ESTADO CIVIL: VIUDA

“Como echarte de menos, si estoy lleno de tí.” Anthony de Mello

La pérdida por muerte de la pareja, está situado en los primeros lugares de los acontecimientos vitales estresantes.

Es un duelo, que quienes lo atraviesan, manifiestan transitarlo con demasiada soledad.

Nacemos y morimos solos, reza el dicho popular…. Y yo digo, además de esos dos momentos, hay parte del camino, trechos que indefectiblemente son en soledad. Se puede tener hinchada, se puede recibir apoyo, pero sólo vos tendrás que hacer ese proceso.

En la escucha amorosa en el consultorio, he acompañado a transitar momentos de dolor a viudas y viudos, y siempre lo que es denominador común es en la soledad en que se viven estos momentos. Hay otros dolores que tienen más prensa….el dolor por una separación o divorcio, el dolor por la muerte de los padres, el dolor por la muerte de un hijo. El dolor por la muerte de la pareja, es intenso, pero, a este dolor, no se le da tanto lugar desde lo social.

El duelo es un proceso, y como tal, requiere trabajo y tiempo. Es la respuesta emotiva a la pérdida de alguien o algo que es importante para nosotros.

Es el precio que pagamos por el amor que profesamos.

Lloramos gracias a quienes somos.

Y somos, también, gracias a nuestras pérdidas.

La muerte de la pareja significa la pérdida de quien hemos elegido para compartir la vida y los proyectos vitales y trascendentes, muchos de los cuales, si el otro no está, deberé continuar en soledad. Deberé continuar con la familia, la crianza de los hijos, una empresa, mantener una vivienda y también se perderán aquellos que eran proyectos, anhelos, expectativas y sueños, aún no cumplidos, diseñados de a dos en el proyecto común.

No sólo se trata de la falta de esa persona que nos elegimos, sino que ello conlleva otras pérdidas.

“Pérdida” en término de funciones y roles cotidianos, en lo social y en grupo de amigos el “ser” una pareja,

Es también si hay hijos menores, atravesar el duelo en relación a que los hijos crecerán sin mamá o sin papá y muchas veces, son hijos que se sienten abandonados. La muerte de un padre a edades tempranas, cuando aún se los necesita mucho, es vivido en la mayoría de los casos como abandono.

Si la muerte tuvo que ver con un suicidio, deja una impronta en la autoestima, “ni siquiera yo fuí un buen motivo para seguir viviendo”.

En todas las representaciones la muerte de la pareja resulta dolorosa. Cuando la persona es joven y apenas comienza el camino del amor y la construcción de sueños, suele sentirse desecho y sin bases para seguir, en especial cuando tiene que tirar del carro en soledad, cuando estaban diseñados los proyectos y la vida de a dos.

Hay elementos que entorpecen o favorecen un duelo normal. Lo traumático y las circunstancias en que ocurrió la muerte, si fue inesperada o alguna enfermedad dejó una etapa de elaboración previa, la dependencia o autonomía del que quedó y el apoyo afectivo del entorno con que se ha contado y se cuenta. Y los recursos disponibles para continuar esos proyectos que inicialmente eran pensados para dos.

En general, el proceso de duelo por la muerte de la pareja tiene una fase aguda de tres meses, con intensas reacciones emocionales totalmente normales en este período.

Algunas personas, de acuerdo a sus recursos psicológicos internos, logran un buen nivel de ajuste a los seis meses de ocurrido el hecho doloroso.

Se espera que al año de ocurrido el hecho, y una vez que pasaron la primera vez de cumpleaños, día del padre, día de la madre, fiestas religiosas, y eventos que recuerdan la ausencia, la persona se haya reacomodado a su nueva situación de vida con la aceptación de los hechos como son.

Pero la pérdida no se supera inmediatamente, son muchos los momentos y la vivencias en las que aparece “la presencia de la ausencia” en especial en la continuidad de esos proyectos trascendentes, que en el inicio se planificaron de a dos y en esas circunstancias, muchas veces impera un sentimiento de abandono, “me dejaste sola/solo en la crianza de los hijos”, por ejemplo.

Hay un antes y un después de la muerte de la pareja, y ese después está enriquecido por la presencia y lo que dejó en mí, el que se fue, y por la vivencia de este duelo.

Resulta más común de lo que se cree ver a una persona negándose a una nueva oportunidad en el amor. Las experiencias dolorosas dejan algunos temores, pero luego de pasado el dolor y el tiempo personal de cada uno, es perfectamente válido y normal volver a enamorarse y continuar la vida. Algunas veces existe la idea de traición a la persona que murió, pero esta elaboración fantasiosa genera sufrimiento inútil. Siempre es un muy buen homenaje a nuestros seres queridos que no viven hoy, conectarnos intensamente con la vida.


María Eugenia Sánchez Grillo

Lic. en Psicología

www.mariaeugeniasanchezgrillo.com

 

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DÍAS DE VINO Y ROSAS

Richard Burton y Elizabeth Taylor

Según un tramoyista, durante el rodaje de Cleopatra (1963) lo que había entre Liz Taylor y Richard Burton era tan incendiario que “hubiera hecho falta una manguera contra incendios para separarlos”. Paradójicamente, aunque su relación hizo correr ríos de tinta, no atrajo a los espectadores al cine… Además, el rodaje fue calamitoso y los costos se dispararon (el salario de Liz era de un millón de dólares).

En el momento de tan fogoso encuentro, Liz estaba casada todavía con Eddie Fisher –quien se había divorciado de la mejor amiga de Liz, Debbie Reynolds, para casarse con ella- y Burton con Sybil Williams, a quien era absolutamente infiel. Pero ninguno de los dos quería dejar a su pareja, por lo que se juraron que después del rodaje de Cleopatra romperían.

Richard Burton, gran actor de teatro, era un hombre culto, brillante y encantador, excepto cuando bebía, como pronto comprobó Liz, a quien maltrataba verbal y físicamente. El escándalo fue mayúsculo: el Vaticano los condenó por indecentes. Liz intentó suicidarse, Sybil intentó suicidarse, Richard bebía sin medida.

