María Inés Cristante, una valiente que pegó el volantazo

María Inés Cristante es una de las caras más conocidas en la historia de Crónica TV. Es locutora y periodista y en 1986 ganó un concurso en un programa de Juan Alberto Badía que le abrió las puertas para formar parte del staff de Badía y Cía durante un año. Después hizo radio y televisión hasta que en 1994 comenzó a trabajar en Crónica TV.

Desparrama alegría y nunca pasa desapercibida. Es muy buena compañera, tanto que mientras habla con Boleo Magazine está pendiente del look de su amiga que está nominada para los Martin Fierro.

Hace un par de años sintió que su carrera ya no la hacía feliz y tuvo la valentía de replantearse cómo vivía, su vocación y cambiar el curso de su vida. Renunció a Crónica y actualmente es una orgullosa representante de la organización internacional de bienes raíces REMAX. Y hoy es una persona mucho más feliz.

Junto a Juan Alberto Badia

B-¿Qué te llevo a tomar esta decisión tan drástica?

Trabajé muchos años en Crónica, durante 14 años estuve acreditada en Casa de Gobierno y transmitíamos en vivo pero en un momento ese estudio no lo tuvimos más y tuve que ir a trabajar a la calle. El enfrentamiento con la realidad era muy duro, cubría policiales, todos los días tenía que contar la historia de alguien que se moría, no uno, muchos muertos y me quedaba pensando en las madres que se quedaban sin sus hijos y ya no me hacía bien.

B-¿Cómo lo vivías?

Lo vivía con mucha amargura, no podía despegarme de las historias que contaba. Una vez nos corrió una patota en plena transmisión y pensé que nos mataban. Se volvió muy feo, llegaba al canal y sentía náuseas y siempre había disfrutado de mi trabajo, nunca me había sentido así.  Empecé a preguntarme ¿y si me matan? Y ahí pedí que me sacaran de la calle, no se pudo y comencé a pensar en la posibilidad de irme, pero me costaba mucho porque tenía un buen sueldo, iba a tener una buena jubilación y esas eran razones más que suficientes para resistir, a los 53 años es muy difícil tomar esa decisión. Pero las náuseas no se iban, en el medio falleció mi papá y siguió el miedo pero finalmente un día me animé, fui al canal y pedí mi retiro.

B-¿Y después?

Un amigo de mi hijo que trabajaba en Remax siempre me decía que me veía trabajando allí. Yo había hecho unos años antes un curso de martillera, por lo que algo adentro tenía, también siempre me gustó mucho la arquitectura. Pero igualmente una vez que cobré el dinero del retiro me dio pánico y estuve ocho meses para dar el paso. Hasta que un día dije “es hoy”, empecé esta actividad y me cambió la vida. Empecé a disfrutar de otra manera, trabajar por mi cuenta, no tener un horario fijo y tener un equipo de profesionales que te apuntalan y siempre te ayudan.

B-¿Y te reconocían?

Fue muy gracioso, en una primera charla con un cliente me preguntaron ¿“qué sos de la periodista”?

“Soy la periodista”, respondí.

B-¿Alguna vez te arrepentiste?

No, nunca, porque tampoco el periodismo es como era cuando yo empecé. Yo tenía que mostrar todo lo que sucedía. Hoy se opina de todo. Ves todo el tiempo gente que opina de cualquier cosa, siempre hay gente hablando.

María Inés se ve radiante. Es una hermosa mujer, madre de dos hijos de 29 y 27 años a los que crió sola. Tiene no sólo un aspecto juvenil sino que su potente voz de locutora muchas veces se funde con la risa de quien realmente vive con las cuentas saldadas, sin temores, sin fantasmas, pero con mucha alegría. Habla y ríe al mismo tiempo y recuerda momentos muy lejanos de su vida que ya han quedado en el pasado.

B-¿Y en qué consiste tu trabajo actual?

A mí me gusta decir que ayudo a la gente a mudarse. Mudarse es cambiar de vida. Cada operación inmobiliaria tiene distintas motivaciones, se agranda la familia, se van los hijos o heredaste y en cada una hay una historia atrás. A mí me gusta entrar en esa historia, me gusta enterarme, ver cómo puedo ayudar, a veces me doy cuenta de que pregunto demasiado.

B-Evidentemente la vocación sigue estando. ¿Ponés en práctica alguna de las herramientas periodísticas?

