buena onda y los comentarios bienintencionados.
  • Caminar, correr, practicar yoga, strecching, hacer deportes y actividad física.
  • Leer, alguna lectura inspiradora. Disfrutar el verde y el aire libre.
  • Alimentarse sanamente.
  • Escribir un diario íntimo dónde volquemos sentimientos y emociones, un lugar donde pueda poner lo que siento.
  • Meditar y practicar Mindfulness.  

Lic. María Eugenia Sánchez Grillo
Lic. en Relaciones Públicas
Lic. en Psicología
www.mariaeugeniasanchezgrillo.com

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Mamás singles: “Mi deseo no estaba atado a una pareja”

Mujeres que desafiaron los mandatos sociales y el reloj biológico, usaron la ciencia a favor y no dejaron de lado su anhelo más inmenso.

 

El deseo más absoluto y ninguna intención de resignarlo. Un contexto que impone el “así” -en cuanto al modelo de familia- y “ahora” -por la biología que apura. Un por qué no. Mujeres cercanas que también se animaron. La convicción que fue moldeándose de a poco y a fuerza de trabajo interno.

Alguna o cada una de estas situaciones calza justo con el detrás de escena en la decisión de las madres solas por elecciónsingle mother by choice o solo mother– que van sumándose al modelo de familias monoparentales, tan en ascenso.

Mery y Agustin

En la historia de Mery -una diseñadora gráfica de 43 años que trabaja en una empresa de software para compañías de seguros- a la realidad propia y de sus amigas se sumó la presión de su cambio de década.

“El tema hijos no había sido mi prioridad. Mi punto era encontrar el amor de mi vida. Pero después de períodos de novia y otros sola, empecé a preguntarme qué era lo que verdaderamente quería”, cuenta a Boleo Magazine, en un ratito libre en su fin de semana, con Agustín, de dos años y medio, que se escucha de fondo. También empezó a replantearse si estaba tranquila con como tenía armado su día a día. 

Su ginecóloga ya le había advertido sobre la curva descendente en la fertilidad que se da a los 40 y a algunas amigas, en parejas estables, les estaba costando quedar embarazadas.

Entonces, decidió accionar. Consultó a una especialista en fertilidadAlbertina Paganini, quien fue clave en su recorrido- y se hizo los análisis para determinar sus chances reales de embarazo. Su mantra personal: no llegar a los 50 con el arrepentimiento por no haberlo intentado.

Los resultados de los estudios fueron alentadores. Aunque, no podían predecir qué pasaría en un año o unos meses. “Pensé: es ahora y tengo la plata para pagar los tratamientos”.

La segunda inseminación –se trata de una de los métodos de fertilización asistida más simple- fue exitosa. “Cuando confirmé el embarazo dije: ay, la puta madre. Las probabilidades eran bajas y no tenía demasiadas expectativas. Evidentemente tenía que ser”.

Mery y Agustin

Escogió a su cuñada -la mujer de su hermano- para que estuviera con ella y le diera la mano en la sala de parto, y en la vuelta a su casa, prefirió que quedarse sola con el bebé. “Tenía mucha necesidad de encontrarme con él, de conocerlo. Me ofrecían ayuda. Mi papá venía durante el día. Pero a la noche nos quedábamos los dos”.

Además, después del nacimiento pudo acceder a una carpeta con datos del donante de gametos, sin su nombre ni DNI. Allí él escribió que con su mujer les había costado mucho tener hijos y entonces quería ayudar a más personas. Ese texto la llenó de emoción y reforzó la convicción de haber acertado en el camino.

A los dos meses y medio de Agustín, volvió a trabajar. Primero en modalidad home office y ahora, con un mix. “Los primeros tiempos no tenía ayuda. Le explicaba a Agustín: ahora mamá va a trabajar y él se quedaba tranquilo. Se ve que es algo que incorporó. Es bastante inquieto y cuando le digo eso se pone a jugar solo”.

No hay dudas de que su formato de familia hoy está muy generalizado. Sin embargo, “en el curso de preparto siempre hablaban de madre y padre. Además, no encontré ningún álbum de recuerdos pensado para una mamá o papá solo. Compré uno, pero no lo usé. Me sorprende que no se hayan actualizado”.

Espera esperada

Montserrat, en el último tramo del embarazo de Ignacio. 

Montserrat -de 44 años, abogada y al frente de su propio estudio- también sorteó varias instancias y obstáculos hasta las dos rayitas del test.

La fecha de parto de Ignacio, su bebé en camino, está prevista para dentro de 45 días, unas semanas después de su cumple de 45.

Pero la decisión de encarar la maternidad viene de larga data. “Sentí que la vida tal como la venía llevando ya estaba. Lo que me faltaba era un hijo”, explica.

