Comunicación no verbal: qué decimos cuando no decimos

Las cuestiones recomendadas por expertos y los errores que conviene evitar para lograr un mensaje personal más potente y eficaz.

Siempre decimos, aunque sin decir y más allá de lo que decimos. Y esto no es un juego de palabras, si no a lo que se refiere la comunicación no verbal.

Porque antes del “Hola….”, de darle “play” a un discurso ensayado, durante los silencios espontáneos o las pausas que nos tomamos para pensar una respuesta; nuestro interlocutor arma un mensaje mucho más completo de que imaginamos.

Del ciento por ciento de nuestra comunicación, el 55% es corporal; el 38% tiene que ver con el tono, la velocidad y el ritmo de la voz; y el 7% restante está relacionado con las palabras propiamente, con lo que expresamos, con lo verbal. Además, la comunicación empieza desde el momento cero, desde el primer contacto con la otra u otras personas”, anticipa Marcelo Sola, coach ontológico y director de HCC Integral (Hablando con el cuerpo), especializado en comunicación no verbal y coaching profesional y corporal, entre otros temas.

Con lo cual, en esta era de comunicaciones efímeras e instantáneas y marcada por la necesidad de establecer contactos efectivos en tiempo récord, se vuelve casi imprescindible darle la jerarquía precisa a estos ítems a veces no tan tenidos en cuenta.

“Hay todo un quantum de información y comportamientos que podemos interpretar e inferir y que no remiten a las palabras”, amplía el licenciado lan Crawley, psicólogo, diplomado en comunicación no verbal, especialista en expresión facial y cargo de Sin Verba, un espacio dedicado a talleres y capacitaciones sobre el tema.

Tan es así que los políticos más atentos al poder inconmensurable de la imagen buscan sacarle el máximo provecho a estas cuestiones, y los análisis sobre los ítems que rodean a un discurso se convirtieron en elementos centrales de las campañas. Además, estos puntos tienen cada vez más relevancia para profesionales o ejecutivos con una alta exposición.     

En la misma línea, el psicólogo estadounidense y gurú de la inteligencia emocional, Daniel Goleman-, remarca que “para el establecimiento de una sensación positiva, losmensajes a través de otros medios que no son la palabra, resultarán en definitiva mucho más importantes que lo que podamos hablar”.

Los ítems que completan la comunicación

Si lo que hablamos no resulta tan definitorio como pensamos, ¿qué deberíamos tener en cuenta? Como respuesta, los especialistas consultados por Boleo Magazine dan una pantallazo de los llamados canales no verbales.

– Kinésico. “Está compuesto de gestos, posturas, movimientos y expresiones”, dice Sola.

– Paralingüístico. “Hace referencia a los elementos que acompañan a la palabra. Por ejemplo, el tono, el volumen o amplitud de la voz y también, la velocidad, el ritmo y las pausas. Estos atributos califican aquello que estamos diciendo”, explica Crawley.

– Cronémico. “Es el tiempo dado al discurso”, resume Sola. También, la forma de utilizar esos instantes. Es decir, si se realizan varias tareas al mismo tiempo o solo estamos abocados a la charla, o la puntualidad para el encuentro.

–  Proxémico. “Este punto se centra en el uso del espacio. Especialmente, si estamos muy cerca de otro o tomamos una distancia mayor. En América Latina, especialmente en Argentina, se interactúa a trechos más cercanos, en comparación con los norteamericanos, japoneses o alemanes, entre otras poblaciones”, amplía Crawley.

Fisiológico periférico. “Se trata de modificaciones internas  que no sepueden controlar de manera voluntaria -la sudoración, la frecuencia cardíaca o la dilatación de las pupilas. Al tener menor capacidad demanipular a conciencia, resultan señales muy fidedignas”, manifiesta Crawley.

El conjunto de estos signos permitirán armar una radiografía, en parte inconsciente, del otro. Aunque, un error muy común es interpretar que “un gesto tiene un único significado y con un sentido muy específico. Cuando en realidad esto es algo mucho más complejo. Puede cambiar según la persona, las circunstancias o el contexto”, aclara Crawley.

Los emisores que deseamos ser

Por otra parte, conocer estos conceptos también nos ayudará a enfocar con asertividad nuestra comunicación.

Un primer paso aconsejado es prestarnos atención a nosotros mismos. “Una forma devolvernos más eficaces es a través del incremento de la conciencia corporal. Esto implica fijar la mirada en los gestos, las muecas o costumbres más frecuentes cuando interactuamos o estamos en presencia de otros y en las situaciones de mayor ansiedad y tensión”,  sugiere Crawley.

Una vez ajustado nuestro propio registro, podrán implementarse algunas pautas simples y fáciles de seguir.  

  • El don del acompañamiento. En una comunicación de a dos, “acompasar, para que el tono de ambos sea parecido, puede ser efectivo”, dice Sola. Una manera es imitar, de forma sutil y  casi imperceptible, las características del otro.
  • Mirar a los ojos.  “A pesar de estar cableados  para observar y preferir los estímulos visuales,  muchas personas tienen dificultades para sostener la mirada en los demás. Esto se ve exacerbado en situaciones en que sentimos inseguros o amenazados por el contexto, como puede ser una reunión de trabajo. Ser conscientes de ese obstáculos y con el foco en que el cambio será de manera progresiva, permitirá superarlo”, recomienda Crawley.
  • Entrenar la voz. “Aprender a variar los tonos al hablar permitirá lograr un consenso o aumentar las probabilidades de que nuestro discurso resulte impactante ante nuestra audiencia”,  completa Crawley.
  • Dime cómo te vistes y…. El estilo de las prendas, las texturas y los colores son otros ítems para no pasar por alto cuando se busca dar una impresión personal a favor.

