Emprendedoras: mujeres que rearmaron sus negocios a la altura de la nueva normalidad

Cuatro experiencias inspiradoras y que destacan la creatividad y flexibilidad para adaptarse a los cambios. 

… Y un día atravesados por el coronavirus, la cuarentena, esa idea todavía un poco difusa que llamamos nueva normalidad y demásdarle una vuelta, reconvertir, repensar o recalcular pasaron a ser conceptos imprescindibles para emprendedores.  

Con la mirada puesta en “seguir en ruedo” o en el después de esta crisis, hay quienes -según las particularidades y posibilidades de sus rubros- desde las primeras semanas de restricciones pusieron en marcha cambios momentáneos o que vislumbran más duraderos.

Para inspirarnos y reflejarnos, en Boleo Magazine compartimos la experiencia de mujeres que llevan adelante sus negocios, empresas o proyectos y que a partir del 20 de marzo buscan que la rueda siga girando (aunque la velocidad no sea la misma).

Con la energía emprendedora intacta 

Angie Ferrazzini es periodista -con muchas horas en redacciones destacadas- y tuvo una agencia de prensa, hasta que dio con su propósito: “Sabe la Tierra”, un formato de mercado y una ONG que es insignia de la producción sustentable y local. 

“Abrí el primer mercado en 2010, con 30 productores, y después de 10 años habíamos logrado 11 mercados, una red de 350 pequeños productores que implicaban 1.200 puestos de trabajo mensuales. Además de una tienda-restaurante y el comedor del colegio de mis hijos en Necochea, donde vivo desde hace un tiempo”, resume. 

Sus sueños en los primeros días de 2020 -cuando el COVID-19 era una extrañeza lejana-, cuenta a Boleo, eran ir por más mercados y acrecentar su gran proyecto de alimentar y difundir hábitos de alimentación saludable a 400 chicos. 

“Algo que apenas duró 15 días”. Porque la cuarentena dejó sus planes y el engranaje de “Sabe la Tierra” detenido.

Eso, sin embargo, fue por poco tiempo. A la semana le propuso a Paulinho, su compañero: “…¿y si volvemos a empezar?, ¿y si volvemos a los bolsones que armábamos hace once años en el living de casa?. Hubo un mínimo silencio y enseguida a él se le iluminó la mirada y me contestó: Dale, ¡qué feliz me pone! Y así, con el espíritu intacto y la experiencia ganada, tengo la certeza de haber elegido en 2009 el camino en el que quiero estar este 2020”, concluye convincente. 

Ahora entrega bolsones en Necochea y armó una venta online de productos orgánicos para la Ciudad de Buenos Aires y otros puntos cercanos. 

Angie Ferrazzini, emprendedora, creadora de “Sabe la Tierra”

El futuro es hoy 

Desde hace un tiempo, Gabriela González Mercuri -al frente de su agencia dedicada a la comunicación, prensa y marketing de hoteles, destinos turísticos y gastronomía- venía pensando qué servicios podría sumar.

“Veía el cambio en la comunicación. Pero la pandemia nos puso de frente a un parate muy extremo y nos empujó a tomar decisiones”, dice a Boleo Magazine

“En casa y con los hoteles y restaurantes cerrados, la realidad es que se produjo una pérdida importante de clientes en la agencia. Esto hizo que terminara de definir ideas que venía macerando”.

La creatividad y la flexibilidad, sus focos claros. “Si antes generábamos encuentros en hoteles, ahora hacemos capacitaciones online. O las invitaciones a restaurantes cambiaron por enviar esa comida a la casa. Además, comencé con un servicio de consultorías de estrategias comerciales y comunicación post crisis y firmé un acuerdo para implementar una certificación covid free, con parámetros internacionales”.   

“Siento que empiezo un nuevo capítulo en mi vida, donde podré aportar mi know how a esta industria que me dio mucho, y lo haré junto a otras mujeres, Dolores Sylvester y Juliana Lamelza, con

quienes compartimos el empuje. Eso lo veo como un regalo”. 

