Todo en un Carry on: la valija para viajes de trabajo

Las sugerencias de la asesora de imagen Florencia Ducos que te ayudarán a crear equipos con pocas prendas y adaptarlas a distintos eventos.

Los viajes de trabajo -por presentaciones, congresos, visitas a clientes o cualquier otro motivo- suelen implicar una seguidilla de reuniones, encuentros y comidas en un tiempo híper ajustado; y llevan a agudizar el ingenio para armar una valija eficiente, con la menor cantidad de prendas posibles y que conformen equipos que estén a la altura de las circunstancias.

El desafío puede ser no despachar el equipaje o, al menos, evitar cargar peso sin sentido (con ropa que regresará sin uso y arrugada). 

Entonces, el primer consejo es chequear el cronograma de eventos y los códigos de vestimenta esperados.

Con esa información, el siguiente paso será pensar los outfits de abajo hacia arriba.

Los zapatos serán el ítem que mande y para eso, deberán adaptarse a diferentes ocasiones. Una advertencia: esto no implica que la única opción es un calzado negro. Hay otros tonos neutros -como el gris o el suela- que pueden ser más versátiles.

Luego, será el turno de las faldas y pantalones. A partir de ahí, quedará incorporar blusas, camisas, remeras, blazers y suéters, que se adapten tanto para el día como para la noche, para un evento más formal o más informal, y también para imprevistos.

La clave: que estas prendas aporten color, estampados y diseño, para que se conviertan en el foco de atención. También pueden ser la oportunidad para incorporar las tendencias y presentarnos actualizadas.

Otros aliados serán los accesorios. Terminarán de definir un look y no ocuparán mucho lugar.

Para una ocasión más importante –como suele ser el cierre de una convención-, una monoprenda o vestido con buena textura y caída y de estilo neutro son apuestas seguras. Si no tenés una opción que siga este criterio, puede ser una inversión para tener en mente.

Así, con poquitas cosas, tendrás una valija maximizada y que no delate que estás repitiendo prendas.

Florencia Ducos es asesora de imagen, experta en marketing personal. Da cursos de capacitación y mentorías.

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Todo lo que tenés que saber antes de ir a San Petersburgo, la perla del Báltico

El ruso es un pueblo único. Lo podés amar o no, pero nunca te va a resultar indiferente. Viajar a Rusia es una experiencia que ningún viajero debe desestimar. Si bien todos los viajes abren la cabeza, viajar a San Petersburgo te va a sumergir en el mundo de los zares, de la riqueza imperial, porque en San Petersburgo, todo pero todo es un palacio.

Fundada en 1703 por Pedro el Grande, San Petersburgo se encuentra tan cerca del Círculo Polar que en verano (entre mayo y junio) casi nunca oscurece, sus cielos ofrecen colores maravillosos que cuando mirás al horizonte a través del río Neva, tenés que pellizcarte porque no lo podés creer.

Desafiando el rigor de la naturaleza, el emperador concibió crear en tierra de pantanos, de una atmosfera bordada de niebla, el “Versailles” ruso. La edificación de la nueva capital exigió de una labor equiparable a la de las pirámides egipcias, una concentración de esfuerzos titánicos. Millares de vidas humanas fueron inmoladas para tapar ese pantano inmenso en el que el atrevido Pedro levantó la ciudad.

Todo en ella te lleva al pasado, a la Rusia de los zares y sin querer mientras caminas por sus calles te encontrás con personajes que emulan a los emperadores Pedro I y Catalina la Grande y te lo creés! porque toda la ciudad está llena de historia.

Sus iglesias, sus palacios, su amplia avenida principal, sus restaurantes y cafés son el mayor indicio de una ciudad que vive plenamente el minuto a minuto todos los días del año, aunque siempre tengas que llevar un paraguas en la cartera porque en algún momento del día la lluvia te puede sorprender.

Si hay algo que seguramente te va a impactar es su idioma en cirílico, porque es imposible reconocer una letra pero ya al segundo día estarás tan impactada de todo lo que la ciudad te ofrece que no te va a importar nada, sólo caminarla, recorrerla y fundirte en ese paisaje de ensueño.

Si hay algo que aconsejamos es no instalarse lejos del centro porque la ciudad de noche es un espectáculo en sí mismo.

Nuestro consejo: estar lo más cerca posible de la avenida Nevsky, que junto con el río Neva son las dos arterias más importantes en la ciudad.