Así fue que a los 37 hizo una primera preservación de óvulos y la segunda unos años más tarde; después, tres tratamientos de baja complejidad y otros de los más sofisticados.

En el medio, apostó a relaciones que no funcionaron o no se afianzaron. “La pareja es para mí algo deseado. Pero los tiempos cambiaron y no quería quedarme sin ser madre por no tener un par”.

La organización para su nueva vida se lleva por estos días buena parte de su energía incalculable. “Como trabajo en forma independiente, no voy a tener licencia. Además, sé un bebé implica toda una adaptación”.

A punto de empezar una remodelación en su casa -que le dará más seguridad al bebé-, evalúa el jardín maternal más conveniente y cómodo para que una persona de confianza pueda buscarlo.

La logística para el día del parto ya está resuelta. Ni había terminado de pedirle a su tía más querida que la acompañara y ella ya le había contestado: “por supuesto, ni loca me lo perdería”.

Sus amigos también están pendientes. “Mi red de contención es muy grande. Me da mucha alegría la gente que nos elige -ahora a los dos- todos los días”.

Mamá por dos

Mara, mamá de Joaquín y Lorenzo

“Voy a esperar hasta los 30 para tener un hijo. Si no tengo pareja, me hago una inseminación”. Mara -que hoy tiene 46 años y trabaja en la empresa de su familia- deslizó esta frase un día cualquiera, cuando estaba en el secundario.

Su idea era casi de ciencia ficción para entonces -los años 90. De todas maneras, el deseo quedó a la espera.

A los 35, después de un by pass gástrico que le devolvió mucho bienestar, conoció al progenitor –como ella prefiere llamarlo- de sus dos hijos. “Me sentía muy plena y tenía el foco en ser mamá, más que en sostener un vínculo”.

Entre idas y vueltas entre ellos, quedó embarazada de Joaquín -que hoy tiene 11 años- y después, llegó Lorenzo, que cumplió 4. “Cuando estaba esperando a Loren, puse fin a esa relación tan resquebrajada. Fue una muy buena apuesta. Las mujeres embarazadas son sentimos invencibles. La embriaguez de las hormonas nos hace vernos todopoderosas”. A partir de ahí, encaró sola la crianza.

En ese posparto –sin contacto con el padre de los chicos- su apoyo fundamental fue un grupo coordinado por una doula – una mujer que ayuda a otras en el proceso de embarazo, parto y posparto. Además de su familia y amigas.   

“Mi deseo era tener dos hijos, para que vivieran el amor incondicional de hermanos, que para mí es muy importante. Hoy me enorgullece ver como Joaco cuida y protege a Loren, y como Loren sigue a Joaco”.

“Cada día tengo un desafío nuevo. Pero ellos son mi amor y mi corazón más allá de los confines del cuerpo, mi sueño llevado a la vida. Estoy cansada y tengo un trabajo titánico. Pero no lo cambiaría por nada del mundo”.

Por Luciana Fava

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Las madres de hoy: las millenials

Este 20 de octubre es el Día de la Madre y para celebrar esta fecha analizamos los gustos y preferencias de esta nueva generación de mamás.

La generación “millennial” es ineludible a la hora de hablar de cómo se vive la vida hoy, está representada por quienes nacieron entre 1980 y 1995, conforma en la actualidad el estrato de los jóvenes adultos que imponen sus preferencias en el mundo del trabajo, y también, de la vida familiar.

Sí, es que los y las millennial conforman la nueva generación de padres; y además al calor de este nuevo ritmo y de una nueva ola de mujeres fuertes, también ha nacido – junto con sus hijos, claro está- una “nueva mamá”.

Quienes forman parte de esta camada, tienen entre 30 y 40 años, viven conectados y organizan buena parte de sus vidas con el móvil, en jornadas impredecibles y cambiantes buscando siempre sus propios momentos.

Mercedes Grispo, una mamá de esta generación, tiene la “felicidad plena” de ser mamá de dos. “La maternidad te cambia al darte cuenta que hay alguien muy chiquito que depende de vos, que es feliz con solo sentirte cerca y está lleno de esa inocencia que uno pierde a lo largo de la vida”, dice y considera que ser mamá hoy es diferente a otros tiempos ya que “la mayoría trabajamos y cuesta estar en todo, lo que también hace que una corra y cueste disfrutar a veces momentos que deberían ser mágicos. Pero se puede compatibilizar ambas cosas y ese es el desafío al que nos enfrentamos y del cual nos las ingeniamos para salir airosos”. 

La tecnología es una gran aliada para lograrlo, “pido pañales por Bambox, utilizo Internet para casi todo: compras, pagos, búsquedas de información; en general todo lo que necesito”.

Mercedes es además, una de las monpet (mother with no personal time o “madre sin tiempo personal”).  