Si, claro, cuando me traen una propiedad, yo no saco fotos con el teléfono, contrato un fotógrafo, compro flores frescas y dirijo la producción. Es un sello que le pongo a lo que hago.

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El tamaño SI importa… (sobre todo para emprender)

Cuando te estas iniciando en un camino emprendedor, ahí, en ese minuto que decidiste poner tu cabeza, tu cuerpo y tu alma al servicio de esa idea que te venía dando vuelta. O, cuando finalmente encontraste la manera de solucionar ese problema, que tanto tiempo parecía irresoluble…

Entonces, por favor, recuerda, que el tamaño SI importa.

Sueña grande. Piensa sin límites. Aspira a lo que incluso aún no puedes imaginar cómo será.

El camino que estás por comenzar, será sinuoso. Te expondrás a difíciles desafíos y retos inesperados. Ahí veras como algunas partes de tu GRAN proyecto, se quedarán en el camino o en el mejor de los casos, se convertirán en otra cosa, incluso aún más GRANDE.

Te sugiero, estimada, no le pongas limite a algo que aún no empezó, no lo describas como “MINI proyecto, PEQUEÑA idea, o ando con ganas de estar un POCO mejor”. Lo que queda de algo que empieza tan chiquito, puede llegar a ser incluso casi imperceptible.

Menos aún lo dejes a criterio de los que te rodean. Esos que pase lo que pase y hagas lo que hagas igual van a dar su opinión, que no es otra cosa que su forma de ver el mundo, pero nunca será el mundo, ¿entonces porque darles el valor de definir cuál es el mejor tamaño para tu proyecto?

Por eso, recuerda, aunque en otras circunstancias podríamos discutirlo, en ésta esperamos que estés de acuerdo, al comenzar a trabajar, construir, desarrollar tu sueño, no te olvides: el tamaño SI importa.

Es la base sobre la que construirás lo que está en tus sueños. Que sea grande, pero que sea factible también será parte del trabajo. Escribirlo, describirlo, para pensarlo y reformularlo tantas veces como puedas, porque mientras cada ciclo de iteración sucede, más aprendes sobre lo que estás haciendo y lo que te falta.

Es sólo el primer paso. Falta aún en este camino, pero mientras más fuerte la base más sólida y resistente a los embates del proceso emprendedor.

Sueña grande y rodéate de gente que te desafíe y te empodere, ya veremos más adelante, que no es bueno estar solo, pero tampoco cualquiera es candidato a subirse a tu barco.

Adelante, anímate a dar tus primeros pasos y aunque no sabemos a dónde llegaras son los que te sacan del lugar donde estas ahora. No es poco. ¡Eso también es grande!

Lic. Paula Vinocur
Consultora

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Recalcular la vida

Mujeres venezolanas en Argentina. Sus sensaciones, experiencias y perspectivas después de empezar de cero en un nuevo país.

 

“Echarle bola”, como ellas dicen (algo así como “ir para adelante” o “ponerle pilas”, según el modismo elegido).

Esa es la frase que define la actitud de las mujeres profesionales venezolanas que llegaron a Argentina en los últimos años.

Porque -con títulos flamantes o carreras consolidadas y puestos que parecían traer crecimiento, proyección y estabilidad- tuvieron que hacer las valijas, alejarse de parte de los afectos y reinventarse.

“Venezuela te lleva a salir. Te quieres quedar por cuestiones personales y la realidad te empuja”, dice en la entrevista con Boleo Verónica Escorcha, una ingeniera civil de 38 años que llegó a Buenos Aires en agosto de 2018 junto a su marido, especializado en administración de empresas, y a sus hijas, de 7 y 3 años.

Verónica Escorcha

Su panorama hasta ese entonces estaba más que bien: un cargo anhelado en una empresa constructora, su esposo con empleo fijo, auto y departamento recién comprado.

Además, el plus de contar con la familia a mano. “En nuestro país somos muy apegados a nuestro entorno y eso pesa cuando hay que tomar la decisión de partir”, explica.

Sin embargo, advirtieron que la crisis no era pasajera. “Durante dos años sostuvimos que todo podía cambiar. Estábamos en una constante espera. Pero tampoco queríamos ser los últimos en irnos. Nos dimos cuenta de que, por ejemplo, nuestras hijas no iban a poder estudiar en una buena universidad. Someterlas a una vida tan difícil y sin oportunidades no tenía sentido”.

