Zapateras Argentinas. Hecho por ellas

Son un grupo de cuarenta y cinco mujeres que emprenden un oficio tradicionalmente ligado a los hombres. Apasionadas por lo que hacen, crearon una red que las impulsa a crecer y a revalorizar el diseño,  la nobleza de los materiales  y la producción local. 

Ya Federico García Lorca, había encontrado épica, rebeldía y poesía en la profesión con su Zapatera Prodigiosa. Lejos de la novia sufrida de Bodas de Sangre y mucho menos la amargura de Yerma; en la Zapatera Prodigiosa, muestra a una mujer que, si bien se sitúa en la sociedad pacata y violenta de la España de principios del siglo XX, es un personaje que no tiene un rol sombrío como las otras mujeres lorquianas. Casada con un zapatero mayor, que al ser abandonada logra con rebeldía oponerse al machismo. Pertenece a esa galería de personajes teatrales donde la mujer tiene un rol protagónico, casi épico y que deja huella en el colectivo del imaginario social.

Seguramente inspiradas por un mercado volátil, un confinamiento que todo lo detuvo  y un rubro bastante esquivo, mucho más que por Federico, el grupo de las chicas de Zapateras Argentinas no deja de tener la mística de un grupo de mujeres que supo unirse para, como señalan- “crear una red de contención y colaboración, una caja de herramientas y una suerte de semillero de ideas y proyectos”.

Todo comenzó con un grupo de WhatsApp de menos de diez mujeres del rubro y pandemia mediante, empezó a crecer exponencialmente, siendo hoy cuarenta y cinco mujeres zapateras distribuidas en todo el país.

El perfil de su Instagram pregona casi como un mantra y a voz unísona: “zapateras aliadas para impulsarnos mutuamente”, todo un sello que integra calidad, diseño de autor y producción local.

¿Qué las movilizó a agruparse, qué valores las inspiraron? 

La industria del calzado es compleja y muchas veces difícil. Hacer un par de zapatos implica infinidad de procesos, así como el uso de diferentes y muy variados insumos. Siempre se necesitan datos actualizados, y todas vimos esa dificultad para conseguir esa información. Es un rubro muy mezquino en lo que a compartir información se refiere. Quisimos cambiar eso, dar vuelta totalmente y lo estamos logrando. Son los valores de la sororidad, el compartir y entender que estamos todas en la misma. Esto, sin dudas, genera un espacio muy rico y también de mucho alivio: finalmente estamos con otras mujeres que disfrutan y sufren este oficio tanto como una y que, si bien lo vivimos de maneras diversas y desde distintos enfoques, entendemos más que nadie como es este camino”.

La industria del calzado señalan, “es un sector históricamente dominado por los hombres. Pocos procesos de la confección de un zapato fueron tradicionalmente realizados por mujeres: el empaque (la terminación final que incluye la limpieza y las terminaciones) y a veces, el aparado o costura. Pero, de a poco los fabricantes se van acostumbrando a la idea de que cada vez somos más las mujeres interesadas en el oficio y que llevamos adelante emprendimientos y empresas en este rubro”.

En búsqueda de estadística sobre la presencia de mujeres en la industria, Boleo Magazine, consultó también a Laura Barabás, gerente de la Cámara Argentina del Calzado, quien nos refirió que “casi todos los socios que la integran son PYMES familiares, donde la mujer ocupa muchas veces cargos directivos, aunque no se cuenta con estadística desagregada por género”. 

Definitivamente, ¡ellas están! Se encuentran en los talleres, en la complejidad de la línea de producción, emprendiendo nuevos proyectos y generando nuevos puestos de trabajo. Creando su lugar en el mundo entre hormas, lustres y cueros.

¿En qué proyectos se están enfocando Zapateras Argentinas?

“Estamos proyectando diferentes acciones, abarcando distintas aristas”-comentan.  Desde unirse en un pool de compras para la adquisición de insumos, fomentando una red colaborativa o incluso propiciando capacitaciones, aprovechando la expertisse en las diferentes áreas que maneja cada una.

Cuentan además con un proyecto ya en marcha, con dos comunidades Wichis, en la que varias de las integrantes de Zapateras Argentinas están confeccionando calzado exclusivos hechos con los textiles que estos pueblos originarios desarrollan. El dinero recaudado de la venta de estos modelos será donado directamente a las comunidades para contribuir a solucionar las dificultades de acceso al agua potable.

En este contexto, ya el solo hecho de hacer visible la labor de estas mujeres que trabajan en el sector es un logro en sí mismo.

Zapateras Argentinas es un sello que visibiliza a todas ellas. Algunas heredaron el oficio desde la cuna en los talleres de sus familias; otras, en cambio, se enamoraron del romanticismo del “artesanato” en las aulas de la facultad o sintieron tempranamente que el “amor llamaba a su vocación” con las primeras guillerminas de charol de su infancia. Unas diseñan con líneas eclécticas, casi lúdicas; mientras otras, se inspiran en materiales autóctonos del monte santiagueño dando por resultado piezas oníricas. 

Vienen de espacios diferentes y sus diseños son tan diversos como únicos  los motivos que las unen: todas ellas priorizan la calidad y el valor por lo artesanal, lo sustentable, la nobleza de los materiales y aprendieron a fuerza de “gastar suelas” que unidas son más fuertes.

Por Griselda Lopez Viegas

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Valeria Schapira: “A los 50, quien no sume, dos besitos y que circule”

Reflexiones de la periodista, speaker y escritora especializada en vínculos sobre el cambio de década y el valor de rediseñar la vida.

 

Valeria Schapira recibió sus 50 años, este febrero, en la Antártida, un día con 20 grados y un cielo azul intenso. 