Para Mariela Mosciulsky –Fundadora y CEO de Trendsity “desde lo discursivo hoy hay mucha aceptación hacia la mayor igualdad de oportunidades, decisiones y roles. Pero luego en el funcionamiento de los hogares, el sesgo inconsciente sigue existiendo, hay contradicciones y culpas”, asegura la especialista. Por un lado, las mujeres tienen más claro que pueden tener sus tiempos, sus salidas con amigas y sus actividades fuera de casa. Lo reclaman como algo justo y necesario. Varias dicen yo también trabajo y tengo derecho a tener mi tiempo libre. Pero es algo más discursivo que otra cosa. No es del todo parejo aún. Estos cambios se ven más reflejados en los hogares de familias millennials”.

En el marco de parejas heterosexuales, mientras ellos organizan planes de carácter inamovibles, las mujeres aún tratan de encontrar huecos en su agenda.

Child give mother flowers. Family at home. Mothers day

Bajo este escenario de mamás hiperconectadas, con poco tiempo y con la necesidad de encontrar espacios propios y experiencias personales, el próximo Día de la Madre puede volverse una oportunidad para reflexionar al respecto y apoyarlas en esta cruzada.

La música es siempre sinónimo de un buen momento. Resulta un canal perfecto para conectar con las propias emociones y disfrutar; y más, si se trata de un evento en vivo.  Según datos de un estudio de StubHub –el marketplace de entradas de eBay- el 84,84% de los encuestados regaló o le gustaría recibir una experiencia como regalo.

Sin duda, las experiencias musicales resultan un gran acierto. Compartir un recital en familia o reservarle un lugar en su concierto favorito junto a sus amigas puede ser un plan ideal.

Paulo Londra, Shawn Mendes, No te va a gustar, Serrat y Sabina, son solo algunas de las propuestas que están en agenda y que aseguran la vivencia de un momento inolvidable. StubHub es una de las plataformas que nuclea eventos para elegir no solo en Argentina sino en cualquier parte del mundo, brindando la posibilidad de compatibilizar viajes y eventos.

En esta misma línea, una escapada puede ser también motivo de festejo, las nuevas tendencias hablan del slow travel o el viajar sin prisa. Sobre esta premisa, Lía Barros (mamá emprendedora) fundó Slow & Steady Travel Experiences. “Se trata de una nueva filosofía donde cada uno puede recorrer y conocer en detalle y a su tiempo, conectándose con los mejores sitios de la Patagonia“, precisó Barros.

Al mismo tiempo, los regalos clásicos también siguen sumando. “Si bien es cierto que las madres millennials son empoderadas, multitasking, poseen mente abierta y la principal tensión que enfrentan es equilibrar el deseo de ser madres con sus otros objetivos: el trabajo, el propio bienestar, y la posibilidad de no resignar sueños. Ellas son mujeres y como tales, aman las flores. Se trata de un detalle que nunca pasará de moda, ya que significan romanticismo y amor en su máxima expresión. Por eso sigo creyendo que una hermosa manera de alegrarles el Día de la Madre, es sorprenderlas con un bello ramo, una caja de rosas con chocolates, velas perfumadas o jabones, o una simple orquídea, es una opción que no falla“, aconseja la especialista en diseño floral Patricia Castro quien propone homenajear a todas las madres en su día con una propuesta que se adecué a la especial esencia que posee cada mamá.

Para otras mamás, recibir la oportunidad de formarse y lanzar o hacer crecer su emprendimiento puede ser un excelente obsequio y símbolo de apoyo. Tory Uranga (@toryuranga) capacita mujeres emprendedoras a nivel global y su oferta de cursos y talleres es más que motivadora para las mamás millennials que emprenden.

De este modo, para estas “nuevas mamás” tecnológicas, profesionales y ávidas de encontrar sus propios tiempos y espacios; hay muchas formas de apoyarlas y ayudarlas a lograr el equilibrio buscado.

Crédito Fotos: Freepik

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Los jóvenes que deciden emigrar: tres mamás cuentan sus sensaciones y contradicciones

Las nuevas generaciones se van del país buscando otros horizontes ¿Qué nos pasa a nosotras? Experiencias en primera persona.

 

Desde el mismo momento en que el ecografista nos confirma que estamos embarazadas, un sinfín de ilusiones nos atraviesan. No llegamos a transitar el primer trimestre cuando ya tenemos casi decidido el jardín, la escuela primaria y hasta la secundaria. Después, los vamos criando, como podemos, de la mejor manera que nos sale; les facilitamos medios, hacemos lo imposible para que el desengaño y la amargura los miren de lejos.