Por Luciana Fava

Crédito Fotos: Freepik

Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

Cuarenta países realizan reformas legales para promover la participación económica de las mujeres

Según un estudio del Banco Mundial, el marco regulatorio para la participación económica de la mujer ha mejorado en los últimos años con 40 economías que implementaron 62 reformas, que ayudarán a las mujeres a alcanzar su potencial y contribuir al crecimiento y desarrollo económico. Aun así, los resultados son desiguales: las mujeres en muchos países tienen solo una fracción de los derechos legales de los hombres, lo cual frena su desarrollo económico y social.

El estudio, Mujer, Empresa y el Derecho de 2020, realizado por el Banco Mundial, analiza 190 economías haciendo un seguimiento de cómo las leyes afectan a la mujer en diferentes etapas de su vida laboral. El estudio cubre diferentes reformas realizadas desde junio de 2017 hasta septiembre de 2019 en ocho áreas asociadas con el empoderamiento económico de la mujer.

«Los derechos legales de la mujer son lo correcto y lo favorable desde una perspectiva económica. Cuando las mujeres logran movilizarse con mayor libertad, trabajar fuera del hogar y administrar activos, es más probable que se unan a la fuerza laboral y ayuden a fortalecer la economía de su país», manifestó el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass. «Estamos dispuestos a ayudar hasta que logremos que cada mujer pueda avanzar en su vida para alcanzar el éxito sin tener que enfrentar obstáculos legales».

En las áreas de Trabajo y Matrimonio también se dieron varias reformas especialmente a través de la implementación de leyes que protegen a las mujeres contra la violencia. En los últimos dos años, ocho economías promulgaron por primera vez leyes en materia de violencia doméstica. Igualmente, siete economías adoptaron protecciones legales contra el acoso sexual en el trabajo.

En cuanto a la  remuneración que ellas perciben, 12 economías mejoraron sus leyes eliminando restricciones en las industrias, el tipo de empleo y las horas en que la mujer puede trabajar. A nivel mundial, las reformas más populares tuvieron lugar en las áreas relacionadas con Parentalidad; 16 economías promulgaron cambios positivos. Dichas reformas incluyeron: el aumento en la licencia de maternidad remunerada establecida para las madres; la introducción de la licencia de paternidad remunerada y la prohibición del despido de empleadas embarazadas

Para lograr la igualdad legal de género se requiere una enérgica voluntad política y un esfuerzo concertado entre los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones internacionales, entre otros. Sin embargo, las reformas legales y regulatorias pueden servir como un catalizador importante para mejorar la vida de las mujeres, así como la de sus familias y comunidades.

Este estudio contribuye a comprender cuándo las leyes facilitan o dificultan la participación de la mujer en la economía y, de algún modo, ha incentivado a los países a que se comprometan a iniciar reformas que eliminen las desigualdades entre los géneros.

El índice de WBL (Women, Business and the Law, por sus siglas en inglés) mide únicamente las leyes y regulaciones formales que rigen la capacidad de una mujer para trabajar o tener negocios propios – las costumbres sociales y prácticas no son consideradas. La puntuación promedio global fue de 75,2; el cual mejoró ligeramente en comparación al de hace dos años de 73,9. Sin duda, aún queda mucho trabajo por hacer ya que las mujeres en muchos países solo tienen una fracción de los derechos legales de los hombres, lo cual limita sus oportunidades de empleo y emprendimiento.

En cuanto a la Región América Latina y el Caribe, las economías han dado pasos importantes para eliminar restricciones impuestas a la mujer. Sin embargo, el ritmo de las reformas ha disminuido durante la última década, lo que denota cuanto queda por hacer en la materia.

Créditos Fotos: Freepik

Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

Maximizar el guardarropa: muchos conjuntos con pocas prendas

Florencia Ducos, asesora de imagen y experta en marketing personal, comparte su técnica para lograr nuevas combinaciones y optimizar los conjuntos.

Reuniones de equipo, presentaciones, videoconferencias, desayunos o almuerzos, visitas a clientes, viajes, el día a día en la oficina.

Con una agenda a este ritmo, no hay guardarropa voluminoso que resista; y la necesidad muchas veces es estar vestidas acordes para el entorno corporativo y alineadas con el mensaje que se desee transmitir, a partir de una cantidad restringida de prendas.

¡A no desesperar! La clave estará en maximizar.

La fórmula para ello implica contar con un 80 por ciento de las prendas en colores neutros. Es decir, de aquellos tonos altamente combinables con otros. El negro y el blanco, los azules sin estridencias, los beige y marrones y los grises conforman este grupo.

La idea es que cada una busque la paleta básica y disparadora que la identifique, le resulte más cómoda y, cuando se trate de ítems para arriba (técnicamente, el tren superior), que realcen los rasgos. 

Los blazers, pantalones, camisas, faldas, vestidos o sacos en estos tonos serán, entonces, el punto de partida.

Una vez armado el llamado “fondo de placard” quedará incorporar prendas que funciones como foco de atención o acento. Estas pueden ser en colores vibrantes, estampados llamativos que estén dentro de las tendencias de temporada o que corresponda a opciones siempre vigentes y más personales.

Los accesorios cumplirán estos idénticos roles. Un collar o unos aros de un material reciclado o textil, un pañuelo de seda u otra textura sofisticada, un cinturón con diseño, entre otras alternativas, transformarán un equipo que lucía demasiado sobrio. 