Ese fue todo un signo para ella que en los tiempos anteriores a esa fecha “empecé a darle más bola a mi intuición” -cuenta en la charla con Boleo Magazine– y que esa sea su brújula.

“Viajé mucho últimamente como parte de mi publicación  @viajosolaoficial. En noviembre de 2019, me invitaron a Toronto. Me ofrecieron que fuera cuando hiciera más calor y yo dije: no sé qué va a pasar el año que viene, voy ahora, a pesar de los 15 grados bajo cero que encontraría. Mirá si seré bruja”. 

En el vuelo de vuelta, quedó atrapada con la película “¿Dónde estás Bernadette?” -la historia de una mujer que decide irse sola a la Antártida para reconectar con su pasión. 

Fantaseó desde ese instante con pasar ahí su cambio de década y después buscó el camino para que se hiciera realidad. El puntapié inicial fue un tweet que se volvió medio viral y siguió con varios mails enfocados en su propuesta y background. “De esta forma me suceden cosas geniales”.  

– ¿Esto es parte de un proceso tuyo?

–  No me va el pregón de ‘la espiritual’. Pero hace seis o siete años tuve una crisis fuerte por un desengaño sentimental. Un desengaño mío. Porque era una historia que evidentemente no podía ser. En realidad, vivo de crisis en crisis. ¡Y las celebro! Porque siempre salgo en versión mejorada (se ríe). A partir de ese momento empecé a intentar a ir un poco más allá en mis sensaciones. Me llegó una necesidad de decirme: flaca, hasta acá no te escuchaste, empezá a trabajar internamente.

Así fue que se acercó a la meditación, el reiki, las sesiones de constelaciones familiares, la biodecodificación y hasta viajó a Letonia a reconstruir su árbol familiar. “De las llamadas terapias alternativas, hice las que se te ocurran. Me voy quedando con lo que me nutre”. 

La percepción del ritmo acelerado del paso del tiempo fue otra de sus alarmas. “A los 34, me vine de Rosario a Buenos Aires. Me sentía vieja a esa edad. Y los 34 a los 50 pasaron como una ráfaga. Pensé: cuando me quiera acordar voy a tener 60 y pico y entonces, quiero a esta naranja -la vida- exprimirla hasta la última gota”. 

Parte de esa búsqueda y de su aprendizaje condimentan sus “Tertulias del Buen Amor” -los encuentros que empezaron en salas de teatro y los sábados a la noche de cuarentena realiza online- “hago un popurrí de todo esto”. 

También sobrevuelan en su nuevo libro “Hola 50″, una guía para tu nueva vida”, de Editorial Urano. 

– ¿La experiencia lleva también a la postura ‘en esta ya no me agarran’? 

– Mi filosofía es: si me sale mal, me sale mal. Pero con lo años, me he vuelto menos kamikaze. Me arriesgo, pero con cierta red. Ya no me inmolo y aprendí a no pagar precios altos por buenos momentos. Mi talón de Aquiles son los tipos y sigo pisando el palito. Hoy sé que hay que permitirse lo que uno quiere, sin tirarse tan de cabeza. Ante un desengaño, estoy mal un tiempo y después que pase el que sigue. A esta edad, el que quiera subirse a mi barca que me acompañe y el que no: dos besitos y que circule. La frase la tomé de dos amigos muy queridos y la aplicó para distintas circunstancias. 

También advierte que dejó de “cargar al otro”. “Al evolucionar un poquito, uno empieza a poner límites. Ya no es más el felpudo de todo el mundo. Hay cosas que aceptamos porque creemos que somos buenos y es para agradar a los demás. Eso se siente en el cuerpo”. 

Otra de las banderas que levanta y comparte en la charla es que ya no está tan pendiente de la mirada ajena. “Hace unos años llegué a una sesión de terapia llorando porque habían vendido el vestido que tenía elegido para la presentación de uno de mis libros. Hoy ante una situación similar voy en calzas y al que no le guste, que no me mire. Es muy bueno poner un límite a la opinión ajena y distinguir a quien escuchar y a quien no. Fue todo un aprendizaje para mí”. 

–  Ahora se habla mucho de la autogestión laboral, vos lo implementás desde hace tiempo, ¿cuáles son tus claves? 

– Me suele pasar que invento los proyectos y cuando están aceitados llega alguien que quiere acoplarse. Muchas veces me han dicho “no” y, salvo algún que otro productor, es muy raro que me vengan a buscar. Mi primer libro lo financié yo.

– ¿Los “no” fueron un aprendizaje para vos?

– El “no” es mi combustible para el “sí”. Me lleva a buscar más. Me da más ganas. Cuando decidí venir a Buenos Aires, tenía un buen trabajo en la televisión de Rosario. Me alertaban: ¿a vos te parece?”, ¿de qué vas a vivir? Eso me dio fuerzas para decir “mirá cómo me voy”. También aprendí que en general la gente proyecta sus propios miedos. Cuando lo sentí, quemé las naves.

– ¿Cuál sería tu consejo para las mujeres que el cambio de década o este contexto no las encuentra tan plantadas? 

– Cada una encuentra su escuela, su respuesta. Todo está en la cabeza, en la actitud, en cómo decidas encarar el presente. Tarde es cuando uno piensa que es tarde. Siempre es momento para repensar y cambiar. Si estás abierto, la vida te lleva por situaciones que de verdad no esperabas.

Por Luciana Fava

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5 principios para un liderazgo eficaz de la creadora de una empresa internacional de cosmética

Las ideas que aplicó Mary Kay y que siguen vigentes en la marca.  

 

“Al fundar mi empresa, uno de mis objetivos fue crear un ambiente de negocios en el cual ‘pensar como mujer’ no fuera un riesgo ni desventaja. En mi compañía fomentaría, no reprimiría, esas sensibilidades y talentos”. 