Los contratiempos del día a día agregaron otro granito de arena. Llegar del trabajo y encontrarse sin agua y sin luz o no conseguir pañales se habían transformado en algo habitual.

Con la resolución tomada, pensaron en radicarse en Estados Unidos. La negativa de la visa para la más pequeña los llevó a variar el destino.

Una prima ya estaba en Buenos Aires y entonces, definieron el nuevo rumbo. Más allá de la mayor facilidad para los trámites de residencia, “acá puedo ejercer mi profesión y no estoy obligada a tirar mi título a la basura”.

Después de unos primeros meses muy duros, de a poco cada ficha se fue acomodando. Ella empezó a trabajar en una empresa de inspección de veredas y espacios verdes que reporta al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; su marido, luego de un período entre un lavadero de autos y una fábrica de sándwiches de miga, también encontró un empleo en su rubro; y las hijas comenzaron el año escolar.

“La gente acá es muy receptiva. Siempre están dispuestos a tender la mano a quien lo necesite”, argumenta contenta y con la tranquilidad de haber hecho la elección acertada.

De turista a residente

Para Jailín Alcalá, de 38 años, Buenos Aires también se transformó en su mundo esperado. Su primera visita fue durante unas vacaciones, en 2014, y dos años más tarde, después de un intento frustrado por Colombia, con su novio de aquel entonces decidieron recalar cerca del Obelisco.

Jailín Alcalá

“Como Argentina y Venezuela integraban el Mercosur, sabíamos que nos resultaría más sencillo conseguir los papeles para trabajar. En Colombia los permisos estaban trabados”, argumenta con su tono más que chévere.

Graduada en publicidad y marketing, antes de probar suerte fuera de su país Jailín se desempañaba como jefa de medios digitales en una revista de lifestyle. “Dejé ese trabajo para venir. La situación ya estaba ruda, aunque mucho más liviana de lo que es ahora”, resume a Boleo

Recién llegada y con la relación de pareja resquebrajada, salió a recorrer Palermo y dejó sus datos en cuanto local de gastronomía encontró.

A los pocos días incursionó como camarera y esa misma semana la convocaron para un puesto de ejecutiva de cuentas en un medio de comunicación muy importante.

En la entrevista inicial, su jefa actual y un representante de recursos humanos de la empresa rieron y lloraron con ella. Cuando a los pocos días le avisaron que estaba seleccionada pensó que se habían equivocado.

“En Colombia, como no podía trabajar, me dediqué a contestar búsquedas relacionadas con mi profesión y ni había registrado ese aviso en particular”.

Con sus finanzas un poco más en orden, pudo separarse, mudarse sola, empezar a enviar dinero a sus padres y contribuir en el viaje de su hermana y sus dos sobrinos.

“Somos una familia muy unida. Mi papá se encuentra muy delicado. Está con mi mamá y una de mis hermanas. Los otros cuatro hijos tuvimos que emigrar. Además, no es nada fácil comunicarse. Muchas veces trato de hacerme la fuerte y meterme en una burbuja, porque tengo que seguir adelante”, dice ya con la voz quebrada.

Nuevos planes

En cambio, el proyecto de Andrea Paola Rodríguez, de 30 años, quedó definido sobre la marcha.

Andrea Rodriguez

Hace cinco años, una vez recibida en la carrera de ilustración y con experiencia en el diseño de packaging de juegos de mesa, decidió estudiar un posgrado fuera de su país.

“Elegí Argentina por la variedad de cursos que ofrece y porque me resultaba más accesible que una ciudad europea. Una vez acá se puso muy fea la situación en Venezuela y con mi mamá, decidimos que era mejor quedarme”, detalla.

El recorrido laboral desde su llegada fue ascendente: un primer trabajo de camarera, en negro y por muy poca plata –“eso me llevó a enfermarme”-; en otra cafetería, en mejores condiciones y con compañeros que se transformaron en familia; hasta el salto a una galería de arte, dando clases para chicos.

Ahora también hace cuadros por encargo, restauraciones y es aprendiz de tatuadora.

“El primer año y medio fue muy heavy. Me faltaban un montón de cosas, además de la cercanía de mis personas queridas. Tuve muchas caídas. Pero aprendí a ser fuerte. Ya le estoy viendo el jugo a la cosa. Vivo del arte y eso me pone muy bien”, dice.

Además, nunca deja de anotarse en cursos. “Es una buena forma de conectarse con gente del mismo ambiente”.