Una regla a seguir: será mejor invertir en aquellas prendas de colores neutros y que tendrán más uso que en los elementos de tendencia y que se incorporen en cada temporada.

De esta manera, te verás actualiza con poco y de manera muy eficiente.

Flor Ducos

Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

Dress code de oficina: los códigos de vestimenta de cada ámbito

La asesora de imagen Florencia Ducos explica por qué es necesario un guardarropas adecuado para el entorno profesional y cómo armarlo.   

Los looks para cada día de oficina -aunque se avecine la jornada más rutinaria- o pensados para reuniones, presentaciones u otros eventos dirán mucho del mensaje personal que una quiera transmitir y de lo que se espera de nosotras.

Porque cada ámbito o especialidad tiene un código de vestimenta particular. En las profesiones independientes o algunas empresas este se da tácitamente y ciertas corporaciones se rigen por pautas predeterminadas.

La traba está cuando el dress code no es demasiado claro o no es comunicado fehacientemente. Lo más frecuente es que sucedan errores fáciles de evitar, que se generen ruidos en la comunicación visual o  bloqueos para, por ejemplo, un ascenso, una promoción u otra meta perseguida.

Entonces, antes de desesperarse cada mañana frente a una pila de ropa conviene seguir la siguiente guía.

La primera sugerencia es preguntar en el departamento de recursos humanos si cuentan con un código de vestimenta escrito.

Si no existe o en el caso de las profesiones independientes, una brújula pueden ser los outfits que suelen llevar los cargos superiores y emular ese estilo. Otra opción será descifrar cómo se visten los clientes más cercanos o destacados, las personas con trato diario y directo o los colegas de la misma industria.

Una vez armado un identikit de estilo, llegará el turno de la interpretación personal. La idea es que, más allá de los parámetros establecidos, cada una elija prendas y equipos representativos, que resulten cómodos y permitan sentirse seguras.

Por ejemplo, una mujer con una impronta más sofisticada o moderna no estará tan a gusto con un traje negro, una camisa blanca y stilettos. En este caso, para imponer su marca personal y estar alineada, los accesorios pueden ser recursos valiosos. Un collar importante, una cartera de un color llamativo o los zapatos más modernos permitirán desempolvar las reglas de oficina.

También, jugar con la paleta de colores. Hay opciones neutras, como el azul o la gama de los grises o determinados verdes, que brindan una imagen seria y formal y no son tan clásicos. O pensar en cortes menos estructurados para las prendas de siempre. Un blazer sin solapas o un conjunto con un pantalón ancho son reemplazantes acertados para la clásica falda y la camisa blanca.

Ante la duda, lo mejor es siempre nivelar para arriba. Dentro de un contexto y de lo esperado para un entorno, conviene estar sobreproducida que pecar de informal. Un look pensado y elaborado indefectiblemente impactará mucho mejor. 

Un consejo extra: para una entrevista o una promoción probable, conviene vestirse para el puesto deseado.

Ahora, ¡a revisar el placar y armar conjuntos según estos criterios!

Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

El dinero SI importa

Desde que somos niñas comenzamos una relación con el dinero. Aprendemos que sirve para acceder a juguetes, ropa, viajes, paseos. Nos inculcan que ahorro es la base de la fortuna pero poco nos enseñan a administrar lo ahorrado. Crecemos y aprendemos a los ponchazos. BOLEO entrevistó a tres expertas en Finanzas y ellas nos enseñan algunos tips que seguro servirán a la hora de tomar decisiones respecto al dinero y qué hacer con él.

 

Todas tenemos planes

Valeria Laconich, experta en Inteligencia Emocional Financiera y fundadora de Free Flow IEF, propone el ejercicio de pensarnos de aquí a tres años, luego imaginar cómo desearíamos estar en 10 años y pensarnos también como proyectamos nuestro retiro.  Después de un silencio introspectivo en que cada una piense como sueña su vida personal, familiar y laboral, concluiremos que en su mayoría todas esas cosas que soñamos tienen un recurso para lograrlo que es el dinero.

Una de las áreas más problemáticas para poder llevar a cabo nuestros objetivos es, sin dudas, la financiera y a veces los deseos que tenemos, se desvanecen por no tener un plan bien enfocado para poder llevarlos a cabo. Mucho se ha escrito sobre la relación de la mujer con el dinero, donde creencias y estereotipos parecen confabularse para que el crecimiento económico y financiero quede supeditado a la superación de esos obstáculos infundados.

Algunas de las preguntas que deberemos hacernos, señala Valeria, para saber cuánto han influido esas creencias en nuestra relación con el dinero y en el crecimiento o no de nuestra cuenta bancaria serán determinar si creo poco, mucho o nada en las siguientes frases:

*No soy buena en el área del dinero y las finanzas.

*La mayoría de los ricos seguramente hicieron algo malo o deshonesto para obtener ese dinero.

*El dinero no es realmente importante.

*Se necesita dinero para hacer dinero.

*Como mujer, es mucho más difícil hacerse rica.

*Si sos rico en amor, felicidad y salud, no necesitas dinero.

Finalmente, asumiendo las creencias que llevamos en nuestras espaldas y aquellas que se colaron en nuestros bolsillos y billeteras escasas, deberemos pensar con cabeza y corazón: ¿Por qué y para qué quiero tener más dinero?.

Proyectar planes a corto, mediano y largo plazo donde asumamos que la ambición no es mala palabra; no se trata solo del conocimiento financiero que tengas, sino también de distinguir las emociones que te produce tu relación con el dinero y enfocarte hacia la acción.