La frase es de Mary Kay Ash, una emprendedora que después de trabajar 25 años en empresas de venta directa, en 1963 creó su propia marca. Con parámetros personales que siguen vigentes y son aplicables para más emprendedoras.   

1. Tratar a los demás como querés que te traten 

Esta fue su regla de oro. “Es un mensaje para todos, pero también es la regla de conducta perfecta en los equipos. Lamentablemente, hoy muchos creen que es una frase gastada, pero sigue siendo una clave fundamental. Al comenzar mi propio negocio, estaba decidida a implementar un estilo de liderazgo que generara entusiasmo. Juré que mi empresa no repetiría lo que había presenciado en las compañías en las cuales había trabajado”, contó en el libro “Mary Kay y cómo tratar a su gente”, reeditado recientemente. 

Su lema: “Si yo fuera esa persona, ¿cómo me gustaría que me trataran”. Según contó, las experiencias desagradables en su carrera anterior le enseñaron las reglas a tratar a la gente.

2. Elogiar en dirección del éxito

“El halago es la mejor manera de motivar a la gente. Tanto creemos en este principio que en él basamos todo nuestro plan de marketing. Aprovechamos cada oportunidad para hacerlo. 

Muchas mujeres la última vez que recibieron un aplauso fue al graduarse en el colegio o la universidad. Algunas pueden trabajar día y noche para su familia y quizás la única vez que escuchen un comentario sea ¡cuando deje de hacerlo!”, dijo.

Según su visión, el aplauso es una forma poderosa de enaltecer. “Como líder, debes saber que todo el mundo los necesita. Pero es indispensable hacerlo con sinceridad. Encontrarás numerosas ocasiones para hacerlo”. 

3. ¡El entusiasmo mueve montañas! 

“La pasión que podemos generar es una medida de nuestro poder de persuasión”, explica el libro. El lenguaje corporal, las expresiones faciales, un gesto no verbal, un destello en la mirada, una sonrisa de oreja a oreja o el tono de voz son buenas formas de expresarlo. 

Por el contrario, “la falta de entusiasmo puede producir resultados devastadores. Los titubeos y la falta de confianza también son contagiosos”. 

4. Trabajar y disfrutarlo 

Otro principio primordial de Mary Kay, quien murió en 2001, fue: “Mientras más disfruta la gente de sus tareas o su ocupación, con más energía las hace. Por lo tanto, cada líder debería esforzarse por crear un ambiente de trabajo placentero. También, en buscar los puestos más apropiados para el talento de cada persona. Muchas veces, al cambiar a una persona a un puesto más afín, su rendimiento mejora muchísimo”. 

5. Incentivar a que tu gente se supere

En “Mary Kay y cómo tratar a su gente” explicó que las oportunidades de crecimiento individual generan un ambiente saludable que fomenta que los empleados piensen en término de carrera a largo plazo en la organización y las hace sentir cómodas y seguras.

“Todos necesitan sentirse importantes”, concluyó. 

Por Luciana Fava

Crédito fotos: Pinterest

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Dar un giro laboral y largarse a una segunda profesión

Las experiencias de mujeres con carreras consolidadas que redireccionaron sus siguientes pasos.

 

Del mundo corporativo a la marca a imagen y semejanza; de profesiones con cierta chapa a una especialización que recién empieza a asomar y que la voz interna alienta con el “sí” más rotundo; de lo seguro y estándar a salirse del molde y los mandatos; de puestos con jerarquía a cubrir la más absoluta cantidad de funciones y tareas -¡pero sin reportar a nadie! 

Algo de esto se da en quienes en cierto momento de su recorrido laboral deciden apostar por algo distinto a lo elegido en primera instancia -y que, a pesar del camino y los logros, ya no brinda demasiadas satisfacciones o que en las idas y vueltas de la vida implica un formato difícil de sostener. 

 

Seguir la intuición

Florencia Ducos, dedicada desde hace 20 años en la capacitación de asesoras de imagen, sintió a los 18 que tenía que cumplir con el mandato del título profesional. Entonces, eligió la licenciatura en Relaciones Públicas y después, hizo un posgrado en marketing estratégico.

Al mismo tiempo, comenzó a trabajar en una escuela de modelos y  a perfeccionar como autodidacta sus conocimientos de maquillaje e imagen. 

“Cuando me recibí dejé muy a mi pesar a la escuela y me esmeré en conseguir empleos que tuvieran que ver con la belleza y la moda. Fui jefa de producto en una marca de cosméticos, trabajé en una agencia de comunicaciones, diseñé publicidades. Los puestos eran buenos, pero me generaban un vacío enorme y no llegaba a cumplir las exigencias”. 

Florencia Ducos

Un día dijo “basta”, renunció y, al poco tiempo, se radicó unos meses en Estados Unidos, acompañando a su marido. 

“Cuando volvimos, evalué retomar la vida corporate o largarme con el asesoramiento de imagen. Opté por la segunda opción porque me pareció que tenía el contexto para darle lugar a mi pasión. Sentí fuertemente: es el momento, es por acá, y, al mismo tiempo, tenía mucho miedo”.

A partir de esa inflexión, “empecé a dar clases de maquillaje e imagen personal para otra emprendedora, luego creé junto a una socia la primera carrera de imagen personal en Argentina y desde 2013, doy mi propia certificación en imagen y marketing personal y mentorías totalmente online“. 

Un punto de coincidencia: en sus grupos de alumnas siempre hay un cupo de abogadas, contadoras y este año, una ingeniera agrónoma. “Creo que hay mucho de cumplir con una cuestión familiar o están quienes eligen una carrera que más o menos les puede funcionar y en cierta etapa, buscan otro camino”. 