Recorrer el río Neva

Hay muchas cosas que no se pueden no hacer en San Petersburgo, una de ellas es el recorrido en barco por el Neva. Dura aproximadamente una hora y recorre el río y sus numerosos canales con vistas de los más antiguos palacios de la ciudad. Hay muchas empresas y los precios pueden oscilar entre los 10 y 15 euros. La mejor hora para este paseo es el atardecer porque obtendrás las mejores vistas, ver caer el sol sobre el río será una imagen que nunca olvidarás.

Qué ver en Nevsky

La avenida Nevsky es la más importante de la ciudad y es el eje central desde donde se parte para ver casi todo. Tiene cuatro kilómetros y medio de largo y une el Almirantazgo con la Estación Central de trenes.

En su cambiante faz se reflejan todas las épocas de tres siglos de San Petersburgo, diversos estilos arquitectónicos y la constante circulación de vehículos y vistosas vidrieras.

Caminando por Nevsky podrás ver casi todo lo que ofrece la ciudad, la Iglesia de San Isaac, la catedral de la Virgen de Kazán, a unos metros la iglesia de San Salvador y la Sangre Derramada.

Frente a la imponente catedral de la Virgen de Kazán se encuentra el mítico Café Singer, donde también funciona la Casa del libro, construido para la empresa fabricante de máquinas de coser, es un edificio que jamás pasa inadvertido y en su café del primer piso podés tomar preciosas fotos de la vista de la catedral de Kazán.

Qué iglesias visitar

Todo depende del tiempo del que dispongas pero las iglesias no sólo en San Petersburgo sino en toda Rusia son monumentos artísticos invaluables.

Casi todas las podés visitar el mismo día que te dediques a recorrer la avenida Nevsky porque están todas muy cerca.

La catedral de la Virgen de Kazán: es de una simplicidad imponente. Es un museo por la calidad de sus obras. Allí se encuentra el ícono de la Virgen de Kazán, que es de las más veneradas entre los rusos ortodoxos. Las misas en las iglesias ortodoxas duran tres horas y son de pie, no hay sillas ni bancos donde sentarse y las mujeres deben cubrir su cabeza durante la ceremonia. La entrada es gratuita.

Catedral de la Virgen de Kazán

La iglesia de la Resurrección de Cristo o el Salvador sobre la sangre derramada: Es la más parecida al templo de San Basilio en Moscú. Esta iglesia se construyó en el mismo lugar en que fue asesinado el zar Alejandro II. Dentro de ella hay un lugar donde señala el lugar de la tragedia. Está íntegramente decorada con mosaicos y cerámicas. La entrada cuesta 350 rublos y puede comprarse en la taquilla o por Internet. El horario es de 10 a 18 aunque en verano se amplía hasta las 22.30. Los miércoles está cerrada.

Catedral de San Issac: Es la más suntuosa y grandiosa de las iglesias de la ciudad. Se puede subir hasta lo alto de la cúpula, desde donde se puede contemplar una espectacular vista de San Petersburgo. En verano abre hasta las 22:30 horas. Además, en la época de las noches blancas (desde el 1 de junio hasta el 20 de agosto), se puede subir de noche hasta lo alto de la cúpula (de 22:30 a 4:30).

Vista de Iglesia de San Isaac

Palacios

Si en Moscú el sitio más céntrico de la ciudad es la Plaza Roja, en San Petersburgo es la Plaza del Palacio. Vale la pena dar una vuelta por los alrededores para familiarizarse con el centro de la ciudad.

Hermitage: es uno de los museos más famosos del mundo y contiene una de las mayores pinacotecas y museo de antigüedades del mundo. Además, los interiores y salas de este museo son ciertamente preciosas.

Como el museo es gigante y te llevaría días recorrerlo entero, lo ideal es fijar prioridades de lo que te gustaría ver. El tiempo dentro del museo dependerá de lo que te guste el arte pero es una visita que lleva unas tres horas aproximadamente.

Si disponés de todo el día para realizar la visita te recomendamos realizarla el miércoles o el viernes puesto que estos días el museo tiene un horario más amplio (de 10:30 a 21:00 horas). El resto de días (martes, jueves, sábado y domingo) el horario es más reducido (de 10:30 a 18:00 horas). El museo cierra los lunes (y también el 1 de enero y el 9 de mayo). Es gratis el primer jueves de cada mes pero las colas pueden ser muy largas.

Imperdible: la sala de los impresionistas que está ubicada enfrente, dentro del Museo del Ejército.

Vista del Hermitage de noche

Peterhof: Se encuentra sobre el golfo de Finlandia y está formado por un conjunto de palacios y jardines que hasta la revolución en 1917 fue residencia de los zares. Tiene una extensión de 1.000 héctareas y cuenta con más de 100 fuentes.