“Buenos Aires es una ciudad increíble. La siento como mi casa. Hoy vivir en Venezuela es guerrear y adaptarse”, concluye.

Luciana Fava

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Vida Sana para todo el Mundo

La coach de las famosas nos cuenta los secretos para estar sanas y en forma

Verónica Segreto, es profesora de Educación Física, tiene un posgrado en actividad física y salud y es coach en salud y lifestyle.  En 2015 se fue a vivir a Arkansas y allí creó un centro de bienestar. Si bien ella es una especialista en lo concerniente a salud y vida sana, no diagrama “rutinas a medida”, sino que “cambia estilos de vida”. Ha moldeado los cuerpos de mujeres bellísimas como Araceli González, Mónica Ayos y Catherine Fulop. Desde los Estados Unidos, nos cuenta en qué consiste su sistema ON LINE que permite estar en contacto con personas de todo el mundo para lograr estilos de vida saludables.

BOLEO: ¿Por qué resulta difícil incorporar hábitos de vida sana?

Actualmente vivimos en un mundo que va muy rápido, todos estamos apurados, tenemos compromisos que cumplir, nuestro trabajo, la familia, los hijos, el estudio. Teniendo en cuenta todas las cuestiones físicas y emocionales, confeccionamos un plan de acción de acuerdo con las características y necesidades de cada persona.

Y lo mas importante y clave para nuestro proceso es que acompaño diariamente y de manera personalizada cada plan de acción. Todos sabemos que alimentos son más sanos y que hacer actividad física es necesario.

El bombardeo de información hace que estemos al tanto de cuáles son las conductas que mejoran nuestra calidad de vida pero falta algo, el “cómo”. Generalmente recibimos órdenes, toma agua, come fruta, hace ejercicio, baja tu estrés…y para que eso sea efectivo hay que poner en marcha un proceso que será diferente en cada persona.

B: ¿Cómo creaste tu sistema?

Trabajé por 20 años en Argentina en distintas áreas relacionadas con la salud y quería llegar a más personas, sentía la necesidad de ayudar y enseñar que se puede vivir mejor sin importar donde estés. Recibía mensajes de personas de distintos países y me resultaba imposible poder estar físicamente acompañando cada proceso. Clientes de Argentina se iban a vivir al exterior y me pedían seguir trabajando juntos y así fue tomando forma mi sistema de trabajo. Hoy trabajo para 10 países, distintos climas, costumbres y husos horarios. Todo un desafío.

Con el desarrollo de las redes sociales y las herramientas que hoy existen para estar conectados cree mi programa Online coaching fitness plan.

Se basa en una relación de acompañamiento que no sigue una teoría dietética o de ninguna otra índole en particular, sino que conjuga una serie de enseñanzas que se adaptan al contexto de cada persona.

Es un proceso de aprendizaje y de acompañamiento orientado a la acción, que, desde un enfoque integral, potencializa a las personas para que desarrollen un estilo de vida saludable, formando hábitos que transformen positivamente su vida.

B: ¿Cuáles son las principales causas por las que te consultan?

En un 80 % por exceso de peso. Sobre todo mujeres entre 30 y 50 años. Se realiza primero una evaluación y ahí comienzan a surgir distintos temas, la persona que tiene muchos kilos de mas esta sufriendo una consecuencia y cuando se comienza a trabajar te das cuenta donde se origina y ahí debemos poner el foco.

Las mujeres están cansadas de hacer dietas, de llenarse de culpa si comen un helado, de sentir vergüenza por ponerse una bikini y de gastar dinero en tratamientos mágicos cada verano.

Trabajo también con hombres que quieren bajar su nivel de estrés, dejar de fumar, incorporar ejercicio. El ejercicio es el hábito más difícil.

B: ¿Como es trabajar a la distancia?

Es intenso, pero es necesario porque trabajamos día x día y es la única manera de generar cambios.

Un momento importante es el fin de semana o los eventos, ahí aprendemos a ser organizados y planificamos nuestras elecciones. Yo voy a cada evento como si fuese “un amigo invisible”, estoy ahí en la cartera o en el bolsillo Online siempre. Les digo a mis clientes que es importante aprender a manejar la intensidad de los excesos y que se puede comer de todo y aprender a hacerlo en su justa medida. Yo acompaño en los momentos donde uno está más vulnerable.

También voy con ellos al supermercado y los ayudo a elegir, a organizar la semana y armar sus días con tantas horas de oficina.