Gabriela González Mercuri, dedicada a la comunicación, prensa y marketing de hoteles y restaurantes

El lado virtual y solidario

Para Araceli Pourcel, diseñadora textil y de indumentaria, buscar nuevos rumbos no es nuevo. Vestuarista, diseñadora para marcas masivas y de su propia línea, propulsora de la moda sustentable, investigadora de procesos textiles y asesora de otras firmas, son algunos de los roles que arman su recorrido. También, desde su estudio, brinda talleres de técnicas textiles artesanales para todo público. 

¿Su giro a partir de la cuarentena? No solo las clases pasaron únicamente a un formato online. Además, comenzó a fabricar barbijos con características aptas para el personal de salud. Algunos, lisos y otros, estampados y metalizados. “Los blancos los vendo por mayor y los que tienen diseños, en packs de tres o seis”, especifica. 

De los ingresos sobre esos pedidos, dona una parte. “Es un momento para ser creativos y solidarios”, argumenta. 

Sobre el futuro de la moda, adelanta “que la demanda y la forma de comprar todavía no la conocemos y que, por eso, harán falta producciones muy pensadas”.

Araceli Pourcel, diseñadora textil 

Más que delivery

Romina Cambiasso –manager general de Basa y Grand Café, dos espacios gastronónicos referentes en Buenos Aires- y su equipo buscaron la forma para evitar quedar parados.

“Abrimos en 2013 y hasta este 20 de marzo nunca habíamos cerrado”.

El delivery era la propuesta obligada. Pero pensaron junto a los integrantes de los otros dos restaurantes del mismo grupo empresario ir más allá y entonces sumaron en conjunto comida al vacío, mechandising -desde un perfume ambiental hasta mugs-, tragos y experiencias de tasting de vinos con un enólogo del otro lado de la pantalla.

“Esta situación terrible para todos nos obligó a adaptarnos, ser flexibles y así, medianamente trabajar. Aunque con la esperanza de reabrir para que puedan trabajar todos los empleados y volver a lo que sea la normalidad lo más pronto posible”, concluye a Boleo. 

Romina Cambiasso, manager general de los restaurantes Bassa y Grand Café

Por Luciana Fava

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Cuarentena por coronavirus: el “Yo Me Quedo en Casa” para solteras

Las estrategias y rutinas para que durante el aislamiento ganen el bienestar y la calma

El imaginario que ronda en estos días -tal vez alentado por algunas notas, posteos en las redes o mensajes en los grupos de Whatsapp- remite a una única situación de la mujer en cuarentena por el coronavirus: con los hijos chiquitos saltándole arriba de la cabeza, haciendo malabares entre sus tareas escolares a distancia y el home-office, con los adolescentes hipnotizados frente a una pantalla (pero, por fin, en jurisdicción familiar) o en una actividad compartida -marido incluido, porque se piensa mayoritariamente en una pareja heterosexual- armoniosa y placentera. 

Pero, claro está, este no es el único panorama. Se calcula que el 35 por ciento de hogares en la ciudad de Buenos Aires son unipersonales y muchos de ellos están habitados por mujeres.

No estoy acostumbrada a estar en mi casa”, “Ni un domingo me banco guardada”, “Necesito armarme una rutina, si no voy a estar 20 horas por día trabajando”, “Empezaré algún curso online”, “En mi heladera suele haber solo un tomate, jamás hago una compra para varios días”, “Programemos videollamadas, ¿hasta cuántos nos podemos unir?”, “El gimnasio es mi cable a tierra…”, son algunas de las frases escuchadas y compartidas en estos primeros días de un 24 por 7 en las mismas e idénticas paredes y, en muchísimos casos, en superficies justas para una sola persona. 

Ahora, con el tiempo como bien abundante -algo inédito para el mundo pre COVID-19, el de un cercano período pasado- el desafío es resignificar los días, horas, minutos y segundos. Sin distinción, aunque la mirada de esta nota esté puesta en las solteras, singles o auto- emparejadas, como a algunas les gusta denominarse. 