Primer paso organizarse

La contadora Valeria Pollarsky de la plataforma Mujeres en Carrera, dice que una de las claves para una estabilidad o crecimiento financiero consciente, es la organización y el armado de un presupuesto. No importa qué tan pequeño o grande sea el presupuesto a administrar, siempre el registro de cada ingreso y egreso de dinero es fundamental tenerlo como práctica.  Llegar a cumplir nuestros objetivos, ya sean grandes como encarar un emprendimiento, comprar una propiedad o más simples como planificar un viaje soñado, depende en principio de tener muy claro dónde va tu dinero.

Con un presupuesto detallado vas a poder entender la manera en que consumís y visibilizar aquellos gastos que de apariencia imperceptibles tienen un peso grande en tu economía. Las profesionales sugieren revisar en detalle extractos bancarios, los gastos de reposición altísimos de tarjetas de créditos y tomarse tiempo para llamar a proveedores de telefonía celular e internet porque siempre tienen alguna promoción mejor a la que tenemos si sugerimos bajarnos o cambiar de compañía.

Por otro lado, más allá de los vaivenes de la política y la economía de cada país o región, conociendo el manejo de nuestros recursos podremos tomar las riendas de nuestras finanzas y capacitarnos para ello.

Las claves para emprender con éxito

Diana Lewin con un MBA y experta en el tema de emprendedurismo, da la receta para la viabilidad de un emprendimiento exitoso: una buena idea + un buen equipo + trabajo duro.

Para analizar si una idea es buena, Diana propone un checklist que no falla:  evaluar tamaño de mercado, estar atenta a las tendencias tecnológicas, culturales y sociales, evaluar resultados positivos en otros mercados, testear las ganancias potenciales y en caso de necesitar capital visibilizar las probabilidades de éxito en el fondeo.

Señala además las cualidades que toda emprendedora debería tener: ambición y orientación a resultados, resiliencia para saber adaptarse a los cambios bruscos que pudieran surgir, curiosidad y apertura a nuevas experiencias, tolerancia al riesgo, talento o conocimiento especifico sobre el producto o servicio ofrecido y sobre todo mucha pasión por el proyecto que se está encarando.

Por último, no tener miedo al riesgo, la capacitación en esto es fundamental para fortalecernos en mucho más en un mercado incierto. Existen muchísimos recursos gratuitos y en línea para poder prepararnos para crecer en nuestros negocios, te pasamos aquí algunos links que pueden ayudarte en este camino:

www.cameeducativa.org.ar  Esta plataforma brinda capacitación gratuita a distancia, en total son 80 cursos de no más de un mes de duración, son muy útiles y sobre diversos temas:  Marketing y Ventas, Creación de Empresas, Primera exportación, entre otras.

www.mujeresencarrera.com.ar  Tips, consejos, charlas y encuentros sobre las mujeres en finanzas.

www.shetrade.com  Es una plataforma internacional que vincula a emprendedoras y empresas de mujeres que quieran exportar, favoreciendo el networking y la venta de sus productos.

Al fin de cuentas, parafraseando a Marie Curie, “En la vida no hay nada que temer, sólo hay que entender”.

Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

“OPORTUNCRISIS”: 3 claves para transformar la “CRISIS” en OPORTUNIDAD para tu emprendimiento

¿Escucharon alguna vez la frase: “En tiempos de crisis algunos lloran y otros venden pañuelos? ¿Cómo reaccionamos en momentos difíciles?

¿Sos de las o los que frente a la crisis se paralizan o lo que es peor de los que deciden “tirar la toalla” con tu proyecto?

¿O de las o los que se regocijan frente a la queja constante en vez de tomar acción para avanzar?

Si la respuesta es que te cuesta ponerte en acción, es entendible ya que a muchas emprendedoras y emprendedores les pasa que, frente a una crisis, les resulta muy difícil salir de “la zona de confort”, por miedo, incertidumbre o simplemente por desconocimiento de “lo nuevo”. De este modo, dejan de creer en sus proyectos y en ellos mismos sin ver una salida.

Por eso quiero compartirles 3 CLAVES para poder transformar la crisis en una oportunidad de crecimiento.

CLAVE 1: “Ser creativa/os”. Si por ejemplo, tus productos son zapatos y no se venden como antes, una buena táctica es crear productos que complementen la oferta inicial como pueden ser: accesorios para zapatos, organizadores de calzado (siguiendo la tendencia “Marie Kondo”) o por qué no ofrecer productos para mantener la limpieza de los mismos. Un tip extra: sumar tutoriales en tus redes para que te posicionen de manera destacada con tu marca y a su vez, ofrecer contenido valioso a la audiencia)

Armar una super oferta con  los productos que quedan en stock hace mucho tiempo o sumarlos como complementos (de regalo) para quienes adquiera productos nuevos.

Enseñar lo que sabemos hacer. Hoy con el auge de los Talleres, Workshops y Cursos online, es posible transmitir conocimientos a personas que estén interesadas en crear sus propias líneas de zapatos. ¡Y lo mejor es que con internet es posible hacerlo a todas partes del mundo!

CLAVE 2: “Ponerse en los zapatos del cliente”. En momentos de crisis los clientes no tienen dinero, están estresados, no tienen tiempo. Por eso, este es un momento ideal para demostrarles y hacerles sentir que importan.

Para lidiar con presupuestos ajustados, existen plataformas de pago como MERCADO PAGO, TODO PAGO, PAYPAL para poder brindarles financiación y no perder la venta. Si bien se descuenta un porcentaje de la venta hecha (como comisión de la plataforma) abre la posibilidad de tener un cliente nuevo, que además toma confianza y es muy probable que quiera volver a comprar por tu excelente atención.