La recomendación de Florencia para la transición es “que no larguen todo de golpe, que sostengan el trabajo fijo mientras arman su nueva actividad. Por la tranquilidad económica y, además, cuánto menos tiempo tenés, más hacés. Tal vez puede ser una buena opción negociar algún tipo de flexibilidad”. 

 

Un mundo por explorar

Viviana Bustos

Para Viviana Bustos cosmiatra, esteticista, maquilladora y a cargo de una escuela de estas especialidades– su acné post adolescencia la llevó a descubrir un universo con mucho potencial y que, además, la fascinó. 

“Me recibí muy joven de fonoaudiología y trabajé durante doce años en instituciones públicas, privadas, en una escuela de educación especial y en mi consultorio. Al mismo tiempo, en la búsqueda de una solución para mi piel, decidí estudiar cosmetología”, repasa a Boleo Magazine

Ese fue su click: “eran los años 80, sentí que la fonoaudiología ya estaba muy desarrollada y que en cosmiatría y estética había mucho por hacer”. 

En esos tiempos, en el Hospital de Clínicas e Israelita dos dermatólogos referentes comenzaban a aplicar ese tipo de tratamientos para distintas afecciones y eso la impulsó a seguir capacitándose.

Empezó a realizar sesiones faciales y corporales personalizadas, algunas por derivación de médicos especialistas, y se integró al Hospital Israelita.

Con los años, formó un instituto de capacitación que entregó cerca de 44.000 diplomas, tiene convenios con otras entidades y que desde hace más de quince años coordina su hija, Mariela Giacobone Bustos. Además, junto a su hermana, Norma Bustos, doctora en química, desarrolló una línea de productos que se distribuye en todo el país.

Entre sus banderas están que “la estética y la belleza ayuda a mujeres y hombres a sentirse mejor. Uno puede cambiar de adentro hacia afuera o viceversa. Un ejemplo, mejorar el acné a un chico que empieza a tener problemas de timidez por esto, es cambiarle la vida”. 

Esta misma filosofía traslada a las patologías o terapias que tienen expresión en la piel. “Muchas veces algo cosmiátrico da alivio y hace que la persona no abandone lo médico. Ocuparse de uno es siempre una buena acción”.

Su balance es más que positivo. “Hay que animarse a cambiar y hacer lo que a uno le gusta. La vida es larga. A la escuela personas  que estudiaron otras carreras o que estaban dedicadas a la casa. Para mí, es un orgullo ser parte de su crecimiento y felicidad”. 

 

¡Chau a las mega corporaciones! 

De los 20 a los 30, Ana Monges trabajó en comunicación, marketing y publicidad de grandes compañías. Entre los cargos que ocupó, fue gerenta de publicidad en la empresa de los shoppings líderes

Ana Monges

Esa experiencia y su perfil -con un título de licenciada de comercialización, una maestría en comunicación y marketing y un posgrado en conducción de Pymes- le auguraban más tela para cortar en ese segmento.

Hasta que llegó su necesidad de recalcular: “a los 24 me enamoré de mi marido y de su pasión por la floricultura -él tiene una productora de plantas que fundó su bisabuelo. A los 30, tuve una crisis y sentí que tenía que cambiar. Me sentía encerrada y con la sensación de no poder disponer de mi tiempo y mi creatividad”.

Creó hace cinco años una cadena de tiendas de plantas y flores en macetas, Anette Flowers, con variedades que van desde orquídeas hasta cactus y suculentas. Y, en estos meses de pandemia y reconversión, más allá de impulsar la venta online, lanzó un ciclo de workshops online.  

“No pienso en plantas y flores. Si no, en transmitir vida y alegría. Hoy más que nunca la gente busca conectarse con sus espacios y con la naturaleza”.

Su consejo: “animarse a dar un salto, abrazar la experiencia previa, que sirve un montón, y buscar lo que a uno lo haga feliz. Yo estoy agradecida de haber tomado la decisión”. 

Luciana Fava

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Cuadernos para escribir la vida en colores

En italiano maquillaje se dice “trucco” y en cierto modo, nada define mejor la “magia” que puede darse con pigmentos, brillos y pinceles. Luz Olivieri es por definición entonces, una verdadera maga en el arte del makeup, talentosa y creativa. 

Sus Lives de automaquillaje en Instagram tienen muchísimas seguidoras, pues verla a Luz transformarse en diferentes looks es mágico y cautivante: de rokstar a fem fatal  o a style naif… ella todo lo puede y lo hace fácil, aunque en cada trazo se adivinen años de estudio y un largo camino recorrido.

Cuando el amor toco la puerta de Luz, ella tenía ya más de veinte años de una exitosa carrera, reconocida por importantísimas marcas de peso internacional, amada por los diseñadores y con lucimiento propio en el moda y la publicidad. “Me mudé a México por amor, conocí a Juan por twitter y dejé toda una carrera, familia y amigos porque sabía que era el hombre correcto, casados ambos por terceras nupcias así que imagínate la apuesta de ambos”, cuenta a Boleo Magazine.

Así fue como Luz, dio “ vuelta de página” y siguió escribiendo su historia en tierras mexicanas, enamoradísima  y fiel a su vocación, continuando también allí con una exitosa carrera. En eso estaba cuando la pandemia, obligo al confinamiento  y los LIVES de Luz se volvieron el recreo perfecto de tantas seguidoras que encontraron en ellos  colores para esos días grises. 