Organizamos la heladera, la alacena y tenemos también un tracker saludable donde vamos completando los objetivos diarios y mensuales.

B: ¿En cuánto tiempo se ven los cambios?

Mi propuesta inicial de trabajo es por tres meses, pero eso depende de cada caso en particular, la idea es dar todas las herramientas para que pronto puedan aplicar todo lo aprendido. Dentro del sistema llevamos miles de kilos bajados, cuerpos cambiados y mentes chipeadas, como me dicen mis clientes, me cambiaste el chip.

B: ¿Cuál es la clave de tu sistema?

Ocuparme, trabajar con amor en algo que me apasiona, ser cuidadosa, estar todos los días, porque para cambiar se necesita practicar y para las prácticas soy la mejor coach!

www.veronicasegreto.com.ar
veronicasegreto@hotmail.com
IG @verosegreto
TW @veronicasegreto

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Día del Padre: cuando los recuerdos se cosen con los hilos del alma

Donato Delego fue uno de los grandes maestros de la moda argentina. En 1957  inauguró su centro con un método de moldería único que le enseñó a coser y diseñar a cuatro generaciones. En el día del padre, su hija Flavia, que hoy dirige la Escuela Delego, lo recuerda.

Cada vez que se acerca la fecha del día del padre, no puedo dejar de sentir cierta melancolía.

Mi padre, Donato Delego, hubiera cumplido 89 años el 28 de mayo; por lo tanto, para mí el otoño siempre viene cargado de emociones y recuerdos vividos.

Su don de gentes, su rectitud y disciplina en el trabajo, su pasión por lo que creaba, emprendía y desarrollaba y su humildad inconmensurable, marcaron en mí, profundas enseñanzas que, sin darme cuenta, practico en lo cotidiano.

Desde su partida le honro homenaje sin darme cuenta, todos los días. Reabrí su escuela, con la misión de reivindicar los oficios de moda y de que muchas más personas puedan conocer y emprender gracias a su Sistema Anatómico Donato Delego, el Arte en el Corte.

A los 8 años prefirió elegir aprender el oficio de la sastrería (fue una tía materna fue quien ofició de maestra) antes que cosechar los olivares de su tierra de Fasano, para no padecer el crudo frío del invierno.

Desembarcó con su profesión de Sastre en Buenos Aires a los 18 años, creció profesionalmente creando su método de moldería y costura para embellecer y hacer que las mujeres se sintieran más elegantes.

A pesar de crear su “Centro Ítalo Francés de Alta Costura” y rodearse de grandes celebridades de la moda, el arte y la cultura argentina, siempre valoro y honró sus raíces; la de ser un inmigrante del Sur de Italia. Él fue quien me transmitió todas sus costumbres, contándome anécdotas de una niñez no muy fácil, en una Europa abrazada por la guerra.

Fue un verdadero bon vivant y gozaba disfrutar de ciertos lujos en la vida. A pesar de ser una niña y luego adolescente, me inculcó su pasión por el arte, el buen cine y la música.

Me transmitió el placer por ser un buen anfitrión y el arte de cosechar amigos. Mis amigos eran los suyos y viceversa. Como la gastronomía era otras de sus debilidades, agasajaba invitando a su casa a mucha gente.

Era un verdadero dandy para vestir y un detallista empedernido. Planchaba con extrema dedicación sus trajes, no quería que nadie lo hiciera por él, por eso soy tan obsesiva con el planchado de las camisas que tanto adoro, como prenda básica de mi guardarropa. ¡Me resulta fácil y didáctico enseñar a plancharlas para que queden impolutas!

Con los años, descubrí que la moda comunica, que nuestra imagen personal y corporativa habla de nosotros permanentemente y por eso mi trabajo ya hace años, lo dediqué a desarrollar carreras y materias de moda, siempre con la impronta de hacerlo de manera profesional y descubrí que esa forma de encarar el trabajo fue parte de la enseñanza que me dejó mi padre con su seriedad y profesionalismo.

Como hija llevo parte de Donato Delego, llevo su sangre y alguna costumbre italiana. Le agradezco todo lo que me enseñó, me dio con tanto amor y estoy muy orgullosa de llevar su apellido. Siempre que en alguna estrella me seguirá acompañando y guiando por siempre.

Flavia Delego
Directora de Escuela de Diseño y Moda Donato Delego.
www.donatodelego.com
Presidente de La Costume S.A.
Lic. en Publicidad

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