Las peleas y reconciliaciones entre Richard y Liz fueron habituales; eran dos polos opuestos: ella femenina y mimada por el público desde pequeña, desordenada, nómada y fuerte; él rudo –aunque frágil-, casero y metódico. En común tenían su pasión por el sexo y la bebida y que se fascinaban mutuamente. Era evidente que no podían estar el uno sin el otro y quizá por esta necesidad su relación fue calificada de “amor eterno”. Causaban expectación y eran felices y bebían y bebían; Liz tenía un gran aguante y no se le notaban los excesos, mientras que a él se lo veía siempre borracho.

De todas formas, la salud de ella siempre fue precaria, entre otras cosas, estuvo a punto de morir cuatro veces antes de los cuarenta años.

Después de insultos, sufrimientos y litros de alcohol, se separaron en 1973. Liz lo anunció en la prensa: “Sería beneficioso que Richard y yo nos separáramos durante una temporada, tal vez nos hayamos amado demasiado. Rezad por nosotros”.

Por la vuelta

Se volvieron a casar en octubre de 1975, pero su nuevo matrimonio duró sólo tres meses. Cuando se reencontraron, después de los dos divorcios, en 1986, su conclusión fue contundente: “No necesitamos otra boda. Nos amamos con una pasión tan violenta que nos quemamos mutuamente”.

Aún cuando él estaba casado con la periodista Sally Hay, se siguieron telefoneando todos los días. Cuando él murió, Liz enloqueció de dolor. Su despedida fue en el cementerio “a solas”. Cuenta Alicia Misrahi en “Amores de la Historia” que Sally le pidió que no asistiera al entierro para no convertirlo en un circo, con una veintena de paparazzis y sus cuatro guardaespaldas que abrieron grandes paraguas para que ella pudiera llorarlo “en la intimidad”.

Los maridos de Liz

Liz ha contabilizado ocho matrimonios, dos de ellos con Burton. Su primer matrimonio fue con el millonario Nicky Hilton, con quien se casó en 1950 y no duró ni un año. Le siguieron el actor Michael Wilding (1952-1957), el productor Mike Todd (1957-1958), Eddie Fisher (1959-1964), Richard Burton (1964-1974) y (1975-1976), el político John Warner (1976-1982) y el albañil Larry Fortensky (1991-1996).

Y sobre ella, Burton, el gran amor de su vida, afirmó: “El que no sepa cómo es una mujer así se ha perdido una gran maravilla en la vida”.

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EMPRENDER ES COSA DE MUJERES

Carla Notti, dueña de Flower Point Argentina

Carla entra en el bar sonriente y sin conocerla me doy cuenta de que es ella: fuego en la mirada, candor de super woman al caminar, agenda, celular, el atuendo justo, en fin, lo que se calza cada día una emprendedora para enfrentar la vida. Carla es la dueña de FLOWER POINT, una marca de venta online de flores y su emprendimiento, que ya lleva diez años en el mercado, huele a éxito.

Conocemos la historia de muchas mujeres que decidieron en un momento de sus vidas lanzarse al desafío de un proyecto propio y el proceso que eso implica: generar una idea, adueñarse de esa iniciativa, la autodisciplina implícita y la adaptación a esos cambios.

De ahí que conocer la evolución, el paso a paso de las emprendedoras, permite el ejercicio de evaluar las propias fortalezas, asumir las debilidades y ver las oportunidades.

En definitiva, ¡animarse!

Por esa razón, Boleo quiere conocer la historia detrás de emprendimientos exitosos, el backstage de Carla Notti, una chica de Lugano que un día tomó coraje y comenzó a cambiar su historia y hoy es la titular de FLOWER POINT.

“Un día le dije a mi marido… Me acuerdo como si fuera hoy. Él estaba recostado, yo me acerque al cuarto con mi nena chiquita en brazos y le dije: Acabo de abrir una empresa. Me dijo: ‘¿Ah sí? No me digas. ¿Y qué vendes?’. Vendo flores y mi empresa se llama Flower Point. Por entonces, era Flower Point solo, ahora es Flower Point Argentina”.

Boleo: -Es increíble.

Mirá, yo venía de momentos muy difíciles, hacía poco había perdido a mi mama después de una enfermedad muy larga; recién había nacido mi primera hija, no contaba con la ayudar de nadie y no tenía trabajo, no era fácil.

B- ¿Cómo fueron los inicios?

Quería buscar algo que tuviera venta continua y que además me vinculara con algo lindo. No quería más cosas tristes, por eso pensé en flores. Lo primero que hice fue poner un aviso en Mercado Libre: “Vendo flores a domicilio”. Y al otro día, tuve el primer pedido. Esa mujer sigue siendo mi clienta hoy. Siempre pienso en qué distinto hubiese sido si esta mujer no me hubiera llamado, porque ese llamado me dio confianza para seguir. Empecé con una computadora, por entonces vivía en Lugano, no tenía ni un centro comercial cerca. Hasta ese momento yo solo conocía la rosa y el clavel, pero fui aprendiendo. Puse todo de mí, me involucré muchísimo. Cuidé y cuido al cliente por el agradecimiento de lo que fue para mí y no solo desde lo económico. Y hoy, después de 10 años, no dejo de asombrarme del crecimiento de mi emprendimiento. En su momento iba yo a entregar las flores. Bah, hacía todo: compraba las flores en el mercado, armaba los ramos y arreglos y las llevaba a los domicilios.

Al tiempo de comenzar, me contrata una empresa de venta internacional, que terceriza en otros las ventas locales y eso me hizo crecer mucho en una primera etapa; y me vino bien porque agrandé la familia. Así que me enviaban los pedidos y no tenía que esforzarme tanto por conseguir nuevos clientes. Con esa empresa me desvinculo como parte de ese crecimiento y ahí me largo con todo: página web, imagen…

B- ¿Cual fue tu inversión inicial? Pero no solo desde lo económico, quiero saber cuánto de vos invertiste en el emprendimiento.