Estudian, se reciben y un día llegan como si nada y nos dicen que “les gustaría probar suerte afuera” o “hacer un máster”, “participar en un intercambio o programa de trabajo”, “recorrer el mundo durante un año”, “que se enamoraron de un o una extranjera”.

Y ahí sí, caemos bruscamente en la cuenta de que se soltaron de la mano, de que ya vuelan solos y que el trabajo nuestro está casi terminado.

Entonces, ¿cómo sigue nuestra vida? ¿qué vamos a hacer ahora que no están? ¿A quién vamos a cuidar o a esperar durante esas interminables madrugadas cuando salen?  ¿Cómo van a vivir sin su mamá cerca?

Y lo peor, ¿cómo vamos a vivir nosotras con ellos tan lejos? Pero el día llega. Para una, para otra; y así como si nada, los chicos se van.

Ahí es cuando agudizamos nuestro expertise en redes sociales, en Skype, WhatsApp y cualquier otra forma de comunicación.

También caemos en la cuenta de que siempre quisimos que fueran libres. Y es importante que puedan hacer uso de esa libertad, una libertad que tal vez nosotras no dispusimos: no viajamos tan jóvenes o no tuvimos la posibilidad de estudiar o iniciar un futuro en otro país. En definitiva, queremos adaptar a nuestros hijos a la modalidad de “ciudadanos del mundo”. Pero siempre y cuando no se alejen mucho de la parada del colectivo.

¿Cómo lo vivimos como mamás? Tres mujeres Boleo nos cuentan su experiencia.

“Mis hijos, por el mundo”

“Yo siempre soñé con una familia muy grande. Tuve seis hijos y deseaba pasar las navidades con 24 nietos. Pero resulta que cada uno vive en una parte del mundo distinta y sólo tengo tres nietos”, dice Alicia Facal, una trabajadora social recientemente jubilada que conversa con Boleo mientras visita a su hija María que vive en Helsinki desde hace siete años (antes estuvo varios años en Dublín).

Además de María, otros cuatro hijos de Alicia viven en el exterior: Sofía (de 39 años), en España; Josefina (35), en Zürich; Pedro (38) y Santiago (33), en Brasil y Francisco que se quedó en la Argentina y tiene 2 niños.

-¿Sentís que criaste a tus hijos para que salieran al mundo?

Siempre les dimos la libertad para que buscaran sus proyectos. Si era en nuestro país, mejor, y si no, donde fuera. Los estimulamos para que estudien. Sofía se recibió de psicóloga y se fue a Madrid a hacer un posgrado en género en la Universidad Complutense, conoció a un español y ahora vive en San Sebastián, María se fue a estudiar literatura inglesa a los 20 años a Dublín. Era muy chica, nosotros le pagamos los estudios y ella trabajaba en el aeropuerto. Josefina es abogada y se fue de vacaciones por tres meses al sudeste asiático. Allí conoció a un austríaco, se enamoró, se casó en Austria y se fueron a vivir a Zürich, porque ahí tiene más posibilidades de trabajar en inglés.

-¿Cómo es tenerlos tan lejos?

Los extraño un montón. Pero nos conectamos todo el tiempo. Antes por Skype, ahora por WhatsApp. Me envían fotos, me van contando el día a día, nos comunicamos mucho. Además, cada uno viene una vez al año y yo voy otra. Algunas veces elegimos un lugar que le quede más o menos cerca a todos -por ejemplo: Italia o España. El último encuentro fue para el cumpleaños número 65 de mi esposo. Los que estaban en Europa fueron a Florencia, estuvimos juntos en una casa muy grande. El año pasado, cuando cumplimos con mi marido 40 años de casados, también nos reunimos. Disfruto un montón de esos encuentros. Por otro lado, las tres chicas que viven en Europa se ven bastante seguido.

-Teniendo en cuenta la situación en Argentina, ¿te gustaría que volvieran al país?

-Sin dudas, ¡quiero disfrutar a todos mis nietos!

Buenos Aires/ Berlín

Recién aterrizada en Buenos Aires, después de visitar a su hijo Guido (29), Roxana Cardarelli, funcionaria del Ministerio de Educación, charla con BOLEO.

“Guido tenía un muy buen trabajo. Pero cuando se recibió de licenciado en diseño multimedia quiso hacer un viaje por el mundo con los ahorros que había juntado. Supuestamente iba a volver al año, aunque dejó muy claro que si conseguía algo interesante afuera se quedaba”, dice Roxana.

Eso último fue tal cual lo que sucedió: a los cuatro o cinco meses pasó por Berlín, se encontró con un grupo de compañeros de la facultad y una ciudad que le fascinó. 

Además, un amigo le dijo “solamente tenés que publicar tu CV en Linkedin y decir que estás viviendo en Berlín”. Al otro día de implementar ese consejo, tenía cinco entrevistas pautadas; al mes, ya lo habían seleccionado; y después de los tres meses de trabajo la misma empresa le estaba tramitando una visa de trabajo.