“No se sabe muy bien de dónde viene la palabra cuarentena. Se dice que tiene que ver con que Jesús oró 40 días en el desierto. Pero lo cierto es que es un concepto relacionado con lo espiritual y con el encuentro con uno mismo. Creo que podemos darle este sentido y que esta época nos ayude a entender qué es lo esencial y a situarnos en el aquí y ahora”, contextualiza la doctora y psicoterapeuta Gabriela Paz, especializada en medicina natural, aromaterapia y ayurveda.

Los estímulos externos -que para algunas pueden ser centrales- están en stand-by y eso es innegable. Entonces, hay que barajar de nuevo las rutinas y buscar un enfoque positivo.    

Aceptar los sentimientos

“Son momentos muy difíciles. Puede surgir angustia, enojo, incertidumbre, soledad y, sobre todo, mucho cansancio. No hay que contrariar eso. Es mejor aceptarlo, advertir qué nos pasa y con qué vamos a fluir”, anticipa la coach personal Silvina Cecchi, con certificación del Instituto Privado de Psicología Médica de la Universidad de Flores y miembro avanzado de la Asociación Latinoamericana de Ciencias del Comportamiento.

Programar cada día

El esquema de actividades extra laborales -con gimnasia, posgrados, talleres y cenas fijas por semana- y que evita el “de casa al trabajo y del trabajo a casa” está cancelado. Entonces, “en este nuevo marco, también es importante destinar cada día a una acción, una actividad, un pequeño propósito. La idea es hacer lo que no hacemos porque nunca tenemos tiempo. Ahora el tiempo está”, dice Paz. 

Las charlas o videollamadas -con un cafecito o una copa al lado-, un curso online, una lectura pendiente, un rato para una máscara de belleza o para arreglarnos las uñas cambiarán el foco de esa jornada. 

“Es dedicar el tiempo a una misma. Son los momentos que llamo Yo con yo, que sirven para nutrirnos y que muchas veces protestamos porque no los tenemos”, completa Cecchi.

Actuar como te querés sentir 

“Sacarse el pijama, salir de la cama o del sillón y empezar a actuar como te querés sentir. Ponerse algo cómodo, pero que, cuando te mires al espejo te sientas linda, es una buena opción”, recomienda Cecchi. 

Sentirte útil

Los ofrecimientos para hacer las compras a personas mayores o en riesgo son la iniciativa justa. También estar atentas –con un llamado, un mensajito, la gestión de un trámite online o un préstamo de dinero- a quienes están en una situación más delicada que la propia. Mirar en perspectiva siempre ayuda.  

Pedir lo que necesites

“Saber que tenés el derecho y el permiso absoluto de pedirle a tus personas más cercanas aquello que te haría bien. Porque una palabra de consuelo, una risa compartida, ahora en forma virtual, pueden ser un alivio. No es tiempo de jugar a ser Wonder Woman”, concluye Cecchi.

Por Luciana Fava

Créditos Foto: Freepik

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Breves de Amores: Grace Kelly y Rainiero

Cuando la actriz más bella de Hollywood conoció al príncipe del rincón más glamoroso del mundo, estaba en pleno rodaje de “Hay que atrapar al ladrón”.

Una tarde, en un tren camino a Cannes, Olivia de Havilland viajaba con su marido cuando encontraron a Grace Kelly en un vagón vecino y decidieron presentarle al joven príncipe. Grace aceptó inmediatamente. Rainiero la invito al palacio un viernes a las 16 y ella no podía porque debía asistir al Festival a las 17.30. Finalmente acordaron a las 15. Pero todo venía mal. Grace descubriría la mañana del viernes que por una huelga no había electricidad, lo que significa que no había manera de secar su rubia melena, no se podía pintar a la perfección y su ropa no podía ser planchada.

Así, a medio hacer, bajó corriendo las escaleras del Carlton y sorteó a los muchos fotógrafos que harían que llegara tarde. Pero Rainiero Rainiero todavía no llegaba al Palacio. Cuando por fin lo hizo e invitó a Grace a conocer el Palacio, ella le dijo que lo había hecho ya sin él, por lo que el creativo Príncipe decidió enseñarle su zoológico. Ella estaba convirtiéndose en princesa.