En tiempo, las 24 horas de domingo a domingo y todo el año. En dinero nada, económicamente invertía contra demanda, porque yo entregaba cuando ya había cobrado. Podría haber vendido flores o manzanas, no importa qué, sino vender con honestidad, ofreciendo un buen trato. Vendés un servicio, pero por Internet, y eso requiere de más confianza aún. ¡Yo soy ansiosa como lo son todos los que compran online, es una era de ansiosos, compro y lo quiero ya!

B- ¿Cuál considerás que fue el fuerte de tu emprendimiento en esa primera etapa?

Uno tiene que buscar diferenciarse en algo y, en mi caso, yo entrego sin cargo y estoy disponible siempre. Inicialmente era yo y mi computadora, en mi casita de Lugano. Hoy me llaman productores de radio y televisión, tengo mucha visibilidad. Y clientes que tengo de toda la vida desde que se casaron, después con los nacimientos de sus hijos. La primera clienta de Mercado Libre la sigo teniendo y muchos otros, ese es mi logro. La gente perdió el miedo a comprar sin ver. Mi cliente en un 90% es hombre. Al hombre una vez que le solucionaste la vida se fideliza. Cuando le llevaste flores a su novia y le gustó, le solucionaste la vida una vez y luego te pide para la novia, la madre, la prima, a la ex, es para toda la vida. Ellos depositan en uno la confianza, por eso vuelvo a lo mismo, la importancia del servicio.

B- ¿Cuánta gente está involucrada en tu emprendimiento?

El crecimiento es delegar y mi miedo, como el de muchos emprendedores, es empezar a hacerlo. Habitualmente somos tres personas, pero los días especiales llegamos a ser quince porque son muchas las entregas. Pueden ser 150 pedidos en una mañana.

B- ¿Cómo crees que evolucione tu marca de acá a diez años?

Creo que el crecimiento es el que yo quiera darle. Porque pasa también por delegar. Flower tiene mucho potencial, pero reconozco que uno tiene miedo a ceder espacios en algo que costó tanto construir y se hizo con tanto amor. Pero también tener hoy un nombre en el mercado hace que pueda vincularme con otros mercados y vender en Uruguay, por ejemplo, asociándome con otras empresas del sector. Emprender es ser un poco lanzada, animarse. En su mayoría, los floristas vienen de familia, pero no es mi caso. Sin embargo, siempre vi trabajar a mis padres, me crié viéndolos trabajar en la inmobiliaria familiar, tratando con los clientes, dedicando su tiempo al trabajo. Y es medio nato, porque mi fuerte es el trato con el cliente. Podría haber vendido cualquier producto, el tema es cómo lo hago.

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LA VIDA ES TAN BELLA QUE SIMPLEMENTE HAY QUE SEGUIR EL CAMINO

 Manfred Vogel es uno de los diseñadores más importantes de la Argentina. Cultor de un bajísimo perfil, abre por primera vez las puertas de su casa y se confiesa con Boleo.

Durante diez años, Manfred Vogel, fue un vecino más de Buenos Aires. Se enamoró de las callecitas bañadas de capullos azules de los jacarandás y sus manos fueron artífices de la alta costura más exquisita en el atelier de Sylvie Burstin sobre la avenida Alvear. Nacido en la Viena de la posguerra, fue miembro del grupo Vesna Desing en la vanguardia setentista europea, más tarde trabajó para la Maison Nina Ricci, de la que luego fue su cara visible en América latina.

Lo que se dice un hombre de mundo, tanto que aconsejó a la nobleza japonesa y fue vestuarista de grandes puestas de teatro en Brasil. Amó y fue amado. Hasta que un día, el destino lo afincó en Buenos Aires, la misma ciudad que ahora lo ve partir ¿definitivamente?

El saber popular jura que cuando la vida es tan rápida y bien aprovechada, el paso del tiempo no se advierte y por eso la vejez es puro cuento. Y los años de Manfred son un sin fín de capítulos, miles de millas recorridas y aunque ya lleva la barba cana, su espíritu sigue siendo el de un niño y, con pasión, aún se sigue sorprendiendo de lo que el destino le depara.

La cita es en su departamento ya vacío. Hablaremos de su vida, recorreremos los años con la edición de su protagonista que antes de comenzar murmura: “La vida es tan bella; es simplemente seguir el camino!”.

Boleo- ¿Dónde naciste y cómo fueron tus primeros años?

-Nací en Viena, Austria, en la posguerra. Mi padre estuvo combatiendo en Moscú durante la guerra y una vez terminada tardó un año en llegar a Austria. Yo soy el resultado de ese encuentro, de la felicidad de ese encuentro. Me fabricaron cuando llegó, soy el encuentro de la felicidad. (Se ríe). Mis padres se adaptaron a la realidad de la posguerra, habían sido educados para una realidad muy diferente. Todo ese mundo de repente no es más su mundo, pero todo se reorganiza. Lo que era ya no es, eso los hizo madurar y lo transmitieron a sus hijos. La familia de mi madre tenía un sanatorio y de eso solo quedaba un gran agujero. Las guerras forjan a esas familias. Eran familias que, además, ya venían de la Primera Guerra mundial, donde debieron deshacerse de los lujos, de la monarquía del imperio austro-húngaro, toda esa estructura social había cambiado. Yo viví siempre en casa de techos altos. De niño jugaba con las cortinas inmensas de mi casa, “trapeaba”, lo mismo que hago ahora con los maniquíes.

B- ¿Cómo era el vínculo con el arte y la moda que vivenciabas en la Viena de esos días?

-El arte era siempre evidente y la moda era un vehículo. En las guerras el mundo cruje y la moda surge de sus cenizas. Yo observé eso y encontré siempre maestros excelentes. Me formé en Austria, en Francia y en la vida…Eso uno lo trae en su mochila. Con sólo observar a las mujeres a mi alrededor era evidente, mi madre estaba siempre muy actualizada, ella siempre tuvo una elegancia clásica. Muy joven empecé a viajar. Cantaba en un coro, fui al conservatorio y estudié composición, piano, clarinete. Mi madre tocaba la cítara, era una mujer muy culta y siempre se escuchaba música de cámara.

B- ¿Cómo fue estudiar Moda para un muchachito en ese momento?