Si no tienes intención de visitar el Palacio Grande (los jardines y fuentes son mucho más interesantes de visitar que el Palacio Grande), entonces el lunes es un buen día para visitar Peterhof puesto que al estar el palacio cerrado pero los jardines y la mayoría de edificaciones abiertas, los grupos turísticos suelen evitar estos días. Encontrarás menos aglomeraciones.

Las fuentes de los jardines empiezan a funcionar desde el lanzamiento oficial en mayo, hasta su clausura que tiene lugar a mediados de septiembre con el festival de las fuentes. Por ello, el verano es la mejor época para realizar la visita.

A las 11 de la mañana se abren las puertas del predio y se puede apreciar el espectáculo de las fuentes con un antiguo himno ruso. Si la suerte te acompaña y te toca un día de sol, verás inolvidables arco iris que se funden con las imponentes fuentes.

Puedes ir por tu cuenta y hacer horas de cola o contratar una guía que te lleve (queda lejos de la ciudad) en auto y evitas la molesta cola.

Puedes acceder también por barco.

El palacio, si bien es impactante, y digno de ver, no es menos interesante la “casita de Pedro” que linda sobre el Báltico, donde Pedro el Grande pasaba sus veranos, a metros también podrás visitar las instalaciones en los que los zares y los cortesanos disponían de los típicos baños y cocinas.

Palacio de Catalina: Otra visita obligada si viajas a San Petersburgo es este espectacular palacio que fue residencia de verano de los zares. Se encuentra en la ciudad de Pushkin, a unos 25 kilómetros al sureste de San Petersburgo, por eso te recomendamos ir en taxi o Uber, ya que el acceso es en metro y colectivos y se complica bastante, la llegada (hemos probado los dos). Las colas son larguísimas por lo que te sugerimos ir con una guía. Lo más impactante del palacio es el Salón Ambar, todo revestido en ámbar que es realmente formidable. Todos estos palacios fueron bombardeados durante la Segunda Guerra Mundial así que también podrás apreciar el fabuloso trabajo de restauración de estos palacios.

Palacio de Catalina

San Petersburgo es una ciudad que podés recorrer por tu cuenta y tal vez te pierdas de algunas cosas. Es una ciudad enorme que necesita mínimo cuatro noches. Como no es un lugar al que tal vez uno no vuelva, aunque la pena porque siempre hay algo nuevo por descubrir, te sugerimos que lo hagas con guías. Hay mucha información que de otra manera se pierde. Nosotros probamos todo. Sin guía, con guías a la gorra, por nuestra cuenta y te aseguramos que es muy importante ir con una guía profesional, si no, tirás la plata.

Las guías además suelen ir a buscarte en vehículos cómodos, limpios y seguros, y además te brindan toda la información necesaria. Es una inversión que dada la distancia y la calidad de la ciudad vale la pena.

Nos permitimos recomendarte dos servicios de guías rusas con los que tuvimos la mejor de las experiencias. Un servicio VIP que dirige Nadia Zayaeva (nzayaeva@gmail.com) y que es de una calidad excelente. Y otra guía excelente, Ekaterina Peña Sánchez acreditada en SPB, (caterina24@yandex.ru).

En la próxima te contamos otras experiencias para descubrir San Petersburgo, coming soon.

Créditos Fotos: Salvo Herrera

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Tres lugares fantásticos en México para pasar el Dia de los muertos

Hace dos años, la archipremiada “Coco” nos metió de lleno en la intimidad de la celebración mexicana del Día de los muertos. BOLEO estuvo conversando con un amigo mexicano, Rafael Martínez Blanco y nos contó en qué consiste esta tan importante efeméride.

 

La celebración del día de los difuntos en México es una tradición pre hispánica que diferentes culturas tienen, los mayas, los aztecas, los olmecas, tenían una adoración por la muerte e incluso tienen una diosa de la muerte, Mictecacihuatl, a la que se hace ceremonias.

Esta diosa mexicana del inframundo suele ser representada como una diosa descarnada con una cabeza de calavera, con los pechos expuestos y con numerosos pliegues en su abdomen que representan sus múltiples partos.

Cuenta el mito, que la diosa Mictecacihuatl fue sacrificada de bebé, antes de conocer los placeres y perversiones de la vida terrenal y es esta tragedia la que la legitima como la reina de los Muertos, es pura y es virgen, es poder, es magia y sabiduría.