Créditos fotos: Pinterest

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Breves de Amores: Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre

Que el amor no desuna lo que la filosofía ha unido

Simone de Beauvoir y Juan Paul Sartre se conocieron en 1929 cuando presentaban el examen final de Filosofía y mantuvieron una relación tan libre y profunda durante toda su vida. En esa exposición, él obtuvo el primer puesto; y ella, el segundo. Pero el cuerpo de profesores sabía que la verdadera filósofa era ella.

Durante 51 años compartieron sus obras, sus vivencias e, incluso, sus amantes, que pasaban del uno al otro sin el menor escrúpulo.

Sartre era muy machista, y, a la vez, un seductor empedernido que necesitaba coleccionar mujeres, preferentemente más jóvenes, para sentirse realizado.

Simone siempre le gustó a Sartre porque tenía la inteligencia de un hombre y la sensibilidad de una mujer.

Por otra parte, era tal la admiración y la devoción de Simone hacia él que si ella estaba con algún amante y él la llamaba para una corrección de su obra, ella dejaba todo y salía corriendo a su encuentro. “Nada, ni tú ni mi propia vida, está por encima de la obra de Sartre” le dijo alguna vez a su amante y se marchó a París.

El día de la muerte de Sartre, ella protagonizó una de las escenas más terribles de su historia. Narró la muerte de Sartre. “Sus últimas palabras fueron “la amo mucho, mi querida Castor”, contó. Luego, según su relato, la besó en los labios, cerró los ojos y murió.

La realidad es que cuando Sartre murió, a causa de una neumonía, quien estaba con él era Arlette y cuando llegó Simone intentó meterse en la cama con el cadáver. Sin embargo, la heredera legal, injustamente de los textos de Sartre fue Arlette. Simone quedo destrozada.

Fuentes
“Memorias de una joven formal” Simone de Beauvoir
“Amores de la historia” Alicia Misrahi

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BREVES DE AMORES: El elefante y la paloma

Frida Kahlo sufrió a los 18 años un accidente que marcó su vida y su arte para siempre. Unos años más tarde acudió a Diego Rivera para pedirle opinión sobre sus pinturas. Él, que ya tenía “todo un pasado” e hijas con otras mujeres, le hizo prometer que no dejaría de pintar y le cambió la imagen, Frida comenzó a usar trajes de colores y las blusas tradicionales de México.

Se casaron en 1929 y él le llevaba 20 años. Sus amigos se burlaban de ellos y decían que parecían un elefante y una paloma.

Frida tuvo tres embarazos frustrados. Diego la amaba con locura y la dañaba con igual pasión. “Cuanto más la amaba, más deseaba hacerle daño” confesó él. Pero si él le fue infiel, ella no se quedó atrás. Aunque Frida nunca pudo perdonarle a Diego que la engañara con su hermana menor, Cristina, pero a la vez se sentía tremendamente responsable porque ella no podía darle la atención que Diego necesitaba.

La amistad de Diego con Trotsky puso en peligro la relación y acordaron divorciarse en 1940 y estuvieron separados menos de un año. A los pocos meses volvieron a casarse.

“El día que Diego se muera, yo también moriré con él, no pienso vivir sin él porque es todo para mí” escribió. Las últimas palabras de Frida en su diario fueron “espero que sea alegre y espero nunca regresar”.

Él volvió a casarse al año de la muerte de Frida.

Fotos: Pinterest

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Belén Colombo, entender la publicidad como una oportunidad para la inclusión

La visión sobre la diversidad y los cambios en el mundo del trabajo de la Gerente Senior de Comunicaciones Integradas de Marketing de Coca-Cola Cono Sur.

A Belén Colombo le sienta bien hablar y poner en práctica la noción de “oportunidad”. Menciona esta palabra a lo largo de la charla con Boleo Magazine y, como Integrated Marketing Communication Sr Manager y Marketing Capability Lead South Latin Business Unit at The Coca-Cola Company, durante 2019 realzó al máximo este concepto. 