-Mi padre no sabía que yo estudiaba moda; él me decía podés estudiar lo que quieras: abogacía o ingeniería. ¡Uno u otro! (Vuelve a reírse). Mi madre me cubrió en esa situación, tuve profesores maravillosos. La academia de Viena donde estudié moda dictaba arte para vestuario, pintura, arquitectura. Movimientos de arte maravillosos que habían forjado esa escuela que vienen de 1900, Art Nouveau, Klimt… la academia había sido parte, además, de un movimiento cultural iniciado en el Siglo XX, el Wiener Werkstaette, que había fusionado las artes aplicadas en Viena con todas las artesanías vinculadas a la moda: zapatería, bijou, joyería, estampas, vestuario, muebles. Personas muy fuertes, un movimiento muy contundente en Europa. La gente con quien yo estudie, todo ese grupo de gente, viene de allí.¡Uno no tiene ningún mérito por el destino! Si vos tenés la capacidad de captar eso, simplemente aprendés. Y cuando terminé mis estudios, me recibí con una mención, un premio. Mi padre, que no tenía la más mínima idea, finalmente se enteró y cuando lo hizo, me felicitó. Entendió que era lo mío.

B- Contame ¿cómo fueron los comienzos en el mundo de la moda?

-Cuando terminé mis estudios formamos un grupo muy interesante con otros cuatro artistas, el Vesna Desing, en plena década de los 70. Era la época de la estampería de Pucci en Italia, Roberta di Camerino en Venecia. Hicimos presentaciones en Hong Kong, Londres, Tokio, París y en la isla de Hvar, todavía Yugoslavia. Este evento en la isla del mar Adriático en la costa de Dalmacia, fue el pionero de lo que más tarde serían los Fashion Week, de allí surge el encuentro con la firma Nina Ricci. Pero independiente de eso surge un contrato de trabajo en Brasil. Hice una colección en Río y esa ciudad fue muy importante para mí, allí me enamoré. Viajaba todo el tiempo entre Brasil, París y Tokio. Firmé contrato con Nina Ricci luego de que viera mi trabajo en el grupo Vesna, y en 1977 fui con Nina Ricci a Hong Kong.

B-Imagino las mil historias que tendrás de esas épocas.

-Tokio siempre fue muy interesante. Existía una cantante muy famosa, Fubuki Koshiji, que tenía un contrato con Nina Ricci y yo debía hacerle el vestuario para sus conciertos. Ella cantaba al estilo Edith Piaf. También vestí a Tamasaburo-San, un actor famosísimo en Japón, considerado “tesoro vivo de la cultura nipona”, que hacía teatro Kabuki (en el que actúan solo hombres, aun representando personajes femeninos). Lo vestí para la ceremonia del Oscar, un smoking muy femenino, impecable. Él había tenido polio de niño y tenía una leve discapacidad pero había aprendido como disimularlo con elegancia. Cuando venía para las pruebas de vestuario, todas las mujeres de la alta sociedad japonesa, se anotaban una cita sólo para verlo: era la elegancia perfecta. ¡Pero me cansé tanto de ir de Tokio a París..! Me cansé de todo eso y con mi amigo decidimos quedarnos en Brasil. En el 82, comencé a trabajar en Río de Janeiro con vestuario para teatro, donde mi amigo que era arquitecto ya trabajaba fuerte en las puestas de obras. Paralelamente yo seguía con la alta costura de Nina Ricci. Brasil me abrió la cabeza: toda la vida en su plenitud, el teatro experimental, las estrellas de hoy de Red Globo que conocí en sus comienzos. Y también ví y compartí creatividad, los desafíos, quizás los bajos recursos de esos actores y todo era fascinante, un canal que se abría. Fue un regalo del destino, una etapa experimental (la cara de Manfred se ilumina cuando rememora esos tiempos).

B-¿Cuándo viniste a Argentina por primera vez?

-Yo no quería venir antes a Argentina por los milicos, pero ya en el 83 no tuve más excusa y tuve que viajar por la firma Nina Ricci, porque Silvie (Silvie Burstin) tenía la franquicia en Buenos Aires. A ella la conocía de París, ella siempre me insistía para que viniera a Buenos Aires. Igual, te cuento bien la historia. En 1999 la firma española Puig, de gran expansión internacional por entonces, compró la Maison Nina Ricci. En ese momento yo vivía en Brasil, a 250 kilómetros de Río, en la que para mí era “la selva”: en la montaña cultivaba, criaba mis 20 perros, manejaba una plantación orgánica y de allí viajaba a París a diseñar para Ricci y volvía a la selva. Maravilloso, era fascinante; pero el ritmo de mi vida lo manejaba la Maison. Vuelvo a lo que te contaba. Cuando Puig compra Nina Ricci se decide no hacer más alta costura, solo pret a porter. Entonces como ya no podía cumplir más su contrato con Silvie, me pidieron si me podía ocupar de Buenos Aires: eso hice durante un tiempo hasta que se terminaron desvinculando y ahí yo decidí quedarme en Silvie Burstin.

B- ¿Cómo es el vínculo con la mujer cuando diseñas alta costura?

-Cuando se trabaja en alta costura tenes un contacto personal con la mujer. La moda ya no es más lo importante, ellas quieren una protección, una armadura, iluminarse, brillar. Es un contacto muy íntimo. Es crear por la persona, por la esencia. Aprendí a leer mejor, a separar lo dicho de la otra realidad no expresada. Cada mujer es diferente y yo trabajo al servicio de eso, cada una de ellas es un mundo. Es fascinante. ¡La vida es fascinante!

B-¿Y ahora? ¿Porqué te vas?

-Me voy porque es una etapa de la vida. Y porque llegaron dos personas que pueden hacer mi trabajo (Manfred comenta esto y señala a sus dos discípulas). Lo tenía planificado hace un largo rato, ya no encajaba más en mi vida; hoy tengo otras prioridades que vienen creciendo en mí hace años, desde que viajé a la India. Se abrieron otros horizontes y experiencias. Creo que es el momento y tengo la responsabilidad conmigo mismo de cambiar la frecuencia, buscar la más favorable al cambio que quiero hacer en mi vida.