-¿Cómo se lleva él con su nueva realidad?

Él plantea que por unos cuantos años se va a quedar trabajando afuera. Tiene idea de volver, le tira la familia. Aunque, al mismo tiempo, dice que si Argentina no le ofrece las oportunidades para desarrollarse en su carrera y ser feliz, se quedaría. Todo el tiempo me habla de situaciones que le dan felicidad y en nuestro país prácticamente no se combina ninguna.

-¿Cómo vivís tenerlo lejos?

-Al principio sentía mucho miedo de que le pasara algo y yo no estuviera cerca. Entonces, habíamos organizado en la familia un sistema donde lo íbamos siguiendo. También me preocupaba que lo discriminaran por ser inmigrante, algo que puede pasar. Reconozco que me angustia no verlo. Por eso fui esta vez. Tenía vacaciones y algo de plata para el pasaje.

Otro de los hijos de Roxana- tiene tres-, Benjamín, economista, le acaba de anunciar que en diciembre piensa irse a Miami.

“Me resulta muy dolorosa la decisión de él, porque siente que el país no le está ofreciendo un camino”.

Roxana, de todas maneras, buscó darle el mejor mensaje. Con el ánimo estrujado, le dijo: “tenés una sola vida y tenés que hacer lo que el corazón te diga. Nadie puede limitarte”.

Continuar el círculo

Griselda López Viegas, editora de Boleo Magazine, se considera una hija de la inmigración. Su abuelo portugués llegó a los 18 años a la Argentina, huyendo de la guerra y su única hija partió a la misma edad a Nueva York.

Candela se fue a estudiar inglés por un corto tiempo, volvió, terminó libre la secundaria y empezó en Estados Unidos la carrera de Criminología. En un año se recibe y piensa hacer su posgrado en Estocolmo.

-¿Cómo se lleva tenerla tan lejos?

Por ejemplo, tengo en mi teléfono la hora de acá y de allá y el clima de acá y de allá. Porque uno también está en el lugar donde se encuentran los afectos. La tecnología ayuda mucho. Hablamos todo el tiempo. Aunque se extraña el abrazo.

“Ella siempre fue muy independiente. A la vez, allá está sola y no tiene ninguna contención familiar. Cuando voy, trato de crearle buenos recuerdos que la puedan hacer más fuerte ante la soledad y la nostalgia. Busco cocinarle con los aromas de la casa, llevarle música” dice Griselda.

Candela es una intelectual innata. A los cuatro años leía y escribía perfectamente. A los 8, ya se le había animado a la saga de Alejandro Magno. Habla francés, alemán, japonés, noruego y ahora estudia sueco, para enfrentar su próximo desafío académico.

Una imagen que le viene a Griselda es la de un Año Nuevo cantando tangos a los gritos en la habitación de su residencia universitaria.

-¿Querés que vuelva?

– Me gustaría que pueda crecer y ser feliz en su país. Aunque eso lo veo muy complicado. Yo la voy a apoyar donde ella quiera estar, sin importar que sea lejos. Creo que lo importante es que cada vez que vuelva sienta que nunca se fue.

Sandra Votta

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Cáncer de mama: transformar el dolor en superación

Dos testimonios en primera persona sobre mujeres jóvenes que atravesaron el diagnóstico y cumplieron sus sueños.

 

Al diagnóstico de cáncer de mama le siguen muchas otras instancias. Volver al ruedo cotidiano, poner en marcha proyectos pendientes, trastocar el orden de prioridades o hacerse eco de necesidades y deseos que empiezan a pedir pista; van rearmando la realidad de quienes lo atravesaron o están en pleno tratamiento. 

Porque con estadísticas que afirman que cerca del 90 por ciento de los tumores detectados en un estadio inicial puede curarse y entre el 40 y el 85 por ciento del total de los casos tiene un buen pronóstico, las etapas posteriores se convierten en el foco de atención.

Mamá por cuatro

La historia de Natalia Fernández lo refleja fielmente. A sus 28 años -hoy tiene 42-, se descubrió un bultito en una mama. “No tenía antecedentes ni el hábito de palparme”, cuenta a Boleo Magazine.

Su médico le indicó una ecografía, que tuvo un informe supuestamente tranquilizador: un fibroadenoma -algo benigno y muy frecuente. De todas maneras, le insistió a su ginecólogo que le hiciera la orden de una mamografía. “Me dijo que era muy chica, que no hacía falta. Pero, como no quedaba conforme, me recomendó ir a un mastólogo, que es el especialista en mamas”.

Decidió hacer la consulta en Buenos Aires -ella es de San Pedro- y consiguió un turno muy próximo en el Hospital Italiano. El médico apenas la revisó le dijo: “necesitamos ver qué es, pero hay que sacarlo”.