Porque -en tiempos de nuevas reivindicaciones y parámetros más profundospara definir la inclusión y la diversidad– llevó adelante campañas que muestran otra cara de la publicidad.

El aviso de Sprite “I love you, hater”, multipremiado y con un claro mensaje contra las agresiones en las redes y a favor de la autoaceptación, es uno de los ejemplos contundentes. También, entre otros, el del día de la mujer, basado en el tango “Yo soy así” y que reunió a personalidades públicas que recibieron críticas en distintos momentos y remarcan la conformidad consigo mismas.

“Creo que si una publicidad logra dar voz, habilitar ciertas tensiones sociales, generar impacto e integrar distintas miradas, la ganancia es enorme. Porque una marca quiere vender y, de repente, no te está vendiendo, te está llamando a conectarte con algo distinto. Haber trabajado en esto me pone una piel de gallina linda. Me hace sentir: mirá lo que se obtuvo. A eso me refiero con oportunidad”, dice a Boleo Magazine.

¿Sumar valores es uno de los desafíos que tienen hoy las marcas?

Yo lo veo al revés. El desafío es cómo conectar tan estrechamente con los consumidores para que cuando uno no esté en la sala te defiendan. Esa es la manera para diferenciarse: captar lo que al público le interesa y cómo colaborar para que eso tenga un impacto social. En este sentido, incluir valores es la consecuencia de una relación más profunda, tiene que ver con un impacto cultural.

Con tantos nuevos movimientos sociales y cambios en los parámetros de inclusión y diversidad, ¿la publicidad necesita ser muy perceptiva?

Hay que estar al tanto. Pero no es solo eso. También hay que entender el cómo. Desde nuestro lado, debemos tener la humildad para poner a todos los actores sobre la mesa y aprender. Que no sea algo direccional. Eso tendrá más impacto.

¿Un logro máximo en cuanto a diversidad e inclusión sería, por ejemplo, una mesa con padres del mismo sexo y que no se hable de eso?

Como sociedad, para eso nos falta. Hoy necesitamos remarcar determinados mensajes desde los medios, la publicidad, desde distintos lados. En algún momento no va a ser necesario. Hay mucho por avanzar y lo bueno es que estemos en ese camino, porque es una forma de democratizar los temas. 

El recorrido profesional de Belén también muestra su capacidad para dar un giro en el momento buscado. “Estudié economía, trabajé en un banco y como me aburría, decidí hacer un máster en marketing. Tiré un currículum en Coca- Cola y entré como joven profesional. Hace 15 años que estoy en la compañía. Pasé por varias divisiones, siempre en marketing: nuevas bebidas, sparkling (en este grupo está Coca-Cola). Ahora me ocupo de la estrategia de comunicación de las marcas. Me manejo con muchas agencias de distintos tipos”, resume.

¿Te movilizó más lo creativo?

Me gustó más el tema de las estrategias de comunicación y el impacto en el consumidor. Más que un Excel y solo eso. De todas maneras, manejo los presupuestos. Porque, como me llevo bien con los números, me siguen buscando para tal cuestión.

¿Contratar más mujeres es una forma de contribuir al empoderamiento?

Este es un momento un poco bisagra. Creo que hay que seguir trabajando sobre la mujer. Pero va a llegar un momento en que vamos a hablar de experiencias, de bagajes, de qué hace diferente a cada uno, y, cuando formemos un equipo vamos a ir un poco más lejos. Lo mejor, para mí, es la inclusión y la diversidad. Salir de una única perspectiva. El género vendría después. La sexualidad no tiene por qué interesarme.

¿Por eso hoy es antiguo hablar de liderazgo femenino?

Sí. Quedó atrás. Está tan naturalizado que ya no tenemos que hablar de ese tema, tenemos que ir por otro lugar, que es lo ideal que pase.

De todas maneras, te debe pasar que te pregunten más por tu vida personal que a un hombre….