B- ¿Cuáles son tus planes a futuro?

-¡Primero es liberarme de planes!!!!!! Yo salgo y vuelvo dentro de un año. Ahora viajo a Viena, que no es más que un puente para llegar a la India. Busco un baño de espiritualidad, una frecuencia muy fuerte. La idea es pasar un tiempo allá, quizá también en Japón. No lo sé, sin planes. Más adelante tengo algunas ideas bastante concretas vinculadas con el oficio que sé ejercer, la moda. Y con la pintura, exponer lo que hice. Esa sería una posibilidad no lo sé, o me retiro al monasterio más temprano o más tarde.

B- ¿Qué sensaciones te llevás de Buenos Aires?

-Aromas y sensaciones visuales…Los jacarandás, lo mejor de Buenos Aires, cuando todo es azul. Yo volveré a Buenos Aires cuando florezcan los jacarandás.

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SOMOS MÁS QUE LA COSTILLA DE ADÁN

Es sabido, definir “femenino” no es para cualquiera.

Las mujeres generamos, gastamos e influenciamos las compras de casi todas las categorías de consumo como nunca antes en la historia. Dicen los números de la Revista Forbes en 2014, que durante la próxima década las cándidas féminas controlaremos dos tercios del consumo global.

Tranquilitas y cada una con su estilo, influenciamos el 85% de las decisiones de compra y en el caso de las operaciones tradicionalmente masculinas, como los autos, las mejoras en el hogar y los gadgets electrónicos, el índice se eleva por encima del 50%.

En el campo del Marketing está prácticamente ignorado lo que a ciegas es obvio: necesitamos saber más de nosotras, y que los demás también sepan lo esencial de las mujeres. Pero en lo profundo, eso se traduce en la necesidad de ir más allá de lo que las chicas necesitan.

Por todo esto es que nació Bra, una agencia colaborativa con el foco puesto en marcas y que entiende y dialoga con mujeres reales.

Liderada por Paula Mandraccio pero con un organigrama de Red con profesionales seniors de Madrid, Miami y San Pablo. La agencia fundada en Buenos Aires tiene como piedra fundamental poner a las marcas y a las mujeres a brillar juntas.

Y no resulta ser una mala idea porque los números acompañan en ese sentido: sólo en los Estados Unidos, seis de cada 10 mujeres se sienten mal interpretada por las marcas de alimentos; alrededor de siete, en la categoría del cuidado de la salud; y más de ocho dice que el sector financiero no logra dar pie con bola en un buen portafolio de inversión adaptados a sus vidas, ganancias y erogaciones.

En definitiva, el 91% de las mujeres, dice esta encuesta, considera que no las entienden (lo que no es una novedad, convengamos).

Se estima que la población promedio de las mujeres americanas generará más ingresos que los hombres en 2028. La mitad de la riqueza privada de Estados Unidos esta manejada por mujeres, de hecho la mitad de los stockholders en ese país son féminas. Y ni hablar del ahorro pocket money que todas hacemos para darnos nuestros “gustitos” en libertad. Decidimos sobre autos, costos en salud, alimentos, con qué y cómo limpia, cómo se vestirán hijos, sobrinos, maridos y de qué color será la vajilla.

Tenemos algo en común: una especia de hermandad entre todas las mujeres del mundo. Las cosas nos importan. Nos importa quién, cómo y dónde se hace lo que entra en casa. Deseamos consumo responsable, elecciones “verdes” y sabemos que el 37% presta real atención a las marcas que están comprometidas con algo más que generar dividendos a fin de año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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REBELDES CON CANAS

Cada 15 días y sin piedad, asoman las canas, por lo cual la mujer promedio debe teñirse y pasar mínimamente dos horas dedicadas al proceso de ocultarlas. Resumiendo 4 horas mensuales y un promedio de 900 pesos (estimando dos tinturas simples si lo hace en peluquería) …algo así como dos días al año con la cofia plástica en la cabeza, un pasaje Buenos Aires-Miami al año y un auto pequeño (pero un auto al fin) cada diez.

Si bien el hartazgo del tiempo y dinero consumido en la faena, es lo que decide a muchas mujeres a dejarse el pelo blanco, luego van apareciendo nuevas razones para aceptar lo que natura da y llevar con elegancia una tendencia que, sin dudas, libera.

Annie Lenox, Kelly Osbourne, Jamie Lee Curtis, Kristen Mcmenamy y hasta la mismísima Meryl Streep, entre otras, son las precursoras de lo que Hollywood bautizo el “Granny chic”. En definitiva, el gris está de moda.  Porque resulta, que estas féminas sin preocupaciones por gastos en estilistas, entendieron que el cabello cano tiene otros beneficios estéticos y de los otros.

La autenticidad de lo que es, porque lo real es en sí mismo una declaración de poder. En definitiva, ¿qué tiene de terrible parecer la edad que tenemos? El pelo y como usarlo es una mezcla de mandatos sociales, recursos económicos y hasta sentimientos románticos: el muchacho de pelo largo marco la rebeldía de los 60, en buena hora las chicas de 60 marcan la rebeldía de hoy.

 

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ALGUNAS COSAS QUE NUNCA HAY QUE HACER EN UN HOTEL

¿Qué nos pasa a los argentinos? ¿Eh? La recordada frase de Fabio Alberti cuando comenzaba el bizarro monólogo en Todo por dos pesos, viene muy bien para esta nota.

O la atribuida a Jorge Luis Borges,“No son ni buenos ni malos, son incorregibles”, aunque él hablaba de los peronistas y no de los compatriotas cuando sientan sus reales en hoteles y hospedajes de cualquier lugar del planeta: no le hacemos asco a nada, vea.

Y somos únicos, exclusivos, como tanto nos gusta demostrar, porque a otros habitantes del mundo no se les ocurre robar almohadas, arrancar el secador de mano o llevarse la Biblia, por poner solo tres ejemplos.

Seamos justos: seguro que hay vándalos hoteleros en todos los países, pero nosotros, los argentinos, tenemos una inventiva inigualable.

Es decir, somos bien maleducados.