Ese mismo día le hicieron un nuevo estudio y “ni bien el ecografista vio en la pantalla la primera imagen se le transformó la cara y confirmó que tendría que operarme. Me dio su celular y se ocupó de acordar que me viera un especialista lo antes posible”.

Era viernes a la tarde y el lunes a la mañana ya estaba de nuevo en el hospital. El mastólogo que la había atendido inicialmente empezaba sus vacaciones -Natalia lo sabía- y entonces siguió cada paso con Francisco Corrao, uno de los referentes de la especialidad y que todavía la atiende.

Su secuencia continuó con una mastectomía -la extirpación total de la mama-, sesiones de quimioterapia, rayos y una menopausia química durante cinco años, producida con medicación -un tratamiento que se da en paciente jóvenes, para mantener las hormonas bajas.

“Hacia un año y medio que estaba buscando un embarazo y me bajoneó mucho pensar que podría no darse. Ya había tenido cáncer y también me pasaba eso. Mucha gente me preguntaba: por qué te pasa a vos, que sos buena. La verdad es que nunca catalogué a las enfermedades como un sistema de justicia”.

Superada la primera etapa -con la realidad asentada y las mejores noticias en los consultorios-, su oncóloga, Liliana Zamora, también del Hospital Italiano, le dijo una frase que a Natalia la desarmó por completo: “si la vida te da limones, podés seguir intentando hacer mermelada de frutillas, preparar limonada, condimentar una ensalada o lavarte las manos”.

Pensó en la limonada y en que había otras formas de ser padres, que no habían evaluado. Encararon, entonces, los trámites de adopción y tres años después de su diagnóstico, llegó a sus vidas Benicio, que hoy tiene 11 años, y al año siguiente, Vera, que tiene 10. “Fue una suma de coincidencias. Dos meses después de la llegada de Beni a casa, en Misiones, de donde son ellos, solo quedó permitida la adopción para residentes. Con Vera, pudimos hacerlo porque ellos dos son hermanos biológicos”, resume.

La felicidad ya era inmensa y podía serlo aún más. “Cuando Vera tenía dos años, la noche anterior a una mamografía, me doy cuenta de que hacía unos meses que no menstruaba. Pensé en un desarreglo hormonal. Pero, por las dudas, me hice un test. Las rayitas dieron casi flúo y aun así no se me cruzo por la cabeza la posibilidad de embarazo. Le escribo a mi oncóloga y me pide que vaya a verla antes de la mamografía. Ya ahí, me aclara: qué más puede ser que un embarazo”

Otra vez una ecografía en el momento y ahora sí, con una alegría infinita: Faustino -que ahora tiene 6- se veía formado. “Claro, ¡estaba de once semanas! Me puse a llorar como una loca”. Y tres años después, también con sorpresa, llegó Sabina.

“Ese es hoy mi familión. Lo que que en principio parecía trágico, se transformó en algo hermoso. No podría pensar mi vida sin Beni y Vera. Y sin haber pasado el cáncer, no hubiera llegado a ellos. Tampoco me imagino sin Fausti y Sabina, por supuesto. Ya me sentía muy plena con Beni y la vida me regaló mucho más de lo que esperaba. No todo el mundo tiene el privilegio de tener hijos de panza y no panza”. 

Su historia también la llevó a colaborar en un hogar de chicos de su ciudad. “Yo era muy quejosa, lloraba por nada, todo me angustiaba. Las pilas no eran lo mío y el cáncer sacó una mejor versión mía”.

Los bonus track: cuando nacieron sus hijos más chicos, sus médicos fueron a verla; su oncóloga una vez le mandó cartita a Vera, para que ella no se preocupara por los estudios de su mamá; y para su fiesta de 40, su mastólogo viajo de Buenos Aires a San Pedro.

Lolas para mostrar

Los 40 tampoco fueron una fecha más para Natalia Martínez, una esteticista que tiene su propio centro de belleza y una escuela de capacitación en Bahía Blanca y que ya cumplió 44.

Le pidieron por primera vez una mamografía y el resultado fue un shock: un tumor complicado en el lado izquierdo. Le indicaron una mastectomía y por prevención, ella decidió que también le extirparan la mama sana.

Enfrentar las cicatrices -que iban de lado a lado- fue otro trance a superar. “Las lolas eran la parte de mi cuerpo que más me gustaba y de repente no las tenía. No me puedo olvidar el día que me sacaron los apósitos y me vi los puntos. Además, cuando me bañaba ni me las podía rozar”.

Pero no se empantanó en ese obstáculo. Decidió hacerse una reconstrucción y descartó la idea de tatuarse las areolas, que es la alternativa más simple. “Imprimí cómo quedarían, me miré al espejo y no me convenció para nada, porque las marcas de las suturas igual se verían”.

