Breves de Amores: Beatrice y Dante Alighieri: Un amor inmortal

Paradójicamente, Dante Alighieri y su amada Beatrice Portinari, que fue su musa, no cruzaron más de una docena de palabras. Beatriz era la hija de un vecino de los Alighieri, Bice Portinari, se conocieron cuando Dante tenía nueve años y volvió a verla nueve años después y ella lo saludó tímidamente. Dante amó a Beatriz con una pasión casi mística durante años. La posibilidad de materializar su amor, del que ella nunca tuvo noticia, se truncaron cuando ella se casó con Simón de Bradi y murió prematuramente a los 25 años de edad.

El amor por Beatrice no le impidió casarse con Gemma di Manetto Donati, perteneciente a una destacada familia florentina y con quien tuvo cuatro hijos.

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Breves de amores: Gala y Salvador Dalí

Salvador Dalí y Gala Eluard, cuyo verdadero nombre era Helena Ivanovna Diakonova, se casaron en 1934 y vivieron juntos durante 53 años. La relación entre ellos fue complicada y basada más en el arte que en el amor, pues siempre se ha dicho que el auténtico gran amor de Dalí fue García Lorca.

Gala, con su exhibicionismo y su sexualidad deshinbida, era el complemento perfecto para el voyeurismo de Dalí, quien prefería la masturbación porque le asustaba la “suciedad” de las relaciones sexuales y tenía pavor a las enfermedades de transmisión sexual. De hecho, él vivió el sexo a través de las experiencias sexuales de ella.

Cuando ella murió, en 1982, él se convirtió en una sombra de sí mismo.

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Breves de Amores: Lola Mora

Cuando Lola Mora conoció a Luis Sabá Hernández, le llevaba casi veinte años. Pese a la oposición de las familias, la pareja siguió adelante. Saba Hernández era hijo de un ex gobernador de Entre Ríos y ella ya era una escultora consagrada. Para casarse falsearon los datos, Lola, de cuarenta y dos declaró treinta y dos, y Sabá Hernández de veintidós dijo que tenía veintisiete. La diferencia real de veinte años pasó a ser de apenas cinco. No sería tan difícil después, engañarse a sí mismos.  De todas maneras, y pese a las infidelidades de él, lo mal que terminó la pareja, la pobreza en la que terminó sus días, Lola terminó sus días llorando en su cama por sus “hijitas”, Las Nereidas. Pero sólo nombre pronunciaba antes de morir, “Luis”. Él la visitó, todavía inconsciente, le dijo algo al oído, y a la semana Lola murió.

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Breves de amores: La fiera de Ava Gardner

Cuando Ava Gardner conoció a Frank Sinatra, él ya estaba casado con Nancy desde hacía trece años. Se enamoró de Ava al verla en la tapa de una revista en 1948. Cuando la vio decidió dejarlo todo por “el animal más bello del mundo”. El resto fue todo pasión, adicción y neurosis. Frank y Ava anunciaron su separación en 1953. Él corrió a buscar refugio en los brazos de Marilyn Monroe, recién separada de Joe Di Maggio. Ella buscó consuelo en los brazos del torero Luis Miguel Dominguín. La primera vez que durmieron juntos, él se levantó a mitad de la noche y se fue. -Adónde vas? preguntó Ava. – A contarlo, dijo el torero… El romance no duró mucho tiempo, pero él siempre la recordó como “la más guapa y la más fiera, tenía una loba feroz en una jaula”. Tanta belleza para que sus dos grandes amores la recuerden como un animal…

Créditos: Fotos archivo

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Breves de amores – Fuego griego

En agosto de 1959 María Callas protagonizó el primer escándalo junto a Onassis. Fue en el barco de Ari, al que María había sido invitada junto a su marido Giovanni Battista Meneghini y otras celebridades como Greta Garbo y los Churchill.  Cuentan que ella se negó a cantar para Churchill y terminó esa noche en la cama del magnate. María rompió su matrimonio con Meneghini, el hombre que la había descubierto. Tina Livanos, la esposa de Ari, pidió el divorcio en 1960. Onassis nunca se casó con Callas. Y María se desesperó cuando contrajo enlace con la viuda de Kennedy en 1968. Sin embargo, la relación no funcionaba y reanudó su tormentosa relación con su antigua amante que vivía en París. Pero nunca volvieron a ser pareja y nada hizo sanar el corazón roto de ella. Callas nunca pudo superar su abandono.

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Breves de amores

En abril de 1913, en plena luna de miel por Roma junto a Luis Bernardo de Estrada, Mónaco, su esposo desde hacía cinco meses, Victoria Ocampo conoce a su primo político Julián Martínez, quien por ese entonces era agregado cultural en la Embajada argentina en Roma. “El hombre más buen mozo de su época”, diría Manuel Mujica Láinez. Victoria perdió la cabeza y el matrimonio. Tuvo una relación que mantuvo por casi 16 años. Luego alquilarían un departamento sobre la Avda. Garay y Victoria aprendería a manejar para independizarse de su chofer y correr libremente a los brazos de su amante. Julián fue la libertad en todos los aspectos, la libertad de amar y fundamentalmente la liberación de la conservadora mirada paterna. La pasión se desvaneció justamente cuando la relación dejo de ser clandestina, ya divorciada y con su padre muerto.

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Breves de amores

El trueno entre las hojas, fue la primera película de Isabel Sarli… Allí no sólo haría su primer desnudo total, también haría el papel protagónico de una historia de amor bien argentina: clandestina y pública, hipócrita como pasional, criticada como envidiada…  Una historia de amor de 25 años y veintisiete películas. Hilda Isabel Tito (Coca) nunca permitió que él se separara de su esposa, Esther Machinandiarena, porque no quería que los hijos de Armando sufrieran como ella el abandono del padre. En octubre de 1981, cuando Armando Bo tenía sus horas contadas, hizo llamar a la Coca a su casa de Belgrano, y delante de su esposa y sus tres hijos, le pidió que lo abrazara. “No doy más”, le dijo. “Me quiero dormir para siempre. Me voy primero, Coca”, y murió en sus brazos.

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