También es por tradición la encargada de vigilar los huesos de los muertos y de presidir los festivales funerarios.

En los grandes centros ceremoniales como Teotihuacan (CDM) o Chichen Itza (Peninsula de Yucatán).

Dónde ver las mejores ceremonias del Dia de los muertos

San Andrés Míxquic

Se encuentra en la alcaldía Tláhuac y es uno de los Barrios Mágicos de la Ciudad de México. Es uno de los sitios con más poder de convocatoria en estas fechas. Allí la gente se reúne en los cementerios. En casi todos los cementerios de México por tradición, diez días antes comienzan a lavar las tumbas y en ella todo es esplendor y color, las ofrendas son espectaculares y se vive plenamente la atmósfera de la fiesta. Aquí se puede ver de cerca la fascinante mezcla de los rituales prehispánicos con los católicos, los cuales crean una experiencia irrepetible en el panteón de San Andrés Mixquic, sitio donde el punto álgido de la festividad se vive la noche del 2 de noviembre con el encendido o alumbrado de las miles de velas en las tumbas, y las ofrendas con lo cual se crea un ambiente místico.

Cementerio de Ocotepec, en Morelos

A la salida de Cuernavaca se encuentra el cementerio de Ocotepec. Se trata de un buen ejemplo de arquitectura funeraria mexicana: sus casitas e iglesias decoradas con colores llamativos nos indican su creencia en la vida después de la muerte.

Una de las tradiciones en Ocotepec consiste en levantar ofrendas a quienes fallecieron durante el año, a esos altares se les llama “ofrendas nuevas”. Se realizan sobre una mesa y se recrea el cuerpo del difunto al cual se viste con ropa nueva y sombrero y a la altura de la cabeza le colocan las tradicionales “calaveritas de azúcar”. Luego lo rodean con una mesa con todo lo que le gustaba al difunto, si le gustaba el mole, habrá mole, si le gustaba el tequila, habrá tequila. En el caso de ser un niño en la mesa se le pondrán golosinas y sus juguetes preferidos.

Nunca puede faltar el pan de muerto, el agua, consideraba la fuente de la vida, que además sirve para calmar la sed durante el camino, el fuego que purifica a través de las velas.

Otro elemento que no puede faltar es la flor de cempasúchil, la nube o el terciopelo y el incienso.

Durante estos días se espera con alegría y tristeza la llegada de los difuntos y los vecinos van a comer a las casas donde se exhiben ofrendas nuevas.

Isla de Janitzio, en Michoacan

Se cuenta que las almas, al regresar, vuelan como mariposas sobre el lago de Pátzcuaro, hasta llegar a la Isla de Janitzio. Dicen que, si uno abre su corazón, es posible verlas dibujadas en las ondas que forma el andar de las lanchas.

Hacia la medianoche del 1 de noviembre, el panteón se llena de ofrendas florales, música y misterio. La isla impresiona a los visitantes, desde que desembarcan a la luz de los faroles que alumbran el muelle de San Pedrito. El espectáculo es precioso.

Las flores, la música y la comida tradicional no pueden faltar en el Día de Muertos en Janitzio. Las pirekuas, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (UNESCO) no pueden faltar en la celebración, es la música que representa a la festividad tanto en los hogares como en los panteones

Poco antes de la medianoche del 1 de noviembre, los habitantes de Janitzio salen de sus casas y se unen a la procesión hacia el panteón, con solemnidad y respeto. Cuando llegan a las tumbas de sus difuntos, colocan hermosas servilletas bordadas sobre las tumbas y depositan ahí los alimentos que en vida eran sus preferidos. Adornan la tumba con flores y veladoras.

La noche transcurre entre alabanzas, rezos y cantos de las mujeres y niños, mientras que los hombres montan guardia en las afueras del cementerio, para que todo transcurra en paz.

No puede faltar el sonido melancólico de la campana colocada en el arco de la entrada del cementerio, que llama a las ánimas para que se manifiesten.

Qué se come en la celebración del día de los difuntos

El infaltable pan de muerto, que es dulce y muy sabroso, las calaveritas de dulce, la calabaza preparada con dulce, miel y canela. Las calles y los camposantos son invadidos por los aromas de los guisos típicos, la sopa tarasca que está elaborada a base de frijol bayo, caldo de pollo, jitomate, tortillas fritas y chile ancho. Las corundas son los tamales típicos de la gastronomía michoacana, unos triangulitos de masa rellenos de queso, carne o verduras.

La olla podrida –que no suena bien, pero es deliciosa-, es un caldo cocinado que lleva carne de res, cerdo y pollo, además de todo tipo de verduras.