Lo charló con su psicóloga y en esa sesión se imaginó su escote con un dibujo plantas y flores bien coloridas, que son su debilidad. Puso en marcha la idea y pensó que la persona indicada para implementarla era Diego Staropoli, un tatuador de Lugano que creó el Club de las Tetas Felices y ofrece gratis la reconstrucción de los pezones.

Viajó con su grupo de amigas a Buenos Aires para hacerlo. “Nos alquilamos un departamento y las cinco nos instalamos todo el día en el local de Diego. Me encanta como quedó. No verme la cicatriz, me cambió la cabeza en un ciento por ciento. Fue muy sanador”.

Este verano, en unas vacaciones en Punta Cana, se animó a hacer topless. “Pasé de estar acomplejada y con vergüenza a mostrar mis lolas en el Caribe”, recuerda muy orgullosa y divertida.

Natalia no pasaba por alto los controles ginecológicos y su médico le decía que no hacían falta los estudios mamarios, porque no había tenido hijos. Aunque las sociedades médicas dan esta situación como de mayor probabilidad.

“En un primer momento, me preguntaba por qué no había podido prevenirlo -aunque solo se puede llegar a una detección precoz,que es cuando las posibilidades de curación son más altas-. Ahora sé que te toca y te toca y trato de inculcar lo importante que es controlarse. Hay amigas que no van al ginecólogo. Creo que todavía falta mucha concientización”, dice.

Además, si sabe que alguien lo está pasando, busca acompañarla y darle un mensaje positivo. “Trato de decirles lo que me hubiese gustado escuchar”.

Sobre el baldazo que genera el diagnóstico, Natalia insiste “en el estado de ánimo, en no quedarse con la bronca y el resentimiento. Es un trance difícil. Hay una etapa de llanto o tristeza y hay que pasarla. Pero con alegría y una buena actitud se puede llevar y salir adelante. Lo mejor es aferrarse al amor”.

“Después de pasar por el cáncer, ves todo con otros ojos, empezás a relativizar muchas cosas. Me encanta vivir y tengo el regalo del universo de disfrutar cada día a pleno. Siempre fui una persona positiva y con esto, redoblé mi apuesta”.

Tatuajes de Natalia

Luciana Fava

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Recomendado: Inconcebible (Unbelievable)

Inconcebible (Unbelievable), una de las últimas apuestas de Netflix es una serie para no perdérsela.

Esta serie que incorporó Netflix con sólo ocho capítulos muestra el desastre que puede producir en una víctima de violación la falta de contención y empatía en un sistema carente de una política de género. En la historia, Marie (Kaitlyn Dever) es una joven violada a la que el sistema no le cree porque duda, porque tiene traumas previos, porque es una chica en situación de riesgo. A medida que la historia avanza aparecerá la detective Karren Duvall (Merrit Wever) en otra ciudad que sigue a un supuesto violador serial. Ella trata a sus víctimas, con afecto, con misericordia, con empatía y casi por azar va a dar con su colega Grace Rasmussen (Tony Colette), una detective muy experimentada en estos casos y juntas irán en busca del criminal en un trabajo del género buddy cop, mientras sus personajes intentan forjar un vínculo.

La serie es super recomendable por el tema, porque siempre creemos que en otros países tienen otros protocolos para el seguimiento se estos casos, pero la verdad es que resulta increíble que sociedades avanzadas tengan ese grado de destrato con las víctimas. Inconcebible está basada en hechos reales, lo que la vuelve casi un documental. La mirada feminista se evidencia desde el primer minuto.

Los tres roles están muy bien interpretados pero es destacable la actuación de Merrit Weber, a quien ya has visto en The walking dead en el rol de la doctora de Alexandría.

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El dinero SI importa

Desde que somos niñas comenzamos una relación con el dinero. Aprendemos que sirve para acceder a juguetes, ropa, viajes, paseos. Nos inculcan que ahorro es la base de la fortuna pero poco nos enseñan a administrar lo ahorrado. Crecemos y aprendemos a los ponchazos. BOLEO entrevistó a tres expertas en Finanzas y ellas nos enseñan algunos tips que seguro servirán a la hora de tomar decisiones respecto al dinero y qué hacer con él.

 

Todas tenemos planes

Valeria Laconich, experta en Inteligencia Emocional Financiera y fundadora de Free Flow IEF, propone el ejercicio de pensarnos de aquí a tres años, luego imaginar cómo desearíamos estar en 10 años y pensarnos también como proyectamos nuestro retiro.  Después de un silencio introspectivo en que cada una piense como sueña su vida personal, familiar y laboral, concluiremos que en su mayoría todas esas cosas que soñamos tienen un recurso para lograrlo que es el dinero.