Todavía hay un montón de cosas para erradicar. Sí, creo que estamos todos unidos, tratando de entender y aprender. Por eso, mi perspectiva es que voy a ser inclusiva si me rodeo de personas que tengan experiencias distintas. Para eso tenemos que empezar a respetar que no todos pensamos igual ni queremos o valoramos lo mismo. Eso busco en mis equipos.

¿Las generaciones que se incorporan ahora al mundo del trabajo vienen a cambiar las reglas?

Las reglas ya están cambiando un montón. Ojo, hablo por mi experiencia. Por ejemplo, si para muchos es muy importante volver a su casa a determinada hora por su vida familiar, tener hobbies o cuidar el resto de sus valores; para que quieran trabajar ahí, esa compañía tendrá que hacer que la mayoría de las personas se vaya a determinada hora. Esa un poco la postura que persigue la generación Z -que son los que le siguen a los millennials– que tienen muy naturalizadas algunas de estas cuestiones, quieren cambiar el mundo, y, sin darse cuenta, empujan causas que concuerdan con las de las mujeres.  

Por Luciana Fava

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Franca Ruderman asume la cocina de Fayer Buenos Aires

Aunque se formó en el Instituto Argentino de Gastronomía, Franca Ruderman se define como una verdadera autodidacta. Después de dos años de aprendizajes en Fayer, hoy comparte -junto con Martín Mannelli- el liderazgo del equipo del restaurante de cocina moderna israelí y parrilla argentina. 

Franca Ruderman será la encargada de liderar junto con Martín Mannelli el equipo de cocina de Fayer Buenos Aires, y darle continuidad al trabajo que ambos venían desempeñando con el cocinero Mariano Muñoz, quien ahora asume los fuegos de Fayer Madrid en España. Esta nueva sucursal del restaurante abrirá sus puertas el próximo mes de febrero en el barrio Almagro, del distrito de Chamberí, un polo gastronómico importante de la ciudad rodeado de embajadas, galerías de arte y elegantes residencias.

Franca Ruderman, quien se define como una verdadera  autodidacta y enamorada de su trabajo, dio sus primeros pasos en el rubro en el año 2015 como Jefa del equipo de cocina de Camping, en el BsAs Design, al mismo tiempo que transitaba su formación en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG). Tras un cúmulo de experiencias, en el 2018 llegó a Fayer donde aprendió todos los secretos de la cocina especiada israelí de la mano de Mariano Muñoz; recetas que le resultaban muy cercanas por su descendencia y costumbres judías.

El rol lo compartirá con Martín Mannelli -otro apasionado de la gastronomía levantina-, formado en la escuela Bue Trainers, con vasta experiencia en el área y más de 2 años de trabajo en Fayer, en donde imprime a cada plato su sello característico.

Hoy,  ambos cocineros asumen el compromiso de seguir conquistando el paladar de propios y foráneos que encuentran en Fayer la combinación perfecta de platos típicos de la cocina judía del Medio Oriente con su propuesta de parrilla argentina israelí. En el restaurante se puede degustar desde el clásico Falafel servido con salsa tahina y lebaneh, hecho con garbanzos provenientes de Salta de producción propiaHummus de remolacha asadaBabaganoush y hasta un Ojo de Bife de novillos pampeanos pesados; carne KosherMollejas de corazón,Entrañas, entre otros. Como punto distintivo del lugar el Pastrón con hueso es curado durante 10 días en una mezcla de sal, azúcar y 13 especias, ahumado en frío durante 8 horas y finalmente cocinado al vacío a baja temperatura durante 24 horas. Un plato que convoca el esfuerzo de todo el equipo de cocina integrado por 12 personas.

Fayer replicará su concepto gastronómico en la sede de Madrid incorporando productos locales. Para este proyecto ejecutado vía Food Macro -un fondo de inversión liderado por los empresarios y emprendedores Martin Loeb y Alejandro Pitashny– se convocó a un gran equipo integrado por la reconocida arquitecta Alejandra Pombo, realizadora de algunos de los restaurantes más emblemáticos de la capital española; Alejandra Ansón, al frente de Ansón & Bonet, la consultora más importante del rubro gastronómico en España, y la directora de obra, Julieta Barrionuevo de JUUBRN. Además, una obra del artista Leandro Erlich será insignia del restaurante madrileño.