¿Clientes estresados? No hay nada mejor que sacarle una sonrisa a quien está preocupado o pasado de cansancio que dándole algo que no esperaba. Puede ser una postal de agradecimiento, un producto o servicio adicional que lo sorprenda o por qué no un voucher de descuento con fecha de vencimiento o gift card con crédito para utilizar en una próxima compra.

Si se trata de poco tiempo, una excelente opción es contar con una tienda online.

Para las y los que venden servicios por ejemplo, podés plataformas como zoom, appear.in, Skype resultan un espacio propio para ofrecer asesorías o consultorías online (que resumen tiempo y permiten trabajar donde quieras, sin límites geográficos)

CLAVE 3: “Aprovechar al máximo las redes sociales”. En momentos de crisis todos necesitan entretenerse y las redes son un canal donde todas y todos pasamos horas. Por eso, es momento de brillar allí con tu marca. Generar contenido que inspire, entretenga, eduque y acompañe los intereses de nuestra audiencia es fundamental para generar los resultados deseados a través de las redes sociales.

Algunos ejemplos de contenido que puede ser efectivo y relevante:

-Mostrar el detrás de escena de la marca y/o contar la historia de la marca (para mostrarse cercanos y humanos).

-Aconsejar acerca de tus productos (cómo cuidarlos, cómo resolver dificultades, dudas).

-Generar interacción con sorteos o concursos (son acciones típicas pero siguen vigentes y si están bien planeados dan excelentes resultados).

-Incluir testimonios de clientas / clientes felices. Los testimonios son una poderosa herramienta. Mostrar a personas que han comprado el producto y se sienten contentas genera confianza hacia la marca. Pueden ser testimonios escritos, en foto o video. Todos funcionan a la hora de generar esa confianza que la marca necesita.

En resumen, en toda época pero sobre todo en tiempos difíciles, ser creativas/os, entender al cliente y su contexto y entregar contenido y recomendaciones de valor son tres aspectos claves para trascender el momento y pasar de crisis a oportunidad.

Por Tory Uranga (@toryuranga)
Capacitadora global de emprendedoras

Crédito Fotos: Freepik


Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

Home office: estrategias para usar esta modalidad a favor

Los consejos y métodos de expertas para una organización a medida y ciento por ciento beneficiosa. 

 

Trabajar en casa -en versión remoto, con jefes o el resto del equipo del otro lado de la pantalla, como emprendedoras o profesionales independientes- tiene su encanto.

Capitalizar a favor el tiempo de viaje, alejarnos del microclima de la oficina y sus conversaciones repetidísimas, espaciar el contacto con ciertos personajes, destinar mañanas o tardes a actividades que llenen el alma o a capacitaciones pendientes, y hasta sacarnos de la cabeza el tema de qué ponerse cada santo día, son algunos de ellos.

Además, cuando se trata de un proyecto propio, la adrenalina de desarrollar lo que soñamos y deseamos, ser dueñas absolutas de las decisiones que tomemos, postularnos como nuestras propias jefas o armar una estructura a medida son otros beneficios invaluables.

foto freepik

Aunque, cuando lo urgente nos sobrepasa, no hay un límite claro entre las obligaciones y las demás áreas de la vida, o la jornada laboral no tiene fin; puede suceder que los beneficios que parecían imbatibles se vean más que débiles.

Más allá de tratarse de una rutina ya instalada o de un ciclo que recién comienza, el concepto para repetir y repetir hasta convertirlo en un mantra es que es posible “buscarle la vuelta a esta modalidad e imprimirle una dinámica favorecedora. Tampoco hay que perder de vista que la puesta en práctica de determinado esquema puede ser circunstancial y posible de modificar. Hasta se puede pensar que en cierta etapa o ciclo será de esa manera y luego buscar otra forma”, sostiene la licenciada Mercedes Korin, creadora del enfoque Modo Delta, para el asesoramiento en desarrollo profesional.

El archivo personal -porque no es lo mismo alguien que “recién le encontró el encanto a cómo entra el sol en su ventana”, ejemplifica Korin, a quien desde hace tiempo tiene la compu instalada en el living-, la satisfacción que genera la actividad realizada, la estructura cercana y la etapa en tránsito -en pareja o no, mamá flamante o con hijos en edad escolar-, serán los puntos que configuren el mapa personal.

¿Sin horarios o con horarios propios?

Ese es el gran dilema del home office. Porque, por un lado, la idea no es seguir un esquema rígido e impuesto desde afuera -al menos que sea estrictamente necesario, como en un trabajo que implique la conexión online con colegas o clientes- ni tampoco que el día se escurra entre la resolución de temas domésticos, pools escolares y más demandas cotidianas; y que queden horas y pilas para el trabajo en sí (a quienes recién comienzan un camino por cuenta propia este tema puede sonarles familiar).

Para sortearlo, una estrategia eficaz puede ser “armar un calendario por año, meses, semanas y días, y que se encuentre articulado por objetivos, en lugar de horarios. Implica un cambio de chip que ayudará a repensar el  manejo del tiempo”, sugiere la licenciada Florencia Ducos, asesora de imagen, experta en marketing personal y mentora de emprendedoras. 

La realidad, otra guía infalible (o hasta impiadosa). ¿O, acaso, más allá de los gustos o situaciones ideales o idealizadas, los horarios de los hijos, de la pareja o de las actividades que conforman lo cotidiano no dan un guiño sobre el día laboral?