¿Qué no? Charly García se tiró de una ventana de su hotel a la pileta y el inefable Diego Maradona tuvo una idea que le costó el fin de la estadía en el alojamiento de ciudad venezolana de Maracaibo: puso a mil potentes parlantes en la piscina para bailar cumbia con su novia Rocío Oliva.

Es decir: hacer ruidos molestos, en cualquier lugar del alojamiento, está prohibido y ésta se convierte en una de las ocho cosas que NO se deben hacer.

Veamos:

Los niños suelen ser el terror de los conserjes. Es muy habitual que madres y padres luego de un largo viaje dejen a los hijos correr a su aire por los pasillos silenciosos de los albergues. Y se hagan los distraídos cuando a su paso tiran miguitas, bolsas, bolsitas, residuos, juguetitos…

¡Noooooo! ¡No descanse querida familia mientras los retoños berrean! Recuerde que si para usted los chicos son molestos, para los demás son insoportables. Y por eso es que los dueños de los establecimientos invierten en salones especialmente acondicionados para ellos, maestras jardineras, juegos, salón de cine…

¿Y saben qué es lo peor? Ver a los padres haciéndose los distraídos mientras los encargados del establecimiento apelan a toda la diplomacia para que los padres entiendan que ¡hay que pararlos! Al final, el pobre botones termina siendo un Canciller, pero del tipo Héctor Timerman.

El minibar es el artefacto más demandado en un alojamiento. Y los kioscos de los alrededores, el establecimiento más concurrido: legiones de turistas salen a comprar los mismos productos para reemplazarlos y así evitar que se los cobre. Lo que pocos saben es que en muchos de los nuevos hoteles están instalando sensores que cargan inmediatamente a su cuenta lo que se retira y a no quejarse, porque es lo correcto. Y hay más ¿le parece que es un buen ejemplo para sus hijos que haga eso cuando les aconseja “no robar”, “no engañar” al prójimo?

Una de las cosas que más nos cuesta es admitir es que las almohadas, toallas y sábanas, por poner pocos ejemplos, no son “llevables”.

Muchos establecimientos que tienen amenities como piscinas, y que ponen a su disposición batas y calzado, han recurrido a un arma psicológica que está dando buenos resultados: exponen esos productos en conserjería como para que se entienda que no es un regalo o souvenir.

Las habitaciones de los alojamientos son exclusivamente para quienes las pagan, de modo que no haga esas invitaciones berretas; deje de decirle “pasá, pasá un ratito” a su acompañante eventual.

Quizá no lo sepa, pero los empleados de los hoteles están muy bien entrenados, de modo que nada le dirán a la mañana siguiente, pero sí lo harán a través de la cuenta. ¿Canchero yo? Más o menos.

Cuando se llega a un hotel es muy importante leer el reglamento y así decidir si se queda o se va. Si opta por la primera, cumpla con lo estipulado: no fumar significa no fumar, entonces no fume, no juegue con fuego que va a inundar todo, por ejemplo.

¿Qué les pasa a los pasajeros que se alojan en establecimientos que dan a la playa? ¿Se visten así en sus casas? Esa bikini, señora, déjela para el agua y evite pasear por los pasillos. Y por favor, no le aconseje a su marido que se calce la zunga y para pedir cosas en la recepción

Así usted haya pagado por un servicio todo incluido, siempre habrá cosas que no lo están. Por ejemplo, los masajes o tratamientos estéticos del spa, algunas de las bebidas alcohólicas, frigobar, Biblia, toallas extra… No lo haga porque no están incluidos, no sea porfiado, y por favor no tome revancha a la mañana siguiente llenando los platos a tope–sabiendo que no va a comer semejante barbaridad- y llevándose bebidas sí incluidas porque es horrible. En los primeros casos, deberá pagar y en los últimos, cargar con la vergüenza.

De yapa y para el final una buena nueva: somos los más rateros, pero no los peores: una encuesta realizada por el portal Expedia entre 4.500 hoteleros de todo el mundo, concluyó que los franceses son los peores huéspedes mientas que los japoneses fueron elegidos como los mejores. Uffff, qué bueno: por una vez la Argentina no rankea a pesar de la mala prensa o de cientos de opiniones acertadamente negativas. Sigamos así.


Por Alejandra Rey

 

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PICASSO Y SUS MUJERES

Pablo Picasso fue tremendo con sus mujeres. Cuando estaban con él, este egocéntrico incurable las maltrataba psicológicamente, y sin embargo, lo amaron hasta el delirio. Cuando murió, dos de sus ex se suicidaron. Jacqueline Roque, su última compañera, se pegó un tiro en 1986, porque para ella era “imposible vivir sin Pablo”, y Marie Therese Walter se ahorcó en el garaje de su casa de Antibes, en 1977, para poder cuidarle también en la muerte. Hubo otro suicidio , el del nieto pintor, Pablito, quien bebió lejía ante la negativa de Jacqueline de dejarle ver a su abuelo. Murió tres meses después.