Sin lugar a duda, la cocina de Fayer continúa reinventándose y próximamente conquistará paladares en otras latitudes. 

Fayer Buenos Aires
Web: www.fayer.com.ar
Instagram: https://www.instagram.com/fayerba/
Facebook: https://es-la.facebook.com/fayerbuenosaires/

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MUJERES BOLEO: Claudia Arias

Dueña & Directora de gestión  Claudia Arias. Docente en Diseño de Indumentaria y Textil UM.

Un viaje: Islas Canarias en 2019, un destino que nunca soñé.
Restaurant: Cebo en Madrid y Mishiguene en Buenos Aires .
Fantasma: La amnesia
Virtud: La perseverancia.
Sueño pendiente: Una carrera más, relacionada a la gestión.
Una línea aérea: Emirates.
Marca de auto: Honda.
Un destino por conocer: Marruecos.
Una película: La elección de Sofia.
Una canción de la adolescencia: Las de Nicola di Bari.
La canción: Bed of roses, Bon Jovi.
Un libro: El arte de amar, Eric Fromm
Un barrio: Barra da Tijuca en Rio de Janeiro y West Village en NYC.
Un perfume: Escape de Calvin Klein (no puedo encontrarlo).
Un defecto: Soy “pica sesos”.
Un deseo: Dejarles un país mejor a las futuras generaciones (suena difícil)
Un día feliz: Un día en la playa de Barra da Tijuca.
Una debilidad: El chocolate.
Tu mejor amiga de la infancia: Maria Luisa Poggi.
Perro o gato: Perro.
Una ciudad dónde te gustaría vivir: Río de Janeiro.
Vino o champagne: Champagne.

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MUJERES BOLEO: MELINA PILÓN

Dueña & Directora creativa de Pilón.

Un viaje: Barcelona, París, Milán con 20 años y una mochila.
Restaurant: Crizia – Palermo.
Fantasma: la vejez.
Virtud: la creatividad.
Sueño pendiente: volar en globo.
Una línea aérea: Lufthansa.
Marca de auto: Jeep.
Un destino por conocer: Londres.
Una película: Amelie
Una canción: Don´t cry, Guns and roses.
Un libro: “Cien años de soledad” (Gabriel García Marquez)
Un barrio: Palermo
Un perfume: Chance-Chanel.
Un defecto: la autoexigencia.
Un deseo: encontrar el equilibrio entre la exigencia y disfrutar.
Un día feliz: en el mar con mi esposo y mis hijos.
Una debilidad: Los zapatos, las carteras y los anteojos.
Tu mejor amiga de la infancia: Ivana Paluch
Perro o gato: perra.
Una ciudad dónde te gustaría vivir: Punta del Este.
Vino o champagne: champagne Brut Rosé.

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Cosas de mujeres, potenciar la fuerza emprendedora femenina

La Fundación Flor, creada por Andrea Grobocopatel, impulsa talleres y redes para encontrar el propio propósito y poner en marcha un proyecto personal a medida. 

Encontrar ese potencial personal, identificar qué queremos y deseamos hacer, darle forma e impulso a una idea que nos viene rondando hace tiempo o a un emprendimiento todavía incipiente, pueden marcar la gran diferencia para muchas.

Y justamente esos son algunos de los leitmotivs del programa Cosas de Mujeres, organizado por la Fundación Flor -Fundación Liderazgos y Organizaciones Responsables- creada y liderada por Andrea Grobocopatel.

Olimpia Cruz sabe bien de qué se tratan. Con 31 años, en pareja y con dos hijas pequeñas, participó en 2019 en el programa -a través de Mujeres en Barrio 31, de la Secretaría de Integración Social y Urbana del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- y encontró el envión que estaba necesitando.

En un impasse en uno de sus trabajos -por el nacimiento de su segunda hija y una lesión de su marido que le implicó una larga recuperación-, llegó a uno de los talleres -con su beba de unos meses en brazos- y sintió que algo en ella se activaba.