A los “truccos” de sus pinceles, se sumo la calidez y la empatía de una mujer que sabe de luces y sombras, y de historias de amor. De este modo nació la idea de los cuadernos, 

fruto de lo que  quería compartir con sus seguidores y que pudiera ,además, estar en los dos países, “un recordatorio para que cuando escribamos una nueva historia en ese cuaderno nos recuerde que ya no somos los mismos, por eso mi lema -relata- #queelamorsepongademoda así cierro cada vivo además de invitar a que compartan lo que tiene cada uno, así como yo lo hago. Estos cuadernos son numerados del 1 al 100 y cuando se acaban, se acaban la idea es que sea un objeto especial para escribir la propia historia”.

La ilustradora de la tapa es Giselle Mazzeo. Ambas compartieron la realización de estos cuadernos tan divertidos y llenos de color.

Los cuadernos pueden adquirirse tanto en las cuentas de  @luzolivieri, como de Giselle @saycheesetoart 

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EMPRENDER DESDE LA COCINA.

El mundo de la cocina parecería ser territorio indiscutido de las mujeres. Aquel escenario ligado íntimamente a lo femenino, desde donde en tiempos inmemoriales  se avivaron los fuegos del “calor de hogar” y ,donde aún, en la soledad de las cuatro paredes, entre guisados y porcelanas, las abuelas supieron crear universos.  Y fue quizás allí incluso, donde quedo tatuado en el ADN femenino los principios básicos del espíritu emprendedor, porque a costa de hacer rendir la economía aprendimos que donde “comen dos comen tres”, que hay que “pagar la olla”, que “las recetas” se comparten  y que siempre, pero siempre, hay que mantener el fuego encendido.

Sin embargo, la paradoja e ironía de todo esto, es que la industria gastronómica es un mundo dominado por los hombres. No porque falten mujeres sino porque no están visibilizadas, aunque están allí y son muchísimas. Están haciendo carrera en los mejores restaurantes o creando los suyos propios, generando proyectos increíbles, marcando tendencias, emprendiendo…En Boleo Magazine, nos propusimos ir por ellas, conocerlas, meternos en sus cocinas, su mundo.

Hoy la historia de Juliana Herrera Dappe, Cheff y dueña de MADA PATTISSERIE.

Su historia

 “Desde chica amaba cocinar, buscaba en los libros de recetas que guardaba mi madre o en los programas de tele  que cocinar, obvio siempre tortas o cosas dulces, desde ahí mi amor por lo dulce, de esos días surgió la frase que identifica a Mada Patisserie “AMAMOS LO DULCE”. En el año 2002 decidí venir a Buenos Aires a vivir para arrancar mis estudios de gastronomía en IAG y comenzar mi camino. Trabajé en distintos lugares desde hoteles, restaurantes, hasta que decidí dedicarme de manera independiente realizar caterings, cenas privadas, tortas y más; siempre soñé en tener una casa de té como decía cuando era chica.  

Después estudie la carrera de Administración de empresas en la universidad del CEMA porque tenía claro que pasos dar para luego armar mi negocio, para mi fue siempre importante no solo saber de gastronomía sino también de toda la parte del negocio, desde la parte contable, impuestos, etc.   Una vez que me recibí tomé la decisión de arrancar el proyecto, lo que es hoy Mada Patisserie. Sentí que era el momento y debía animarme porque el instante ideal para emprender no existe, eso nace de uno mismo y hay que estar seguro de lo que se quiere hacer y ponerle mucha pasión”.

¿Qué hace diferente tu proyecto a otros?

“La idea de Patisserie para take away surgió porque sentía a que casi no había este estilo de pastelerías en Buenos Aires, sino muchas con cafecito, pero no como las que se ven en París u otras partes del mundo, donde el cliente pueda ir a comprar desde un pequeño mini cake, unos macarons o hasta una torta para una cena o un cumpleaños, un pequeño presente o contratar una mesa dulce para un evento especial. Entrar a Mada Patisserie tiene que ser para el cliente una experiencia, eso es lo que me gusta transmitir.  Para mí es muy importante desde la materia prima, el producto y el packaging, es un todo.

Busque ofrecer dentro de la pastelería productos distintos o presentados de manera diferente, además de los clásicos que no pueden faltar. Contamos con alrededor de 25 variedades de tortas que vienen tanto formato grande como en su versión individual de mini cake, además contamos con productos estacionales. Con lo que nos diferenciamos como propuesta desde siempre los macarons, una degustación de mini cakes que tuvo mucha aceptación y ahora lo eligen mucho los clientes y también la opción de poder llevarte una mini cake sin tener que comprar una torta entera. 

¿Qué desafíos que tuviste que atravesar a la hora de emprender un proyecto gastronómico?

El inicio del proyecto lo fui construyendo con el tiempo. Primero analice la posibilidad de apertura de local, analice zonas posibles donde ubicarme, definí bien el negocio y los productos que iba ofrecer -esto fue lo más fácil lo tenía bastante claro ya que venía trabajando  a puertas cerradas-. Después  construir la marca con todo lo que eso implica, desde el nombre -que para mi era muy importante que significase algo-, además que tenia cumplir con todas las reglas del marketing. Después construir logo, imagen, packaging, etc. Pero, sin duda encontrar local fue lo que más tiempo me llevó y al conseguirlo empezó la maratón hasta el día de la apertura. Pasando por obra, diseño local y, aunque contaba con un equipo de arquitectos, yo me dedique 100% a esto también. En el local estaba poniendo todo lo que siempre soñe y necesitaba sentir que tenía mucho de mi.

Como mujer creo siempre el desafio es doble, aunque hoy en día hay una gran porcentaje de mujeres emprendedoras.

Lo más desafiante como emprendedora es  tener que estar todo el tiempo atenta a los cambios, a resolver problemas. Tenes que estar constantemente atenta a todo, mercado, tendencia, a los clientes que quieren que les gusta y constantemente pensando como seguir creciendo. Importante administrar bien, no perder el foco en esto, tener un buen equipo y saber delegar.