Por ejemplo, “para una mamá con hijos pequeños, lo natural será aprovechar el horario escolar”, puntualiza Korin. Y ¿si se trata de un bebé? “El trabajo desde casa puede ser la mejor solución. Aunque, no mágica. La maternidad tiene su lado desprolijo y habrá situaciones que no puedan pautarse”, completa Korin.

foto: freepik

Solita y sola

También hay que tener en cuenta que este formato laboral tiene una contracara: el aislamiento. Sí, trabajar en pijama y pantuflas puede ser reconfortante cuando sucede de vez en cuando o en un día de lluvia. Pero, si se vuelve una mochila, debería hacernos encender una señal de alarma.

“Estar demasiado con uno mismo puede llevarnos a pensar demasiado”, resume Korin.

Entonces, además de cronometrar las obligaciones, será conveniente pensar en actividades grupales, disponer de un rato por día para salir a caminar o estar al aire libre o, cada tanto, trasladar la oficina a un cafecito.

Los espacios de coworking también pueden ser un antídoto. “Son ámbitos que invitan a compartir y que no tienen el microclima menos atractivo de una oficina. Además, brindan la posibilidad de generar contactos y algunos espacios ofrecen talleres”, sintetiza Korin. Para no abultar los gastos fijos, una posibilidad puede ser ir una jornada o una mañana a la semana.

Búnker privado

El espacio de trabajo tampoco es un tema menor. “Destinar un ambiente como escritorio es lo ideal. Pero, adueñarse de un rincón del living, de la mesa del comedor o de un sector del dormitorio puede ser igualmente rendidor. El requisito será que en ciertas horas queden reservados como oficina”, recomienda Ducos.

Cualquiera sea la opción, “será nuestro lugar de inspiración y difícilmente esto ocurra si se encuentra colapsado de papeles, revistas o elementos que no tienen nada que ver con el trabajo. Mi filosofía es que “una casa ordenada es una mente ordenada” y el mismo lema se traslada al lugar de trabajo”, aconseja Marietta Vitale, interior planner y autora del libro “La terapia del orden”.

Los colores más favorecedores para concentrarse: el blanco o los más claros.

El límite que no conviene pasar: ¡llevar la notebook a la cama!, coinciden quienes siguen esta forma de trabajo. Después, será cuestión de elegir la propia aventura.

Por Luciana Fava

Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

La carrera laboral a los cincuenta

Hace unos 10 años atrás, cuando una mujer llevaba al ámbito de una sesión de psicoterapia el tema de su carrera laboral, lo hacía con cierta resignación, con dignidad y también, con expectativas moderadas.

 

Yo hice lo que pude. En momentos que precisamos familiarmente, ahí estaba con mi trabajo y con mi sueldo. Pude elevar el nivel de ingresos en la vida familiar, mantener el colegio privado, pagarles extras a los chicos, sostener cosas de padres y suegros, algunas vacaciones puedo decir que fueron a partir de mi aporte, en fin, cuando tuve que parar la olla en momentos de flaqueza o baja de otros ingresos, ahí estaba yo…. y estoy orgullosa por ello.”

Y punto. El tema palabra más, palabra menos, quedaba allí.

Hoy en día, una década más adelante, estas cuestiones han variado y mucho. Producto de otras grandes transformaciones sociales, y cambios en la vida de las mujeres. 

En 2019 una mujer de 50 años está en la plenitud de su carrera laboral.

Los 50 de hoy no son una meta, son un incentivo para “volver a empezar” y no de cero, para eso cuenta con la sabiduría y la experiencia que dan los años y el camino recorrido.

Es una edad preciosa para desplegar funciones yoicas y animarse a más, replantearse objetivos y conectarse a pleno con el propio deseo, porque a las mujeres, en nuestras múltiples funciones, nos resulta fácil desconectarnos de nuestras necesidades y prioridades.

Una mujer que tiene 50, ya tiene hijos grandes, que ya se procuran una entrada económica propia, y eso, impregna a esta etapa de mayor libertad. 

Es el tiempo de los emprendimientos, de asociarse con amigas, de emplear a los propios hijos, de soltar miedos, es el tiempo de enviar el C.V. a esa empresa que hace tiempo quiere ingresar, es el momento de desplegar todas las posibilidades y sus contactos.

Es una etapa preciosa, de tal vez hasta aquí, “hizo lo que pudo”, y a partir de ahora, se conecta con su don y con su propósito en la vida. 

Es el momento de capacitarse, formarse e iniciar una carrera universitaria si es lo que estaba postergado. El momento de mostrar lo que ES, lo que VALE, y de lo que es CAPAZ. 

Esa expectativa de vida que hoy llega a los 90 años, cambia el mojón también de lo laboral, y cada vez hay más gente que piensa en jubilarse, pero continuar trabajando hasta los 70/75 años. Continuar trabajando de otra manera, con otros horarios, con otra frecuencia. 

De modo que los 50 años, es el comienzo de una etapa laboral que puede ser muy próspera, abundante, de autonomía, libertad financiera y económica y de reencontrarse con sueños postergados y de disponibilidad de dinero.

Bienvenidas a los 50! también por la fuerza laboral que conllevan!!!

 

María Eugenia Sánchez Grillo
Lic. en Relaciones Públicas Lic. en Psicología
www.mariaeugeniasanchezgrillo.com

Crédito Fotografías: Freepik

Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

Al 70 por ciento de las argentinas le cuesta conseguir talle

El panorama de las marcas locales y la necesidad de una ley nacional e inclusiva.