“Siempre me dediqué a tejer. Pero no me animaba a vender mis productos y tampoco nunca me puse a pensar en la posibilidad de un proyecto más grande. Nunca terminaba de armar mi idea. Solo eran pequeños encargos”, cuenta a Boleo Magazine.

A partir de las charlas de Cosas de Mujeres, llegó a la conclusión que necesitaba armar su plan con plazos  -“Paso a paso, para que no dejar a medias la iniciativa”- y que mostrar lo suyo y que eso no repercuta en una venta no es una cuestión determinante -“Me generaba miedo ofrecer mis cosas. Ahora sé que a alguien pueden no gustarle y que no tenemos que perder las ganas por eso”. También aprendió, agrega, a organizar y administrar sus ingresos.

Una de sus próximas metas es armar una marca de ropa para chicos y de accesorios tejidos. Para eso, tiene en la mira convocar y darle trabajo a más mujeres que sepan el oficio. Otra, brindar clases de tejido y bordado en su barrio. “Estoy averiguando los precios de los materiales. Las actividades manuales se indican como terapia anti estrés y para quienes están perdiendo movilidad”, resume.

Además, está armando moños con perlas, “para empezar a vender”, dice orgullosa.

“Nuestra intención es que todas las mujeres podamos ser independientes económicamente, a partir de lo que cada una sabe hacer o de su descubrimiento en estos encuentros”, apuntala Silvia Muñoz, psicóloga, coach especialista en gestión de personas, y una de las facilitadoras y encargadas del programa.

Encuentros que dejan huella

Andrea Grobocopatel, creadora y directora de la Fundación Flor; Silvia Muñoz y Liliana D’Anunzio, facilitadoras y encargadas de Cosas de Mujeres.

La propuesta de Cosas de mujeres -un programa por el cual transitaron alrededor de 250 mujeres– está articulada en tres talleres.

El primero, apunta al autoconocimiento y a romper con los preconceptos y estereotipos que nos detienen. “Trabajamos con esas frases que desde nuestra infancia venimos escuchando. Como “Vos no podés”, “No servís para esto”, “No vas a lograrlo”.  Para romper con ellas y cambiar  modelos”, completa Muñoz.

El siguiente, coordinado por Valeria Laconich, está focalizado en la inteligencia emocional financiera. “Se habla mucho de los preconceptos sobre el dinero y cómo nos vinculamos con él. También creemos que la libertad económica posibilita elecciones y salir de situaciones de violencia”, explica Liliana D’Anunzio, licenciada en relaciones del trabajo, enfocada en procesos de modelos de aprendizaje organizacionales, y también facilitadora y encargada del programa.

El tema del tercer taller es la comunicación, como punto para abrir posibilidades. Sobre un proyecto elegido entre todas, “se trabajan los resultados a distintas acciones y se observan cuáles requieren ser modificadas. Cuando las cosas no salen como esperamos, tenemos la tendencia a tirar la pelota afuera. Lo que buscamos es involucrarnos y ser protagonistas”, dice D’Anunzio.

Entre los orgullos de Muñoz y D’Anunzio, amigas y ex socias, está la diversidad en los perfiles y experiencias de quienes se acercan al programa. “Eso es fantástico. Nos permite darnos cuenta de que a todas nos pasa lo mismo. Además, nos lleva a romper barreras y a traccionar entre todas”, agrega D’Anunzio.

Sobre lo que nos falta a las mujeres para un mejor posicionamiento en el mundo del trabajo, ambas coinciden en que se trata de ayudarnos genuinamente y desde el amor, acompañarnos, sacarnos las culpas y saber pedir ayuda. “Tenemos mucha auto exigencia, creemos que tenemos que saberlo todo y demostrar más y eso puede llevarnos a boicotearnos”, agregan.

“Mi vida antes era la casa y dejar a mi hija en la escuela. Con Cosas de Mujeres, abrí mi mente, empecé a pensar a mayor escala y a confiar en lo que hago. Además, conocí a muchas otras mujeres que están en la misma” concluye Cruz, más que agradecida.

Por Luciana Fava

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