Acompaña tu comida con las ricas aguas frescas, un licor de membrillo o un rico y pegador caballito de charanda, el tradicional aguardiente michoacano, hecho de caña de azúcar, similar al ron.

Pero lo más importante y que nunca debe faltar es la comida preferida del difunto que una vez terminada la jornada los deudos comparten con devoción.

Agradecimiento: Ing. Rafael Martínez Blanco

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Las cinco tierras más bellas del mundo

BOLEO recorrió la región del Ligure, en Italia y te cuenta cómo es Cinque Terre, un parque nacional único como Italia misma.

 

Cada viaje es una experiencia única y muy pero muy personal. Hay tantos tipos de viajeros como de personas y casi todos coincidimos en que viajar es una experiencia altamente satisfactoria que reporta una gran sensación de felicidad, además proporciona conocimientos y es una gran fuente de bienestar emocional.

Según la Organización Mundial de Turismo, en 2018 hubo mil millones de viajeros en el mundo, es la cifra más alta en la historia de la humanidad. Para llegar a ese número se cuenta toda la gente que pasó al menos una noche a 100 km de su casa.

BOLEO recorrió Cinque Terre, en la Liguria italiana. Si todavía no recorriste Liguria, te acercamos tips para que cuando compres tu billete tengas toda la información necesaria para recorrer esta hermosa región de Italia.

Cinque Terre, un viaje de ida

Cinque Terre es un parque nacional de 20 km que ocupa una porción de costa formada por cinco pueblos en la provincia de La Spezia bañada por el mar de Liguria. Es patrimonio cultural de la UNESCO y es visitada todos los años por millones de viajeros de todo el mundo.

Los pueblos que lo conforman son Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterroso. Las cinco localidades son fascinantes ya que están situadas en acantilados sobre el mar y son muy coloridas, ya que la costa, la vegetación y lo pintoresco de sus construcciones ofrecen un espectáculo único.

Como los cinco pueblos que lo componen se encuentran en la provincia de La Spezia es aconsejable salir desde allí en barco hacia Puerto Venere (que no forma parte de las Cinque Terre) pero es un pueblo que no se puede dejar de visitar porque su belleza frente al Golfo de los Poetas es indescriptible.

La oferta hotelera es importante y podes hospedarte en cualquiera de los pueblitos o también en La Spezia, ya que ofrece no solo la hotelería sino también los paseos en barco que salen de su puerto. Si vas en verano, una buena opción es hospedarse en Monterroso, que tiene una muy linda playa.

Los pueblos se pueden recorrer en tren, barco o a pie. Hay un ticket de tren de 16 euros que te permite subir y bajar en cualquier destino del parque, pero depende de la época del año es probable que los senderos que van de un pueblo a otro no estén abiertos, debido a un desprendimiento que hubo en el 2011 que se llevó gran parte de las pasarelas.

Se pueden recorrer en un día pero tal vez no se aprecien lo suficiente, así que si tenés tres o cuatro días podes recorrer Cinque Terre en dos y después podes ir hasta Génova en un tren que sale 9 euros y tarda una hora aproximadamente y a la vuelta hacer un paso por Santa Margherita Ligure y Portofino, ambas “paesinos” son memorables. Toda la región se puede recorrer en tren.

Qué ver

En realidad más allá de los edificios históricos cada pueblo es una pintura en sí misma y los paisajes son indescriptibles. Cinque Terre es una experiencia desde el mismo momento en que pisas sus callecitas.

Cada una de estas pequeñas aldeas ofrecen una foto diferente, todas bellas. Las puestas de sol son maravillosas en todos, especialmente en Monterrosso, Corniglia y Vernazza.

Qué comer

La comida de la región es el pesto y la focaccia. En Manarola podes degustar distintos tipos de bruschettas y focaccias en el extremo más alto en un restaurant con una vista soñada “Nessum dorma”, si vas a comer o a tomar algo, sin duda ahí obtendrás tus mejores fotos.

Donde dormir

Existen muchísimas opciones para hospedarse, desde “affittacamere” hasta hoteles de todo tipo y presupuesto. Todos los pueblos están preparados para recibir al turismo. Si es verano, hay que tener en cuenta que las temperaturas son altas y el único pueblo con playa es Monterroso al mare, así que en verano la mejor opción puede ser allí. Vernazza o Manarola también son muy lindos como para pernoctar allí. Si vas fuera de temporada, lo más económico puede ser parar en La Spezia y movilizarte en tren entre un pueblo y otro.

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