¿Cuáles son los  números y cifras de tu emprendimiento?. ¿ Cuál fue tu inversión inicial?

La inversión inicial realizada en el año 2015 para apertura del local fueron unos $ 600.000, la facturación anual aproximadamente de $ 8.000.000. Todos los años voy reinvirtiendo un porcentaje bajo en la compra de maquinarias, utensilios, moldes, siempre buscando estar con todo lo nuevo, además de ampliar la producción que fui necesitando debido al aumento constante en las ventas. 

Contamos con 3 empleados, más todo un equipo detrás de comunity manager, fotografa, contador, etc.

¿Cuál es el producto icónico, que tenga la identidad de tu marca?

Lo más vendido son los macarons. Son un producto que nos identifica mucho.

Podes disfrutar de la receta de los Macarons haciendo click en este link –> http://boleomagazine.com/?p=2926

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Cocina armenia en primera persona

Diana Boudurian es la principal referente de la cocina armenia en la Argentina. Ella está cumpliendo treinta años en la difusión de esa maravillosa cultura culinaria llena de especias y sabores intensos. 

Diana cuenta a BOLEO Magazine que cuando su padre, Levon, llegó al puerto de Buenos Aires, después de una larga travesía en la que ya había aprendido el oficio de zapatero y de sastre. Corría el año 1930, cuando los abuelos maternos se afincaron en Ongamira, en la provincia de Córdoba que, como en la mayoría de los asentamientos colonos, fue seleccionado por los que arribaban a la Argentina, dada su similitud geográfica con el país de origen.

Diana es la mayor de cinco hermanas y desde niña acostumbraba preparar la comida de todos los días, “esa costumbre me obligó gratamente a introducirme en los sabores y aromas de las especias, de esta milenaria cultura gastronómica. Diana a cocinar !!!” era el llamado cotidiano a la hora del almuerzo y la cena … y, como me gustaba comer, la elaboración de los platos tradicionales de la cocina armenia, fue lo que despertaría mi pasión”.

La cocina ancestral se transmite de generación en generación y Diana no fue la excepción. Su madre, Araksi, le transmitió los secretos heredados de la abuela Dikranouhí y ella, junto con su padre, un excelente cocinero, le abrieron el camino.

¿Cómo fue tu recorrido como profesional de la cocina?  

Mis conocimientos de origen familiar se complementaron con otros soportes profesionales, en las principales Escuelas de Gastronomía a nivel nacional e internacional, con los máximos referentes en diversas especialidades. Ellos me permitieron darle a los orígenes orientales de esta cocina, un toque occidental que es mi factor diferencial. Fue quizás, la invitación de los 5 Chef Propriétaires de Le Cordon Bleu de París para desarrollar un stage de especialización de 25 días, lo que le dio a mi cultura gastronómica nuevos horizontes. 

La vocación docente de Diana es innata, fundó el “Centro de Enseñanza Gastronómica”, en el que, durante 20 años, transitaron miles de estudiantes interesados en ampliar sus conocimientos culinarios. Fue docente otros 20 años, en la Asociación Argentina de Ecónomas y Gastrónomas, entidad fundada por Doña Petrona C. de Gandulfo. Con ella, tuvo el honor de compartir inolvidables tardes de té, en su residencia de Olivos, donde degustaban dulzuras armenias que ella cocinaba. 

Asesoró a instituciones relevantes como IBHARS, el IAG, las Expogourmandise.

Además dio clases en todos los locales de las cadenas Los Altos, Jumbo y Walmart,  durante 15 años consecutivos y durante los veranos, Pinamar y Cariló  fueron el marco estival de clases multitudinarias en la playa y en los principales hoteles 5 estrellas.

 “La Vuelta al Mundo en 80 Platos”, fue su nave insignia con casi trescientos capítulos en Cablevisión, Multicanal y Gems Internacional. Con ese programa viajaron a veintidós países, incluso catorce de ellos por invitación oficial, gracias a la participación de Embajadores quienes, en coincidencia del aniversario de la fecha Patria de su nación, cocinaban el plato típico de su país bajo la mirada experta de Diana. 

Próximamente, Diana celebrará sus treinta años en la difusión de los sabores de Medio Oriente con la edición de un libro que publicará Editorial Planeta; donde no faltarán las recetas ancestrales con ese toque único que solo una mujer acunada entre canela y clavo de olor sabe darle.

 ¿Qué receta consideras que toda persona que quiera incursionar en la cocina armenia, no debería dejar de probar?  

 Sin dudas, el lehmeyún, es esa empanada abierta de carne y especias aromáticas. Y el paklavá, de masa filo, rellenas con nueces, canela, clavo de olor y almíbar perfumado. Son dos manjares que deberían degustar quienes quieran alcanzar el Nirvana.

www.facebook.com/diana.boudourian
www.instagram.com/dianaboudourian
www.youtube.com/dianaboudourian

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Emprendedoras: mujeres que rearmaron sus negocios a la altura de la nueva normalidad

Cuatro experiencias inspiradoras y que destacan la creatividad y flexibilidad para adaptarse a los cambios. 

… Y un día atravesados por el coronavirus, la cuarentena, esa idea todavía un poco difusa que llamamos nueva normalidad y demásdarle una vuelta, reconvertir, repensar o recalcular pasaron a ser conceptos imprescindibles para emprendedores.  

Con la mirada puesta en “seguir en ruedo” o en el después de esta crisis, hay quienes -según las particularidades y posibilidades de sus rubros- desde las primeras semanas de restricciones pusieron en marcha cambios momentáneos o que vislumbran más duraderos.

