Día de la Mujer, el día después

Hace pocos días, publique en mi muro un aviso solicitando una secretaria para el consultorio de mi pareja. A las tres horas de publicado llegaron 126 curriculums; tantos, que decidimos retirar el aviso por no poder dar una respuesta a ese aluvión de solicitudes y no generar expectativas e ilusiones.

126  curriculums y 126  historias de mujeres que buscaban un trabajo. Muchísimas de ellas sobrecalificadas para lo que el puesto vacante requería, mujeres  de mas de 40 que el mercado descartó y que no pueden volver a reinsertarse. Muchas  de ellas mujeres con posgrados solicitando un cargo de recepcionista,  con experiencia en cargos de decisión y ahora  deambulando en búsqueda de al menos un  lugar, aunque sea chiquito para volver a sentir que no están “afuera”

Yo misma hace 3 años compartí mi historia con ustedes, cuando después de 13 años me despidieron de la Cancillería (ya todos medianamente supieron de las razones políticas que acompañaron ese despido arbitrario y no amerita seguir con los lamentos). Pero pasaron  3 años y a pesar de hacer varias cosas de modo freelance porque nadie me gana como “remadora y buscavidas”, no he logrado volver a reinsertarme en el mercado formal, como lo estaba entonces.

He sido y puedo ser  “la 127” de ese montón de mujeres que esta grande para algunos puestos, sobrecalificada para otros y que hace “lo que puede” para reinventarse, adaptarse y miles de etcéteras.

Como decía mi abuelo…”en las buenas son todos buenos y en las malas se conoce a la gente”;  por eso mañana, cuando pasen la marcha y los festejos del Día de la Mujer, seamos mejores personas.

¿Qué tal si miramos esos curriculums cajoneados de cuarentonas que necesitan trabajo? ¿Y si desempolvamos las agendas y llamamos  a  las cincuentona que hace tiempo nos resolvieron aquel problema en la oficina y ya ni miramos? ¿Qué tal si ademas de hablar y hablar de “diversidad” no nos aceptamos diferentes? ¿Qué tal si contratas a una gordita como vendedora en tu negocio? ¿Qué tal si en lugar de horrorizarnos por como se trata a los jubilados, no incluimos mas dignas señoras con canas en las oficinas?

¿Qué tal si ademas, nos damos cuenta que nos hacemos falta?. Que nos hacen falta, las 126, las 127, las 128 y tantas, Dios mío, tantas…

Por Griselda Lopez Viegas

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