Una de las áreas más problemáticas para poder llevar a cabo nuestros objetivos es, sin dudas, la financiera y a veces los deseos que tenemos, se desvanecen por no tener un plan bien enfocado para poder llevarlos a cabo. Mucho se ha escrito sobre la relación de la mujer con el dinero, donde creencias y estereotipos parecen confabularse para que el crecimiento económico y financiero quede supeditado a la superación de esos obstáculos infundados.

Algunas de las preguntas que deberemos hacernos, señala Valeria, para saber cuánto han influido esas creencias en nuestra relación con el dinero y en el crecimiento o no de nuestra cuenta bancaria serán determinar si creo poco, mucho o nada en las siguientes frases:

*No soy buena en el área del dinero y las finanzas.

*La mayoría de los ricos seguramente hicieron algo malo o deshonesto para obtener ese dinero.

*El dinero no es realmente importante.

*Se necesita dinero para hacer dinero.

*Como mujer, es mucho más difícil hacerse rica.

*Si sos rico en amor, felicidad y salud, no necesitas dinero.

Finalmente, asumiendo las creencias que llevamos en nuestras espaldas y aquellas que se colaron en nuestros bolsillos y billeteras escasas, deberemos pensar con cabeza y corazón: ¿Por qué y para qué quiero tener más dinero?.

Proyectar planes a corto, mediano y largo plazo donde asumamos que la ambición no es mala palabra; no se trata solo del conocimiento financiero que tengas, sino también de distinguir las emociones que te produce tu relación con el dinero y enfocarte hacia la acción.

Primer paso organizarse

La contadora Valeria Pollarsky de la plataforma Mujeres en Carrera, dice que una de las claves para una estabilidad o crecimiento financiero consciente, es la organización y el armado de un presupuesto. No importa qué tan pequeño o grande sea el presupuesto a administrar, siempre el registro de cada ingreso y egreso de dinero es fundamental tenerlo como práctica.  Llegar a cumplir nuestros objetivos, ya sean grandes como encarar un emprendimiento, comprar una propiedad o más simples como planificar un viaje soñado, depende en principio de tener muy claro dónde va tu dinero.

Con un presupuesto detallado vas a poder entender la manera en que consumís y visibilizar aquellos gastos que de apariencia imperceptibles tienen un peso grande en tu economía. Las profesionales sugieren revisar en detalle extractos bancarios, los gastos de reposición altísimos de tarjetas de créditos y tomarse tiempo para llamar a proveedores de telefonía celular e internet porque siempre tienen alguna promoción mejor a la que tenemos si sugerimos bajarnos o cambiar de compañía.

Por otro lado, más allá de los vaivenes de la política y la economía de cada país o región, conociendo el manejo de nuestros recursos podremos tomar las riendas de nuestras finanzas y capacitarnos para ello.

Las claves para emprender con éxito

Diana Lewin con un MBA y experta en el tema de emprendedurismo, da la receta para la viabilidad de un emprendimiento exitoso: una buena idea + un buen equipo + trabajo duro.

Para analizar si una idea es buena, Diana propone un checklist que no falla:  evaluar tamaño de mercado, estar atenta a las tendencias tecnológicas, culturales y sociales, evaluar resultados positivos en otros mercados, testear las ganancias potenciales y en caso de necesitar capital visibilizar las probabilidades de éxito en el fondeo.

Señala además las cualidades que toda emprendedora debería tener: ambición y orientación a resultados, resiliencia para saber adaptarse a los cambios bruscos que pudieran surgir, curiosidad y apertura a nuevas experiencias, tolerancia al riesgo, talento o conocimiento especifico sobre el producto o servicio ofrecido y sobre todo mucha pasión por el proyecto que se está encarando.

Por último, no tener miedo al riesgo, la capacitación en esto es fundamental para fortalecernos en mucho más en un mercado incierto. Existen muchísimos recursos gratuitos y en línea para poder prepararnos para crecer en nuestros negocios, te pasamos aquí algunos links que pueden ayudarte en este camino:

www.cameeducativa.org.ar  Esta plataforma brinda capacitación gratuita a distancia, en total son 80 cursos de no más de un mes de duración, son muy útiles y sobre diversos temas:  Marketing y Ventas, Creación de Empresas, Primera exportación, entre otras.

www.mujeresencarrera.com.ar  Tips, consejos, charlas y encuentros sobre las mujeres en finanzas.

www.shetrade.com  Es una plataforma internacional que vincula a emprendedoras y empresas de mujeres que quieran exportar, favoreciendo el networking y la venta de sus productos.

Al fin de cuentas, parafraseando a Marie Curie, “En la vida no hay nada que temer, sólo hay que entender”.

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