Para inspirarnos y reflejarnos, en Boleo Magazine compartimos la experiencia de mujeres que llevan adelante sus negocios, empresas o proyectos y que a partir del 20 de marzo buscan que la rueda siga girando (aunque la velocidad no sea la misma).

Con la energía emprendedora intacta 

Angie Ferrazzini es periodista -con muchas horas en redacciones destacadas- y tuvo una agencia de prensa, hasta que dio con su propósito: “Sabe la Tierra”, un formato de mercado y una ONG que es insignia de la producción sustentable y local. 

“Abrí el primer mercado en 2010, con 30 productores, y después de 10 años habíamos logrado 11 mercados, una red de 350 pequeños productores que implicaban 1.200 puestos de trabajo mensuales. Además de una tienda-restaurante y el comedor del colegio de mis hijos en Necochea, donde vivo desde hace un tiempo”, resume. 

Sus sueños en los primeros días de 2020 -cuando el COVID-19 era una extrañeza lejana-, cuenta a Boleo, eran ir por más mercados y acrecentar su gran proyecto de alimentar y difundir hábitos de alimentación saludable a 400 chicos. 

“Algo que apenas duró 15 días”. Porque la cuarentena dejó sus planes y el engranaje de “Sabe la Tierra” detenido.

Eso, sin embargo, fue por poco tiempo. A la semana le propuso a Paulinho, su compañero: “…¿y si volvemos a empezar?, ¿y si volvemos a los bolsones que armábamos hace once años en el living de casa?. Hubo un mínimo silencio y enseguida a él se le iluminó la mirada y me contestó: Dale, ¡qué feliz me pone! Y así, con el espíritu intacto y la experiencia ganada, tengo la certeza de haber elegido en 2009 el camino en el que quiero estar este 2020”, concluye convincente. 

Ahora entrega bolsones en Necochea y armó una venta online de productos orgánicos para la Ciudad de Buenos Aires y otros puntos cercanos. 

Angie Ferrazzini, emprendedora, creadora de “Sabe la Tierra”

El futuro es hoy 

Desde hace un tiempo, Gabriela González Mercuri -al frente de su agencia dedicada a la comunicación, prensa y marketing de hoteles, destinos turísticos y gastronomía- venía pensando qué servicios podría sumar.

“Veía el cambio en la comunicación. Pero la pandemia nos puso de frente a un parate muy extremo y nos empujó a tomar decisiones”, dice a Boleo Magazine

“En casa y con los hoteles y restaurantes cerrados, la realidad es que se produjo una pérdida importante de clientes en la agencia. Esto hizo que terminara de definir ideas que venía macerando”.

La creatividad y la flexibilidad, sus focos claros. “Si antes generábamos encuentros en hoteles, ahora hacemos capacitaciones online. O las invitaciones a restaurantes cambiaron por enviar esa comida a la casa. Además, comencé con un servicio de consultorías de estrategias comerciales y comunicación post crisis y firmé un acuerdo para implementar una certificación covid free, con parámetros internacionales”.   

“Siento que empiezo un nuevo capítulo en mi vida, donde podré aportar mi know how a esta industria que me dio mucho, y lo haré junto a otras mujeres, Dolores Sylvester y Juliana Lamelza, con

quienes compartimos el empuje. Eso lo veo como un regalo”. 

Gabriela González Mercuri, dedicada a la comunicación, prensa y marketing de hoteles y restaurantes

El lado virtual y solidario

Para Araceli Pourcel, diseñadora textil y de indumentaria, buscar nuevos rumbos no es nuevo. Vestuarista, diseñadora para marcas masivas y de su propia línea, propulsora de la moda sustentable, investigadora de procesos textiles y asesora de otras firmas, son algunos de los roles que arman su recorrido. También, desde su estudio, brinda talleres de técnicas textiles artesanales para todo público. 

¿Su giro a partir de la cuarentena? No solo las clases pasaron únicamente a un formato online. Además, comenzó a fabricar barbijos con características aptas para el personal de salud. Algunos, lisos y otros, estampados y metalizados. “Los blancos los vendo por mayor y los que tienen diseños, en packs de tres o seis”, especifica. 

De los ingresos sobre esos pedidos, dona una parte. “Es un momento para ser creativos y solidarios”, argumenta. 

Sobre el futuro de la moda, adelanta “que la demanda y la forma de comprar todavía no la conocemos y que, por eso, harán falta producciones muy pensadas”.

Araceli Pourcel, diseñadora textil 

Más que delivery

Romina Cambiasso –manager general de Basa y Grand Café, dos espacios gastronónicos referentes en Buenos Aires- y su equipo buscaron la forma para evitar quedar parados.

“Abrimos en 2013 y hasta este 20 de marzo nunca habíamos cerrado”.

El delivery era la propuesta obligada. Pero pensaron junto a los integrantes de los otros dos restaurantes del mismo grupo empresario ir más allá y entonces sumaron en conjunto comida al vacío, mechandising -desde un perfume ambiental hasta mugs-, tragos y experiencias de tasting de vinos con un enólogo del otro lado de la pantalla.

“Esta situación terrible para todos nos obligó a adaptarnos, ser flexibles y así, medianamente trabajar. Aunque con la esperanza de reabrir para que puedan trabajar todos los empleados y volver a lo que sea la normalidad lo más pronto posible”, concluye a Boleo. 

Romina Cambiasso, manager general de los restaurantes Bassa y Grand Café

Por Luciana Fava

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Cuarentena por coronavirus: el “Yo Me Quedo en Casa” para solteras

Las estrategias y rutinas para que durante el aislamiento ganen el bienestar y la calma

El imaginario que ronda en estos días -tal vez alentado por algunas notas, posteos en las redes o mensajes en los grupos de Whatsapp- remite a una única situación de la mujer en cuarentena por el coronavirus: con los hijos chiquitos saltándole arriba de la cabeza, haciendo malabares entre sus tareas escolares a distancia y el home-office, con los adolescentes hipnotizados frente a una pantalla (pero, por fin, en jurisdicción familiar) o en una actividad compartida -marido incluido, porque se piensa mayoritariamente en una pareja heterosexual- armoniosa y placentera. 