 

Para una gran parte de las argentinas, salir a comprar ropa implica enfrentar un gran desafío: ¡conseguir talle!

Porque desde hace un tiempo el panorama de las marcas nacionales oscila entre un abanico de alternativas poco realistas (o acaso cuántas tienen una contextura híper pequeña y un número en la balanza que coincide con los cánones más exigentes), probar suerte entre, a lo sumo, un “small”, “médium” o “large”, o disimular la expresión de asombro cuando una vendedora, después de anunciar que la prenda elegida está disponible en un único tamaño (¿cómo si todos los seres humanos tuviéramos el mismo envase?), dirá que la tela se amolda o no tiene por qué no quedarnos bien.

Quienes suelen pasar por estas situaciones, con el tiempo, restringen a rajatabla su circuito a aquellas marcas donde ya saben que conseguirán ropa a su medida y ni se asoman por aquellas de talles más restrictivos o hasta llegan a evitar lo más posible la instancia de compra.

“Mirarnos al espejo y chequear que la ropa nos quede bien puede ser una situación atemorizante; y no encontrar opciones a nuestra medida, debido a un mal sistema de talles, genera una distorsión de la imagen corporal y por supuesto, modifica el ánimo”, explica la asesora de imagen Florencia Ducos.

“A mí también me pasa”

Las cifras son claras. Según los resultados de la encuesta anual de talles que realiza en el país la ONG AnyBody Argentina –una asociación internacional creada en 2003 por un grupo liderado por la psicoanalista Susie Orbach y que busca tomar conciencia sobre la importancia de romper con los estereotipos de belleza-, el 70 por ciento de las mujeres encuestadas tiene dificultades para encontrar ropa para su contextura corporal. Esto es especialmente más marcado cuando se trata de jeans y otros modelos de pantalones.

“Lo llamativo es que una gran parte de este segmento usa talles regulares y no, plus size o los mal llamados especiales. Es difícil encontrar las prendas que lleva la mayoría de nosotras”, explica Sharon Haywood, fundadora de la sede local de AnyBody. El relevamiento, que se hace desde hace siete años, indica que hay faltantes a partir del talle 44.

La experiencia de Karina, una contadora de 43 años y que usa talle entre 44 y 46 –opciones que están en un intermedio de la curva general- lo confirma: “Es raro que pase por una vidriera y entre por algo que me gusta. Voy a comprar donde sé que hay variedad. Me acostumbré. Por lo menos, es lo que a mí me pasa. Creo que hay un tema de costos y entonces, fabrican o importan menos alternativas”.  

Además, el 80 por ciento de las encuestadas expresó que habitualmente encuentra únicamente talle único y la mitad reconoció que “no conseguir ropa los lleva a cuestionar su cuerpo”, dice el comunicado de la organización.

La vestimenta es algo esencial de nuestra vida y no pura frivolidad. Qué nos ponemos arma nuestra imagen y cómo queremos que nos vean. Por lo tanto, “el problema no es solo el hecho de negar el acceso a la moda a muchas mujeres. Hay un sentimiento de frustración por no encajar en el modelo generalizado. Cuando el problema no está en uno, si no en el mercado”, explica Valeria Groisman, especialista en comunicación y coautora, junto a la doctora Mónica Katz, del libro “Más que un cuerpo, cómo descubrir tu verdadera belleza”, publicado por editorial Aguilar.   

Talles registrados

Para revertir el problema, la solución planteada desde hace años por distintas organizaciones es la implementación de un sistema único normalizado de identificación de talles de indumentaria, tal es el nombre técnico de la ley nacional de talles.

La propuesta tiene desde marzo de 2019 media sanción en el senado y espera la aprobación en diputados. Sus puntos principales: la incorporación de etiquetas ciertas, claras y detalladas y, además, un estudio antropométrico –es decir, de las medidas- de la población, para establecer esos talles.

“Hay leyes locales vigentes. Esto genera mucha confusión. Por eso, es importante que tengamos algo coherente y aplicable en todo el país. Es imposible que una marca que vende en más de una provincia cumpla con normas distintas. Además, estas reglas no corresponden a los cuerpos argentinos. Por eso, insistimos en el estudio antropométrico”, explica Haywood.

De parte de las marcas, también es necesario un cambio de paradigma, más acorde con la búsqueda de inclusión y que refleje los cuerpos reales. “Hay algunas firmas que tienen un concepto aspiracional y que quieren estar asociadas a ideales de belleza”, resume Yamila Pica, asesora de imagen y con un proyecto recién estrenado de una línea de ropa con talles que lleven menos sorpresas. El disparador para Pica fue la experiencia de su hermana, que es súper alta y desde chica, empezó a vestirse con lo que podía y no lo que quería. “En otros países esto no pasa. Pero no todo el mundo tiene la posibilidad de viajar”, concluye

Luciana Fava

Crédito Foto: Freepik

Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email

En Vaca Muerta la moda sustentable dijo Eureka!

Desde hace 10 años estas tres hermanas han creado Basilotta, una marca de ropa que es un éxito. La madurez de la marca y su crecimiento personal, las llevó a buscar una empresa con propósito, comprometida con el medio ambiente

 

Son tres jóvenes emprendedoras de la industria del diseño con compromiso por lo que hacen. Sintieron que la moda debía tener un propósito y con el reciclado de residuos de Vaca Muerta lograron un producto de diseño de calidad premium que hoy producen en escala bajo las premisas del comercio justo.