La primera mujer importante en la vida de Picasso fue la modelo parisina Fernande Olivier, a quien conoció en agosto de 1904, y de quien decía que había sido su compañera fiel en los años de miseria, pero no lo había sabido ser en los años de prosperidad. Es posible seguir la biografía de Picasso en sus cuadros: al principio sus mujeres resplandecían, pero cuando se cansaba de ellas aparecían decrépitas o cansadas. Abandonó a Fernande en 1912, por Eva Gouel, quien murió en 1915 de tuberculosis y fue reemplazada en 1917 por Olga Khokhlova, una bailarina de los Ballets Russes, para los que Pablo diseñaba sets y escenografías. Se casaron cuando Picasso empezaba a ser famoso y rico. La tempestuosa Olga, con quien tuvo un hijo en 1921, Pablo, deseaba una vida de alta burguesía que aburría al artista. Después de que se divorciaran, y hasta el día en que murió, en 1951, Olga lo siguió amando locamente, se obsesionó con él y lo persiguió obstinadamente. Cuando en 1927 Picasso conoció a Marie Therese Walter, tenía cuarenta y cinco años y ella sólo diecisiete. Se convirtió en su amante a la semana de conocerlo. Marie Therese dio a luz a su hija ilegítima, Maya en 1935 y seguía al pintor adonde fuera, a veces hasta pedía dinero prestado para viajar. La felicidad aquí tampoco duró mucho, era demasiado sumisa y hogareña. En 1937 Picasso vio a Dora Maar en el Café des Deux Magots. Estaba sentada en una mesa y se entretenía clavando una navaja entre sus dedos enguantados. Desenvuelta, bella y nada convencional, Dora era una joven fotógrafa de éxito. Fueron amantes siete años. Dora Maar y Marie Therese fueron las musas del Guernica, del que Dora fotografió el backstage. La pintora Francoise Gilot, la siguiente, cayó en sus redes en 1946 y fue la única de las mujeres de Picasso que lo dejó. Lo hizo en 1953, después de años de convivencia turbulentos. Fue la madre de dos hijos ilegitimos de Pablo, Claude y Paloma. Picasso conoció a Jacqueline Roque en 1954 y se casó con ella en 1961. Fue su última mujer y también le aguantó de todo. Jacqueline fue la que poco a poco lo fue encerrando en su mundo y evitó que viera a su familia y amigos. Un artista genial, un maltratador hecho y derecho Picasso se comportaba como un cerdo con sus mujeres: las ignoraba, les hacía saber lo poco que valían para él, les retiraba la palabra, mantenía relaciones paralelas e incluso, las enfrentaba para que pelearan por él. Con sus hijos no fue mejor. Nunca le prestó atención a Pablo, el primero, y dejó de ver a Claude y Paloma, hijos de Gilot, cuando ésta publicó en 1966, “Vida con Picasso”. Francoise también se sentía como las demás, menospreciada, entre otras cosas porque Picasso le leía las ardientes cartas que recibía a diario de Olga y Marie Therese y le decía: “No sé porqué pero no te imagino a ti escribiendo cartas como éstas”. Era habitual que Pablo dirigiera a sus mujeres frases como “no creas que significas algo para mí”, “me gusta mi independencia” o “no hay nada tan parecido a un perro de lanas como otro perro de lanas y eso también puede aplicarse a las mujeres”. En fin, una joyita.


Por Sandra Votta

 

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MUJERES QUE TEJEN CON EL ALMA

Las unió el amor por el otro, la sabiduría de ver en el rostro sufriente la propia cara.

En Mar del Plata un grupo de 20 voluntarias trabaja día a día tejiendo gorros, turbantes y cosiendo pelucas, sabiendo que para las pacientes oncológicas verse mejor aumenta la autoestima y las ayuda a enfrentar con más fuerzas el tratamiento.

Ellas están inspiradas en la organización americana, Crochet por el Cáncer, una ONG de voluntarias que donan su tiempo y creatividad en la realización de gorros y turbantes para pacientes que atraviesan tratamientos de quimioterapia.

La Asociación Lanitas de Luz fue creada en Mar del Plata en 2012 con el objeto de ayudar a las mujeres con cáncer y mostrarles el otro lado de la mala moneda con la que les paga la vida. Desde entonces, sus metas y logros han ido creciendo, logrando el primer banco de pelucas oncológicas gratuitas. Además, tejen gorritos y confeccionan cajas personalizadas llenas de lápices, libros para pintar y juguetes para niños no solo de Mar del Plata sino de todo el país.

Las pelucas se hacen con cabello natural donado por centenares de mujeres de todo el país. “Antes -cuentan las voluntarias- hacíamos las pelucas de modo totalmente artesanal, una producción muy pequeña. Pero a principios de este año, nos donaron la primera máquina recta industrial conla que pudimos hacer una peluca diaria y hoy ya contamos con otra que nos acelera considerablemente la confección. También estamos entregando material a otras ciudades del interior, pero necesitamos organizaciones que puedanhacer la entrega y que consigan estilistas locales para cuidar la pieza”.

Las voluntarias visitan el hospital Materno Infantil tres veces por semana, hacen el seguimiento de las encomiendas que salen a todo el país y atienden el Banco de Pelucas Oncológicas, no solo entregando, sino también recibiendo el cabello donado por centenares de mujeres.

Ellas aprendieron a hacer pelucas de las manos de la Cámara de Peluqueros (CEMPPYA) y se convirtieron en multiplicadores de esta técnica a otros voluntarios del país.

En Lanitas de Luz se capacita permanentemente. En la actualidad, el INCUCAI está formando a las voluntarias para ser Promotoras de la donación de Sangre y Registro de Donantes de Médula Ósea. La formación es permanente, y el mensaje, sublime: “No queremos que una emoción tan fuerte como el cáncer nos llegue a vencer y por ello nos preparamos y capacitamos. Creemos que ya no basta con querer ser voluntario, sino que hay que capacitarse en todos los aspectos que demanda la organización. Solo hay que contar con ese gran compromiso de ver en el rostro del otro, nuestro propio rostro”, dice Ana María Ibáñez, presidenta de la ONG. Y añade: “Nadie es tan fuerte como para hacer todo solo, ni tan débil que no pueda hacer nada”.

Boleo: ¿Cómo se puede colaborar con Lanitas de Luz?

-La mayor colaboración es que la gente nos conozca para que no exista ninguna mujer en tratamiento oncológico con ganas de tener una peluca, para atravesar esta enfermedad con un buen estado de ánimo, que es el cincuenta por ciento del tratamiento. Enviamos juguetes, golosinas a los niños que se encuentran internados o en reposo en su domicilio. Y para eso necesitamos juguetes didácticos, materiales para armar collares, libros para pintar, en fin,todo lo que un niño pueda utilizar estando en una cama. Todo lo que recibimos tiene que ser nuevo por razones profilácticas: esos nenes tienen las defensas muy bajas.Tenemos necesidad de contar con personas que quieran sumarse a esta causa, para ello pueden recurrir a nuestra Sede ubicada en Santiago del Estero 1857 (Espacio Cultural Dormimar-Piero. Mar del Plata) los días lunes, miércoles y viernes de 15,30 a 20 hs. Tel (0223) 15-4982068

e-mail: lanitasdeluz@gmail.com

Lanitas de Luz  no cuenta con un espacio propio. Y ese es el sueño de sus voluntarias, poder contar con un espacio donde puedan unir el trabajo y el banco de pelucas.