Pero, claro está, este no es el único panorama. Se calcula que el 35 por ciento de hogares en la ciudad de Buenos Aires son unipersonales y muchos de ellos están habitados por mujeres.

No estoy acostumbrada a estar en mi casa”, “Ni un domingo me banco guardada”, “Necesito armarme una rutina, si no voy a estar 20 horas por día trabajando”, “Empezaré algún curso online”, “En mi heladera suele haber solo un tomate, jamás hago una compra para varios días”, “Programemos videollamadas, ¿hasta cuántos nos podemos unir?”, “El gimnasio es mi cable a tierra…”, son algunas de las frases escuchadas y compartidas en estos primeros días de un 24 por 7 en las mismas e idénticas paredes y, en muchísimos casos, en superficies justas para una sola persona. 

Ahora, con el tiempo como bien abundante -algo inédito para el mundo pre COVID-19, el de un cercano período pasado- el desafío es resignificar los días, horas, minutos y segundos. Sin distinción, aunque la mirada de esta nota esté puesta en las solteras, singles o auto- emparejadas, como a algunas les gusta denominarse. 

“No se sabe muy bien de dónde viene la palabra cuarentena. Se dice que tiene que ver con que Jesús oró 40 días en el desierto. Pero lo cierto es que es un concepto relacionado con lo espiritual y con el encuentro con uno mismo. Creo que podemos darle este sentido y que esta época nos ayude a entender qué es lo esencial y a situarnos en el aquí y ahora”, contextualiza la doctora y psicoterapeuta Gabriela Paz, especializada en medicina natural, aromaterapia y ayurveda.

Los estímulos externos -que para algunas pueden ser centrales- están en stand-by y eso es innegable. Entonces, hay que barajar de nuevo las rutinas y buscar un enfoque positivo.    

Aceptar los sentimientos

“Son momentos muy difíciles. Puede surgir angustia, enojo, incertidumbre, soledad y, sobre todo, mucho cansancio. No hay que contrariar eso. Es mejor aceptarlo, advertir qué nos pasa y con qué vamos a fluir”, anticipa la coach personal Silvina Cecchi, con certificación del Instituto Privado de Psicología Médica de la Universidad de Flores y miembro avanzado de la Asociación Latinoamericana de Ciencias del Comportamiento.

Programar cada día

El esquema de actividades extra laborales -con gimnasia, posgrados, talleres y cenas fijas por semana- y que evita el “de casa al trabajo y del trabajo a casa” está cancelado. Entonces, “en este nuevo marco, también es importante destinar cada día a una acción, una actividad, un pequeño propósito. La idea es hacer lo que no hacemos porque nunca tenemos tiempo. Ahora el tiempo está”, dice Paz. 

Las charlas o videollamadas -con un cafecito o una copa al lado-, un curso online, una lectura pendiente, un rato para una máscara de belleza o para arreglarnos las uñas cambiarán el foco de esa jornada. 

“Es dedicar el tiempo a una misma. Son los momentos que llamo Yo con yo, que sirven para nutrirnos y que muchas veces protestamos porque no los tenemos”, completa Cecchi.

Actuar como te querés sentir 

“Sacarse el pijama, salir de la cama o del sillón y empezar a actuar como te querés sentir. Ponerse algo cómodo, pero que, cuando te mires al espejo te sientas linda, es una buena opción”, recomienda Cecchi. 

Sentirte útil

Los ofrecimientos para hacer las compras a personas mayores o en riesgo son la iniciativa justa. También estar atentas –con un llamado, un mensajito, la gestión de un trámite online o un préstamo de dinero- a quienes están en una situación más delicada que la propia. Mirar en perspectiva siempre ayuda.  

Pedir lo que necesites

“Saber que tenés el derecho y el permiso absoluto de pedirle a tus personas más cercanas aquello que te haría bien. Porque una palabra de consuelo, una risa compartida, ahora en forma virtual, pueden ser un alivio. No es tiempo de jugar a ser Wonder Woman”, concluye Cecchi.

Por Luciana Fava

Créditos Foto: Freepik

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Breves de Amores: Grace Kelly y Rainiero

Cuando la actriz más bella de Hollywood conoció al príncipe del rincón más glamoroso del mundo, estaba en pleno rodaje de “Hay que atrapar al ladrón”.

Una tarde, en un tren camino a Cannes, Olivia de Havilland viajaba con su marido cuando encontraron a Grace Kelly en un vagón vecino y decidieron presentarle al joven príncipe. Grace aceptó inmediatamente. Rainiero la invito al palacio un viernes a las 16 y ella no podía porque debía asistir al Festival a las 17.30. Finalmente acordaron a las 15. Pero todo venía mal. Grace descubriría la mañana del viernes que por una huelga no había electricidad, lo que significa que no había manera de secar su rubia melena, no se podía pintar a la perfección y su ropa no podía ser planchada.

Así, a medio hacer, bajó corriendo las escaleras del Carlton y sorteó a los muchos fotógrafos que harían que llegara tarde. Pero Rainiero Rainiero todavía no llegaba al Palacio. Cuando por fin lo hizo e invitó a Grace a conocer el Palacio, ella le dijo que lo había hecho ya sin él, por lo que el creativo Príncipe decidió enseñarle su zoológico. Ella estaba convirtiéndose en princesa.

Créditos fotos: Pinterest

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