Con solo 19 años, Ornella Basilotta comenzó a incursionar en la industria del diseño creando, junto a sus dos hermanas Mora y Carla, la firma que se lleva su nombre. Una marca de indumentaria de mujer con más de una década en el mercado, que distribuye a todo el país y que ha crecido de manera sostenida.

Todo iba muy bien en la empresa familiar, pero quizás pasar la barrera de los treinta, la maternidad y una mirada más comprometida con el mundo que nos rodea, hicieron que comenzaran juntas un camino hacia la moda sustentable. “Hoy tengo 38 años, soy madre y otras cosas te empiezan a hacer ruido en la cabeza” cuenta Ornella a BOLEO. “Entré en una crisis personal y también laboral. No podía obviar que la moda es  una industria muy contaminante, la segunda después de la petrolera. Si iba a seguir haciendo esto que hago, lo debía hacer de modo responsable”.

Ese proceso que compartió con sus hermanas,  las embarcó en repensar su marca con un concepto de moda sustentable y el deseo de mejorar la industria de la moda a través de la ética ambiental y social. Así fue que con una colección cápsula que llamaron Pachamama Detox, comenzaron a incorporando chaguar, fibras naturales, lino y algodón pimma.

En ese proceso Ornella viajó a Neuquén en búsqueda de fibras naturales, sin saber que ese peregrinar la pondría en un escenario ícono de la explotación petrolera como es Vaca Muerta. Casi por casualidad, en ese ir y venir por hilanderías de la provincia dio con una planta tratadora de residuos petroleros, donde reciben las miles de bolsas plásticas o Big Bag que contienen la arena.

La extracción de petróleo de los trescientos pozos de Vaca Muerta, se hacen por el método de “fracking”, literalmente fracturando el suelo y para ello se usan toneladas de arena que es recibida en enormes bolsones plásticos. Esos bolsones sucios que esperaban ser incinerados en la planta tratadora de residuos, fueron para ella el descubrimiento de su propio yacimiento, “sentí que eso era lo que había ido a buscar. Así nace Fracking Back Pack”.

Esas bolsas son residuos altamente contaminantes,  su incineración agranda la huella de carbono. En Vaca Muerta hay 300 pozos y un solo pozo requiere entre 30.000 y 40.000 toneladas de arena. Algo así como 10 millones de toneladas por año.

Ornella gritó “eureka” cuando a los pocos días de regresar a Buenos Aires, ya estaban recibiendo las primeras bolsas para reciclar. Donde otros vieron solo residuos; las hermanas Basilotta vieron una tela sumamente resistente, pues fueron pensadas para resistir 1.500 kilos de arena cada una y además, con unas líneas de colores que las hacen únicas.

Al poco tiempo, cuenta a BOLEO, “firmamos un convenio con la planta tratadora. Ellos reciben las  Big Bag, las lavan, las descontaminan y ya nos las envían limpios. En total son 250  bolsones que recibimos por semana y aquí en Buenos Aires lo terminamos de esterilizar por calor, lo aplanamos, clasificamos, cortamos  y preparamos para que pasen a las  máquinas. Luego se cortan y confeccionan en cooperativas textiles. Aceitar este proceso nos llevo más de un año y medio”. También tuvieron que calibrar máquinas, formar al personal e incluso, señalan las hermanas, “preparar también a sus clientas para revalorizar un producto de moda con propósito”.

Los diseños de esta nueva línea, están inspirados en la gran cantidad de gente que va y viene  continuamente al yacimiento. Hombres y mujeres de distintas nacionalidades,  franceses, suecos, americanos, de todo el mundo que trabaja allí. Es por eso, explican las hermanas Basilotta, que pensamos esta primera colección en productos como  bolsos de viaje, mochilas, porta notebook y hasta unas zapatillas comodísimas y livianas.

Con el reciclado de las Big Bags contenedoras de arena que estaban destinadas a ser un residuo tóxico, lograron obtener un producto de alta gama con Triple Impacto (ambiental, social y económico). Reciclar para reinsertar el producto en una economía circular, reduciendo la huella de carbono y dando trabajo genuino en las cooperativas textiles y marroquineras. “Lo convertimos en producto premium volcando nuestros 10 años de experiencia en la industria del diseño, en moda, tendencia y producción”. 

El compromiso por lo sustentable y esta transición en la empresa familiar se acompañó con formación, e hizo volver a las aulas a las hermanas Basilotta que hoy cursan el posgrado en “Desarrollo sustentable y medio ambiente” en la UCA.  El entusiasmo de las chicas se contagia “nos despertó el espíritu emprendedor de los veinte”, dicen y se les nota en las caras de felicidad con que cuentan este nuevo desafío.

Tenemos posibilidad de escalar en el proyecto, trabajamos un producto Premium en escala. Queremos erradicar el concepto de que reciclado es hippie, el reciclado también puede ser un producto de lujo”.

Esta no es una colección más, hay un compromiso en la moda con propósito, que fue de la mano de un crecimiento personal y  laboral. Fundamentaron su producción con datos contundentes sobre  la búsqueda de cómo mitigar  la huella de carbono, 50 kilos de este material plástico generan 60 mil metros cúbicos de dióxido de carbono a la atmósfera.

Pero no solo mitigar la huella de carbono ya que ese material en su mayoría se quema, sino que además están dando trabajo de calidad a las cooperativas que producen sus diseños.

En definitiva, no sabemos cuánto más celeste y claro estará el cielo de Neuquén, pero si sabemos que  las hermanas Basilotta  dejaran una huella amorosa y sustentable en el terreno de la moda argentina. Y eso contagia!

Fotos by Basilotta

Compartir esto...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email