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CÓMO LUCIR MÁS JÓVENES Y NO MORIR EN EL INTENTO

¿Dorian Grey? Bué, tampoco tanto, pero retrasar el envejecimiento sin llegar al colmo de Oscar Wilde, es una empresa que ya nos convoca a todos los mortales.

Porque es lindo verse NO VIEJA –es insano desafiar el paso del tiempo con condimentos extemporáneos y nocivos-, pero más hermoso es enterarse de que algunos métodos, como el PLASMA RICO EN PLAQUETAS, también puede usarse en tratamientos regenerativos de lesiones articulares y tendinosas. Un método que gana terreno no solo en el campo de la estética.

¿De qué va esta novedosa innovación que tiene como beneficios colaterales el tratamiento de otras dolencias? Las doctoras Florinda Clementi y Florencia Clementi tienen la palabra.

BOLEO: ¿En qué consiste el PRP o Plasma Rico en Plaquetas y por qué se ha incrementado tanto su uso en los últimos tiempos?

-El PRP en estética viene ganando terreno a pasos agigantados debido a su capacidad de retrasar el paso del tiempo y por ser un tratamiento ambulatorio mínimamente invasivo. El paciente se retira a las dos horas a su casa porque es muy bien tolerado. Además, no necesita muchos cuidados posteriores, lo que lo distingue como uno de los tratamientos de elección para el tratamiento de muchas situaciones, no solo estéticas.

B: ¿Por ejemplo?

-Este método ganó amplia popularidad en los Estados Unidos y Europa cuando fue utilizado con éxito en el mundo deportivo, en atletas de elite. Pero también fue reconocido como el tratamiento de elección en gran número de centros médicos dedicados al tratamiento del dolor.

Mirá, cuando el cuerpo ha sido lesionado o dañado se inicia una poderosa cascada de respuestas para la cicatrización de las heridas. La primera etapa es la formación de un coágulo plaquetario que libera proteínas que van a estimular la reproducción de células de la piel, hueso y otros tejidos.

B: ¿Cómo es el procedimiento?

-Este tratamiento personalizado permite que en menos de dos horas se proceda a la extracción de sangre venosa, (realizada por un hemoterapeuta) que luego es centrifugada para separar específicamente las plaquetas de los otros elementos que hay en la sangre. Se utilizan centrifugadoras específicas que trabajan a altas revoluciones para que no se produzca la ruptura de las plaquetas, porque si esto sucediera se alteraría significativamentela calidad del plasma a colocar.

Una vez centrifugado, se hace la FOTOACTIVACION, esto es, la utilización de un LED -siempre en tratamientos personalizados-que tiene la capacidad de activar el Plasma Rico en Plaquetas a través de foto modulación. Se emplea en la preparación del Plasma Rico anti inflamatorio, porque modula la liberación de elementos característicos de la sangre produciendo menor inflamación local. La fotoactivación generada, induce también una reducción del dolor y la inflamación asociada a su aplicación. Además, hay una mayor liberación de los Factores de Crecimiento, acelerando en forma significativa la reproducción y diferenciación de distintas células que intervienen en la regeneración y reparación de los tejidos.

B: ¿Es bien tolerado por el paciente?

-Al ser la sangre del propio paciente es un preparado autólogo, no tóxico, no alergénico, por lo cual no existen los efectos adversos. Una vez realizado el procedimiento, el paciente puede regresar a su actividad diaria.

B: ¿Cuáles son los beneficios de este procedimiento en estética?

-Se logra una piel más lozana, menos fláccida y con mayor luminosidad. Y revitaliza la piel porque restaura el colágeno y la elastina en forma natural.

B: ¿Puede aplicarse PRP también para celulitis, estrías o cicatrices?

-Debe quedar en claro que la celulitis es una patología, que se da en mujeres de todas las edades pero en distintos grados, y si no se la trata, sigue su curso silenciosa y permanentemente. Es aquí donde el PRP hace su trabajo, tratando de revitalizar esas células que han perdido su configuración normal y comenzar a retroceder algunos estadíos.

En los casos de cicatrices de acné, se debe adicionar al tradicional PRP la última innovación tecnológica, el DERMAPEN, que se utiliza en el procedimiento llamado VAMPIRE FACELIFT, con el que se haría un pulido de la piel más profundo para activar la regeneración de lamisma y que se intensifique la penetración de los principios activos, especialmente en los lugares donde queremos lograr los mejores resultados.

El PRP tiene muchísimos usos. Refuerza la raíz del folículo piloso, detiene la caída del cabello, mejorando el metabolismo del pelo acelerando la regeneración epitelial y endotelial.Acelera la reparación ósea al fortalecer la calidad del hueso formado (osteogénesis). Libera factores que estimulan la reproducción de las células (fibroblastos y células endoteliales). Renueva, repara y promueve factores de crecimiento para el tratamiento del dolor y lesiones. Refuerza las articulaciones, los tendones y los ligamentos.

B: ¿Cuántas veces hay que realizar el procedimiento para ver resultados?

-Como base se estiman dos aplicaciones el primer año, con evaluaciones parciales y anuales para el seguimiento. Esto dependerá de cada paciente en particular, acorde a la evaluación médica.Los resultados podrían llegar a ser visibles después del primer tratamiento, comenzando a partir de los 20 a 30 días de la colocación, ya que es el tiempo aproximado en la regeneración biológica del colágeno y la elastina

B: ¿Existe algún efecto adverso?

No existen ningún tipo de efectos adversos si se realiza con las pautas de salubridad, instrumental de última generación con material esterilizado y siguiendo las normas de Bioseguridad e Higiene. Según esto la extracción y la obtención del plasma rico debe realizarlo un hemoterapeuta, y será exclusivamente el médico quien lo coloque en el paciente.


Dra. Florinda Clementi (M.N. 70541)

Dra. Florencia Clementi (M.N. 121854).

 Clementi Spa Medico

 

 
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